Libro Del miedo a la libertad – Supera los límites y toma el control de tu vida

Me hace muchísima ilusión compartir con todos vosotros mi nuevo libro, Del miedo a la libertad.

¡Del miedo a la libertad es mucho más que un libro!

Es la historia de una experiencia, de una investigación.

Es el resultado de un deseo personal por compartir, por ayudar.

Es un camino para encontrarse a uno mismo, para reconciliarse con el pasado.

Es mi formar de decirle, a quien no está satisfecho con su vida, a quien ve pasar de lejos las oportunidades, a quien se tropieza con una barrera invisible y poderosa que no le deja avanzar, ni crecer, que no está solo.

Que es posible superarlo todo y conseguir la vida con la que siempre había soñado. Tan sólo hay que querer.

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Escribir mi segundo libro Del miedo a la libertad, ha sido un proceso costoso, pero al mismo tiempo apasionante y liberador el hecho de escribir sobre mi propia experiencia.

Sólo así, viviéndolo en primera persona, es posible garantizar que los límites, las barreras, dependen tan sólo de uno mismo.

Y que es uno mismo quien tiene el poder de elegir la vida que quiere vivir.

Estoy segura de que hay muchas personas felices, que no cambiarían nada de lo que las rodea y que están satisfechas con lo que tienen y cómo son.

Pero también sé, y lo sé por propia experiencia, que hay otras que necesitan ayuda, que se sienten bloqueadas, sin salida y lejos de las oportunidades que la vida nos regala.

Personas valientes, convencidas de que el cambio es posible, esperando dar ese paso que las lleve desde los barrotes hasta la libertad.

Para todas ellas es este libro.

Y me siento realmente afortunada de pensar que gracias a él, puedo contribuir, aunque sea un poquito, a que quien lo lea reflexione, no se conforme con tan sólo existir y dé el primer paso hacia la libertad de una vida plena.

Del miedo a la libertad surge de un compromiso conmigo misma.

Me prometí que si conseguía convertirme en la mejor versión de mí misma y encontrar el sentido de mi vida, ayudaría a otras personas que estuvieran pasando por lo mismo que yo pasé: la inseguridad, las dudas, los miedos. Sentirse como un extraño en la propia vida.

Ahora ese compromiso es una realidad, y no puedo estar más feliz.

Durante mi propio proceso Del miedo a la libertad pude identificar cuál era la causa de todos mis límites: el miedo. Y decidí que el tiempo de estar presa de cadenas había terminado. Decidí buscar respuestas.

Investigando, trabajando, experimentando, descubrí algo asombroso: que es posible desarticular el miedo, es posible vencer los límites y convertirlos en recursos valiosos. Y lo hice. Me apoyé en ellos y los utilicé a mi favor para conseguir la vida con la que siempre soñé: MÍ VIDA.

Todo ese conocimiento, esa experiencia; y el deseo de compartirlos con aquellos que quieren emprender un viaje hacia la transformación personal, es lo que me ha llevado a escribir Del miedo a la libertad. 

Ahora lo dejo en tus manos.

Hoy, Del miedo a la libertad ya no es mío, sino tuyo.

Espero que lo disfrutes tanto, como me emociona a mí poder compartirlo.

Y espero de verdad que te guíe y te aporte claridad en tu camino hacia la libertad. Sólo tú puedes decidir dar el primer paso.

Si todavía no lo has leído, puedes comprarlo en Amazon.

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Lidera tu vida y conquista tus sueños

¿Alguna vez te has mirado al espejo y te has preguntado qué has hecho para conseguir tus sueños?

Es un ejercicio muy difícil, porque para que realmente funcione tienes que ser absolutamente sincero contigo mismo. Mírate y sin excusas, ni culpables, ni objeciones, con una transparencia total, haz una lista de todas las cosas que te podían ayudar a lograr la ilusión de tu vida: más comodidades, o más amigos, o conseguir una relación feliz y completa.

¿Cuántas has llevado a cabo? El resultado en la mayoría de los casos es sorprendente, porque nos pasamos la vida creyendo que hemos luchado para alcanzar todo aquello que deseábamos, cuando en realidad, hemos hecho muy poco o nada para conseguirlo.

