lección de vida

Una lección valiosa que cambió el destino de mi vida

Hace muchos años, en uno de mis primeros entrenamientos de desarrollo personal, aprendí una valiosa lección que me ayudó, con el tiempo, a convertirme en la persona que soy hoy: un ser humano libre, feliz, agradecido, abundante y en paz.

En el año 2009, después de casi un año de lucha, que fue el periodo que duró el divorcio, un día me encontré por la calle a una amiga, que hace años que no veía. Sabía que había pasado por una situación personal muy complicada, unos años atrás, pero en aquel momento estaba radiante y se veía feliz y en paz con ella misma.

Me sorprendió tanto su cambio, que quise saber cómo lo ha conseguido. Así que, nos fuimos a tomar un café y entre otras cosas, me habló de un entrenamiento de desarrollo personal que hizo y que según ella, le había cambiado la vida.

No me lo pensé dos veces y en ese mismo momento decidí inscribirme al próximo entrenamiento. Pero, tenía un problema. No tenía suficiente dinero para pagar el curso. Pero ese obstáculo, no me detuvo. Estaba tan desesperada por salir de esa situación, que se me ocurrió vender parte de mis joyas para poder pagar el curso. ¡Y lo hice!

¡Llegó el gran día! Y nada más empezar el curso, nos dijeron cuál eran las reglas del entrenamiento. La que más me llamó la atención, fue la siguiente: “prohibido hablar de los demás”. Recuerdo, que yo en aquel momento pensé: ¡están locos!. Y si no puedo hablar de los demás, a quién le voy a echar la culpa por todas mis desgracias. Estaba destrozada…

Pasó como pasó el primer día y al día siguiente, me presenté medía hora antes porque quería hablar con la persona que daba el curso. Así que, me acerque a esa persona, le dije quién era, que mi vida…. apestaba y que yo había entendido, que ese curso me cambiaría la vida.

En mi desesperación e inocencia, me había imaginado que participando a ese curso y sin hacer nada más, alguien externo a mí, me va a solucionar mis problemas y me va a cambiar la vida. ¡Estaba muy equivocada!

Y recuerdo que mientras yo hablaba, de repente esa persona, me paró, me miró a los ojos y me preguntó: Melania, ¿cuántos años tienes? Y yo encantada de que por fin se está interesando por mí, le dije: 36 años.

Pero…, me llevé una gran sorpresa. Porque a continuación dijo: “¡Enhorabuena Melania!, ¡Todavía estás a tiempo para seguir desperdiciando tu vida!”

Me quedé sin palabras. Y con cada minuto que pasaba mi rabia y mi frustración aumentaban… Y como te puedes imaginar, acabé el curso, pero mi vida no cambió.

¿Sabes por qué?

  1. Primero, porque no me estaba haciendo la pregunta correcta. Yo quería saber, ¿por qué me ha pasado a mí todo lo que me ha pasado?, cuando la pregunta correcta era, ¿para qué me ha pasado?. ¿Cuál era el aprendizaje que había detrás de todos aquellos acontecimientos?
  2. Segundo, porque todavía no estaba dispuesta a renunciar a mi papel de víctima. Porque me empeñaba una y otra vez en tener razón.

Pero, con el tiempo aprendí que la vida es muy sabia, y siempre nos pone en bandeja aquello que tenemos que experimentar y aprender, con el único propósito de despertar y descubrir quiénes somos y para qué estamos aquí.

Mi vida empezó a cambiar el día que elegí dejar de luchar contra mí misma y perdonarme a mí misma por permitirles a los demás que me hagan daño y que me traten mal.

Sin duda, la frase: “¡Enhorabuena Melania!, ¡Todavía estás a tiempo para seguir desperdiciando tu vida!” se me quedó grabada en mi mente y me ha perseguido durante todos estos años. Incluso, podría decir que de alguna manera ha sido mi salvación. Porque cada vez que me caía, recordaba esa frase… y al día siguiente no me quedaba más remedio que levantarme y seguir adelante.

Después de ese entrenamiento de desarrollo personal, empecé a investigar más sobre el ser humano y su potencial extraordinario con el único propósito de averiguar 3 cosas: ¿quién soy?, ¿para qué estoy aquí? y ¿cuál es el sentido de mi vida?

Y para acabar, te invito a leer el artículo,  las lecciones más importantes que aprendí en mi proceso de transformación, que terminaron con mi sufrimiento y me dieron el valor de seguir adelante y descubrir quién soy, descubrir el sentido de mi vida.

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