¿Por qué?

Porque aunque deseemos algo con todas nuestras fuerzas, si en nuestra cabeza no tenemos la actitud adecuada, nunca lo conseguiremos.

¿Qué es la actitud?

Últimamente está de moda porque es una habilidad muy demandada a la hora de encontrar un puesto de trabajo, “tener actitud”. Pero está mal empleada, porque lo que realmente se busca es predisposición: a aprender, a comprometerse con la empresa, a cumplir con las responsabilidades.

La actitud es otra cosa. Es un estado mental en el que nos reconocemos abiertamente con todas nuestras fortalezas y nuestras debilidades. Es ser consciente del propio potencial, de la enorme capacidad de lucha y esfuerzo que tenemos los seres humanos. Y es saber discernir, de entre todos los sueños, cuáles son aquellos por los que merece la pena luchar.

William James, un psicólogo y filósofo norteamericano, señaló que el mayor descubrimiento que su generación había aportado a la humanidad fue que los seres humanos podían cambiar sus vidas si modificaban su estado mental.

En otras palabras, sea lo que sea lo que desees en la vida (salud, prosperidad, una relación amorosa, paz interior, etcétera), lo primero que tienes que hacer es examinarte a ti mismo, tu capacidad y tu talento. Y luego, olvidando los prejuicios y los temores, con la tranquilidad y la calma que da el autoconocimiento, examinar lo que es posible y lo imposible y verás que realmente hay muy poco imposible.

Tu actitud, tu compromiso contigo mismo, puede cambiarte la vida. A mí me la cambió.

En el año 2009, tras un terrible proceso de divorcio, lo dejé todo y decidí empezar de nuevo, con mi hija de 2 años. No fue nada fácil.

Tuve que enfrentarme a mis peores pesadillas y me caía una y otra vez. Sin embargo, me levantaba al día siguiente convencida de que todo pasa por algo, de que lo mejor estaba por llegar y de que lo conseguiría.

Me mudé a Barcelona y pedí un préstamo de 3.000€. No conocía a nadie y no contaba con ningún apoyo.

Alquilé una habitación en un piso compartido y encontré trabajo en menos de un mes. Y cada mañana me decía a mí misma: «Soy capaz; lo conseguiré», «Puedo hacerlo».

Necesitaba, desesperadamente, encontrarme a mí misma, descubrir quién era y descubrir cuál era el propósito de mi vida.

Y mi salvación fue mi actitud. Y mi mayor motivación, mi hija.

  • Mi actitud me ayudó a ver oportunidades donde parecía que había obstáculos. Mi actitud me ayudó a enfocarme en las soluciones, no en los problemas.
  • Mi actitud me ayudó a saber ver lo mejor en los demás. Mi actitud me ayudó a ser persistente y a perseguir mis sueños. Mi actitud me ayudó a ser responsable de mi vida.

En aquellos primeros momentos de debilidad, todas las circunstancias me empujaban hacia el fracaso. Pero mi actitud ante ellas, mi decisión de no rendirme, me puso en el camino del éxito.

Hoy puedo decir que lo he conseguido, que he logrado todo lo que ansiaba tener: he fundado Liderazgo Emocional, una consultoría de desarrollo personal y profesional; escribo libros para ayudar a personas que quieren hacer frente a sus límites y potenciar su talento; dirijo un negocio próspero en el sector energético y lo más importante, tengo una familia que me quiere y apoya por encima de todo.

Y lo conseguí porque un día me miré al espejo, fui sincera y me prometí a mí misma que todo iba a cambiar.

Decidí que me lo merecía TODO en la vida.

Decidí que había nacido para ser libre, abundante y feliz.

Decidí que podía conseguirlo.

Si yo lo hice, tú también puedes. Infórmate sobre mi mentoría “Talento sin límites” y da el primer paso. Ahora es el momento. Empieza ya a conquistar tus sueños.

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Libro Del miedo a la libertad
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Aprende a superar tus límites

Si nos vemos incapaces de superar un obstáculo o resolver un problema, tenemos dos opciones:

  1. Dejarlo estar, hacer que como que no existe, confiando en que desaparecerá solo; cosa que raramente ocurre, muy al contrario, el problema se hace generalmente más grande.
  2. Buscar ayuda. Y esa ayuda puede ser de muchas formas, pero lo más normal es que con la mejor intención, te digan cuál es la solución al problema.

Por ejemplo: tu problema es que no te gustan las verduras. Y es necesario tomarlas para tu salud y el bienestar de tu cuerpo. Si vas a un amigo, o a un familiar, o incluso a un profesional de la nutrición, probablemente te dirán: “Come purés, guisados, salteados, guisos en los que las verduras estén, pero no se noten”. A lo que tú responderás: “Vale, pero ¿¿cómo?? ¿Cómo hago eso?”. Necesitas las recetas.

Cuando estás sometido a tus límites, a tus temores, eres sensato e inteligente y buscas ayuda, que te digan que tienes que estar bien, que tienes que superarlo, que tienes que luchar para vencer eso que te tiene preso… no te sirve de mucho. Porque en verdad eso es lo que tú quieres y necesitas, pero no sabes cómo hacerlo.

Los seres humanos, y esto lo tenemos en común con otros animales, tenemos capacidad de aprendizaje. Pero lo que nos diferencia de ellos, es que una vez hemos aprendido algo, ampliamos nuestra área de conocimientos hasta que encontramos algo nuevo que aprender. Por eso es por lo que hemos evolucionado. Y para ir superando estos nuevos desafíos, hemos creado y fabricado herramientas.

Nuestra mente es igual. Necesita aprender a superar sus límites y para ello debemos proporcionarle herramientas que le faciliten el trabajo y la ayuden a alcanzar el éxito.

En mi libro Del miedo a la libertad, he desarrollado una herramienta que te permite gestionar y superar tus miedos para situarte en el camino hacia la libertad.

Es un proceso que consta de ocho pasos, y que comienza en el momento en el que algo dispara tu miedo. Reconoces los síntomas: palpitaciones, sudor frío, náuseas… ya has sufrido el impacto emocional que te lleva hasta un momento sin retorno, en el que, o huyes, o decides enfrentarte a lo que te está pasando. Estos son los tres primeros pasos del proceso.

  • Si decides huir, le das credibilidad a tu miedo, lo conviertes en real, le das estatus de verdad.
  • Si decides enfrentarlo, te adentrarás en un viaje libertador del que saldrás fortalecido, más sabio y más preparado para conseguir todo aquello que deseas.

No te voy a engañar. El viaje no es fácil. Pero no estarás solo. Tendrás las herramientas necesarias para emprenderlo con decisión y confianza. Sabiendo que la recompensa, tu libertad, es merecedora de cualquier esfuerzo.

Si quieres saber más sobre el Proceso Del miedo a la libertad®, te invito a que te descargues de manera gratuita el e-book de mi libro, Del miedo a la libertad. Estará disponible gratis, sólo durante el miércoles 25.

Y no lo olvides: Eres merecedor de todo el amor, la abundancia, la salud y la felicidad del mundo.

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Libro Del miedo a la libertad
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5 hábitos para un bienestar emocional saludable

Nunca antes habíamos tenido tantas posibilidades para comunicarnos y sin embargo, las estadísticas son bien claras: cada vez nos sentimos más solos y aislados. Los abundantes casos de estrés, depresión y ansiedad, son un síntoma de que no estamos prestando la atención necesaria a nuestro bienestar emocional.

Y si nos hacemos chequeos periódicos, si llevamos una adecuada higiene, si hacemos deporte y nos alimentamos de manera saludable, si cuidamos nuestro físico para mantenerlo sano y en buena forma, ¿por qué no hacemos lo mismo con nuestro bienestar emocional?

Tenemos que cambiar eso y empezar a ver nuestra felicidad interior como una parte de nuestro cuerpo, igual de importante que las demás y por tanto necesitada también de nuestros cuidados.

Pero cambiar no es fácil, da miedo y pereza porque cambiar es enfrentarse a algo que desconoces. ¿Cómo cuidar nuestro bienestar emocional? No podemos cepillarlo, como hacemos con nuestros dientes, es cierto. Pero sí podemos entrenarlo, como hacemos con nuestros músculos, sí podemos hacer que trabaje, igual que el corazón late a más velocidad cuando corremos.

¿Cómo cuidar nuestro bienestar emocional?

  1. Aprende a gestionar tus emociones. La gestión de las emociones es vital para afrontar los miedos, aumentar la autoestima y ser dueños de nuestras vidas.
  2. Practica el pensamiento positivo. ¿Ves siempre el vaso medio vacío? Intenta verlo medio lleno. Busca el aprendizaje en todo aquello con lo que no estás satisfecho.
  3. Profundiza en tu desarrollo personal . Invertir tiempo en desarrollo personal sirve para conocer y entrenar tus cualidades y habilidades innatas. Gracias a ese entrenamiento podrás desplegar todo tu potencial y mostrar tu mejor versión, dejando a un lado las creencias limitadoras.
  4. Empieza el autoconocimiento. Somos desconocidos hasta para nosotros mismos, empezar por saber quien eres de verdad, cuáles son tus sueños, tus deseos, es el primer paso para conseguirlos.
  5. Fortalece tu autoestima. La forma de vencer el miedo a los cambios es la Si te sientes seguro y capaz de afrontar lo que venga, verás los cambios como retos y motivaciones.

Cuidar nuestro bienestar emocional es cultivar nuestra propia felicidad y plenitud para no depender de nada ni nadie y ser libres de poder elegir vivir la vida que soñamos.

¿No crees que es demasiado importante para no prestarle la atención adecuada?

Si lo ves demasiado complicado, o no sabes por donde empezar, o simplemente te cuesta sacar tiempo para ello, en mi web dispones de recursos gratuitos que te ayudarán a dar ese primer paso hacia el cambio.

Y en mi libro, Del miedo a la libertad, te cuento desde mi propia experiencia cómo conseguí salir de una vida desgraciada y sin sentido, empezar a ser yo misma y alcanzar así todos mis objetivos.

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Guía Gratuita - estrés
Guía Gratuita – estrés

Cómo convertí el miedo a hablar en público en una oportunidad

Recuerdo la primera vez que me lancé a superar mi miedo a hablar en público, como uno de los peores momentos de mi vida. No porque lo pasara mal. Sino porque no lo conseguí.

En 2011, me había apuntado a un taller práctico que se titulaba «Levántate y habla», dispuesta a adquirir las habilidades que me permitirían superar el terror que me inspiraba hablar en público.

Llegó el gran día. Me senté junto a un grupo muy variado de personas —desde comerciales hasta directivos—, impaciente por aprender por fin las técnicas que me permitirían perder el miedo a hablar en público. La persona que impartía el taller nos explicó la temática y los contenidos: había una parte teórica con técnicas y herramientas para adquirir confianza y seguridad; y una parte práctica: en esta, cada participante tendría que salir y hablar delante de todos durante cinco minutos sobre el tema que escogiera.

Al principio pensé que sería divertido experimentar algo nuevo, pero poco a poco, mientras escuchaba y tomaba notas, la voz del miedo se apoderó de mí y el mecanismo se puso en marcha. Mis manos empezaron a sudar, mis piernas a temblar y un nudo en el estómago se fue encargando de encogérmelo. El pánico se apoderó de mí. El simple hecho de imaginarme delante de aquel grupo de desconocidos significaba una catástrofe de proporciones mayúsculas. La única opción a mi alcance era escapar lo antes posible.

En la primera pausa cogí el bolso y me fui al baño para refrescarme un poco la cara. Traté de tranquilizarme y de reunir fuerzas para controlar mi nerviosismo. Volvería a la sala, todo iba a ir bien. Sin embargo, al salir, mis piernas y mi cuerpo, en vez de tomar a la derecha hacia el aula, giraron a la izquierda y me sacaron del edificio.

El miedo había vencido una vez más. Y tras el miedo, el autocastigo por no haber podido superarlo.

Durante mucho tiempo no se lo conté a nadie. Era una pesadilla. Pero estaba dispuesta a encontrar la solución, el antídoto.

Hoy, doy conferencias y charlas ante decenas de personas. Y a pesar de lo vulnerable que me siento cuando vuelvo a hablar en público, he podido superar mis límites y convertir mi miedo a hablar en público en una oportunidad para conocer quién soy realmente, liberar todo mi potencial y ser consciente de todas las posibilidades maravillosas que la vida dispone ante mis ojos.

Estoy segura de que tú también puedes convertir tu miedo a hablar en público en una oportunidad. ¿Quieres saber cómo?

Todo empieza por un cambio. Y no es un cambio titánico, ni extremadamente complicado. Es algo que puede empezar muy poquito a poco: tienes que modificar la forma de hablar contigo mismo y hablar de ti a los demás.

Pero para ello deber conocer cuál es tu Mecanismo del miedo©. Aquello que te lleva a huir, que hace que salgas de la habitación sin poder hacer nada para evitarlo. Para superarlo.

Imagen - Mecanismo del miedo©

Porque tras el miedo a hablar en público hay otro más profundo, arraigado en nuestra memoria, nuestra experiencia. Todos tenemos uno. El mío era “miedo a ser invisible”. Si aún no sabes cuál es el tuyo, contacta conmigo y lo descubriremos juntos.

El Mecanismo del miedo© es un círculo vicioso, un ciclo de eventos en los que la solución aparente a un problema causa un nuevo problema que te devuelve al problema original.

Cada uno de nosotros tiene un Mecanismo del miedo© individual anclado en cuatro pilares que lo vuelven muy estable: la herencia familiar, el sistema de creencias sostenido generación tras generación, las heridas emocionales de la infancia y las propias experiencias.

Conoces la voz del miedo, ¿verdad?

Es esa voz que te dice “no lo mereces”, o “no lo vas a conseguir” o “no vales suficientemente”. Quizás tú la conoces por otro nombre. Quizás llamas a esa voz “ser realista”, o “ser precavido” o incluso “ser listo”. Pero la verdad es que es la voz del miedo.

Y el primer paso para reducir su dominio sobre ti es identificarla y reconocer lo que dice.

El segundo paso es agradecerle su preocupación por ti. En última instancia su objetivo es protegerte, aun a costa de limitarte, de cortar tus alas. Y forma parte de ti. Abrázala como tal.

Y por último, déjala marchar. demuestra que no la necesitas. Que eres lo suficientemente fuerte para afrontar lo que venga.

Realizando esos tres pasos, verás como la voz del miedo pierde fuerza poco a poco y se va transformando en seguridad a la hora de enfrentar nuevos retos. Cómo tus límites se convierten en el motor que te da potencia para despegar.

Una vez que identificas y aceptas tu miedo, el paso siguiente es disponerte a hacer un trabajo interior:

a) Cuestionar tus creencias y verdades sobre ciertas cosas;

b) Renunciar a tu verdad absoluta sobre algo y aceptar que no es la única verdad;

c) Elegir tu nueva experiencia. 

Pero el proceso no termina aquí. Porque la consecuencia del miedo era el autocastigo, ¿recuerdas?

Para desarmar para siempre el miedo y convertirlo en los cimientos de lo que puedes llegar a ser, debes transformar ese autocastigo en reconocimiento.

Reconocerte a ti mismo por lo que haces te ayuda a dominar el miedo, aumenta tu conciencia de quien realmente eres y te motiva a seguir adelante y emprender acciones en otra dirección.

Pon en valor cada gesto de coraje que realices, cada instante en el que desafías tus límites y los superas. Por pequeño que sea. Escribe cada día, de tres a cinco reconocimientos:

“Hoy me reconozco a mí mismo por…”

Cuando consigas practicar el reconocimiento contigo mismo, reconoce también a los demás. Gratificarles, hacerles saber que son importantes, que las cosas que hacen son importantes, es el mejor regalo que se le puede hacer a una persona.

Comprométete contigo mismo y con este cambio. Sé firme y paciente. Reconócete y reconoce a los que te rodean. Y entonces podrás decir que estás dominando tu miedo. Que trabaja para ti. Y te empodera para seguir creciendo. Para ser cada día un poco mejor.

Y si necesitas ayuda para conseguirlo, no dudes en escribirme (info@melaniagarbu.com). Juntos, convertiremos tus límites en dos poderosas alas con las que volar libre.

Me encantará leerte en los comentarios.

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Una lección valiosa que cambió el destino de mi vida

Recordaré siempre la experiencia magnífica de mi primer seminario de desarrollo personal y la lección valiosa que recibí; una lección que cambió el rumbo de mi vida, aunque entonces no fuera capaz de verlo así.

En el año 2009, después de casi un año de lucha, que fue el periodo que duró el divorcio, un día me encontré por la calle a una amiga, que hace años que no veía. Sabía que había pasado por una situación personal muy complicada, unos años atrás, pero en aquel momento estaba radiante y se veía feliz y en paz con ella misma.

Me sorprendió tanto su cambio, que quise saber cómo lo había conseguido. Así que, nos fuimos a tomar un café y entre otras cosas, me habló de un entrenamiento de desarrollo personal que hizo y que según ella, le había cambiado la vida.

No me lo pensé dos veces y en ese mismo momento decidí inscribirme al próximo entrenamiento. Pero, tenía un problema. No tenía suficiente dinero para pagar el curso. Pero ese obstáculo, no me detuvo. Estaba tan desesperada por salir de aquella situación, que se me ocurrió vender parte de mis joyas para poder pagar el curso. ¡Y lo hice!

¡Llegó el gran día! Y nada más empezar el curso, nos dijeron cuál eran las reglas del entrenamiento. La que más me llamó la atención, fue la siguiente: “prohibido hablar de los demás”. Cuando lo oí me puse hecha una furia y pensé: «¡Están locos! Si no puedo hablar de los demás, ¿a quién le echaré la culpa por todas mis desgracias? Mis desgracias no me las he buscado yo. Siempre son otros los causantes». Estaba destrozada.

El primer día del entrenamiento me resultó muy incómodo. Por primera vez se trataba de mi misma y no de los demás. Por un instante tuve que ser honesta conmigo misma y reconocer que algo me pasaba que me bloqueaba y me impedía estar en paz. Era un hecho que ni podía ser feliz ni disfrutaba de la vida. No obstante, me resistía con todas mis fuerzas a asumir aquella responsabilidad, a tener la valentía necesaria para abandonar mi espacio de seguridad ficticia. La zona de confort —desde mi punto de vista, mal llamada así— es, en realidad, un lugar conocido, pero poco amparador. Solo que… resulta tan familiar… Sucede como con el animal habituado al maltrato: le duele, pero, tristemente, está en un territorio que conoce.

En medio de aquel malestar pasaron los dos primeros días. Al tercero, me presenté media hora antes para hablar con el líder, una mujer carismática de unos cincuenta años que enseguida me llamó la atención. Me acerqué, le dije quién era, que mi vida apestaba —en una palabra— y que yo había entendido que ese seminario me la iba a cambiar. En mi desesperación e ingenuidad, supuse que por el simple hecho de participar y sin hacer nada más, alguien externo me iba a solucionar los problemas y a cambiarme la vida. ¡Qué equivocada estaba! Ahora lo pienso y me produce ternura.

Y mientras le hablaba, de repente, la mujer me detuvo, me miró a los ojos y me preguntó: «Melania, ¿cuántos años tienes?»

Yo, encantada de que por fin se estuviera interesando en mí, respondí: tengo treinta y seis. Ella dijo, a su vez: «¡Enhorabuena Melania!, todavía estas a tiempo de seguir desperdiciando tu vida».

Se dio la vuelta y se marchó.

Me quedé de piedra. Muda. Y con cada minuto que pasaba, mi rabia y mi frustración aumentaban. Acabé el seminario, pero mi vida no cambió.

¿Sabes por qué?

  1. Primero, porque no me estaba haciendo la pregunta correcta. Yo quería saber por qué me habían pasado a mí todos aquellos desastres, cuando la pregunta correcta era para qué todo aquello y para qué precisamente a mí. ¿Cuál era el aprendizaje que había detrás? ¿Cómo dejar de obsesionarme con mi dolor y mi frustración y comenzar a reconocer todas las cosas buenas que me rodeaban?
  2. Segundo, porque todavía no estaba dispuesta a renunciar a mi papel de víctima. Porque me empeñaba una y otra vez en tener razón. Porque me empeñaba una y otra vez en tener razón y en utilizar las trampas a mi alcance: excusas, quejas, resentimiento, expectativas, autocastigo, autosabotaje.

Pero, con el tiempo aprendí que…

La vida es muy sabía y siempre nos pone

en bandeja aquello que tenemos que aprender

y experimentar, con el único propósito de

despertar y descubrir quiénes somos

y para qué estamos aquí.

Mi vida empezó a cambiar el día que elegí dejar de luchar contra mí misma y perdonarme a mí misma por permitirles a los demás que me hagan daño y que me traten mal. El día que elegí asumir la responsabilidad total y completa de mí vida. Entonces empezó mi proceso de transformación personal.

Sin duda, la frase: “¡Enhorabuena Melania!, ¡Todavía estás a tiempo para seguir desperdiciando tu vida!” se me quedó grabada en mi mente y me ha perseguido durante todos estos años. Incluso, podría decir que de alguna manera ha sido mi salvación. Porque cada vez que me caía, recordaba esa frase… y al día siguiente no me quedaba más remedio que levantarme y seguir adelante.

Hoy día sigo recordando aquella lección que me cambió para siempre y me señaló la forma de reorientar el rumbo.

Después de aquel entrenamiento de desarrollo personal, empecé a investigar más sobre el ser humano y su potencial extraordinario con el único propósito de averiguar 3 cosas: ¿quién soy?, ¿para qué estoy aquí? y ¿cuál es el sentido de mi vida?

Y para acabar, te invito a leer el artículo,  las lecciones más importantes que aprendí en mi proceso de transformación, que terminaron con mi sufrimiento y me dieron el valor de seguir adelante y descubrir quién soy, descubrir el sentido de mi vida.

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Consigue controlar la ira y transformarla en energía positiva

La ira es una de las emociones más nocivas. Puede dañar tus relaciones y llevada a los extremos se convierte en agresividad y violencia. Por eso todos dicen que hay que controlar la ira.

Sin embargo tienes que comprenderla porque es una de emoción básica para el ser humano. La ira tiene que ver con el instinto de conservación, tanto físico como psicológico. El problema es que no sabes canalizarla y es entonces cuando se transforma en violencia.

La importancia de controlar la ira

Para llevar la ira a fines constructivos hay que conocerla y escucharla, como a cualquier emoción.

Cuando conoces la ira te das cuenta de que es una respuesta biológica ante algo que piensas que te puede ocasionar dolor.

Esta respuesta es la que te permite defenderte ante cualquier contratiempo. Lo que ocurre es que, al no saber controlarla, se puede disparar ante estímulos que no supongan ataque, lo cual dificulta las relaciones.

Es por esto que la ira aparece cuando sucede algo fuera de lo que crees que debería suceder y te controla si no eres capaz de gestionar la situación. Y así es como tratas de imponer tu criterio sin atender a razones, lo cual lleva a enfrentamientos que pueden ser tremendamente destructivos hasta contigo mismo.

De hecho, las guerras en el mundo son el reflejo de la ira.

¿Hay que reprimir los ataques de ira?

Quizá pienses que hay que reprimir la ira, pero no se trata de eso. Se trata de evitar que te invada. En lugar de soltar tu ira a los demás, pregúntate qué ha provocado tu enfado y qué ganas dejando que te controle. Responde para ti misma estas preguntas y estarás más cerca de canalizar correctamente tu ira.

Para que la ira no haga daño tienes que ser consciente de que está ahí y cuándo aparece.

Tomar esa consciencia requiere entrenamiento y responsabilidad de tus actos y tus palabras. Si actúas con responsabilidad, no te enfadarás ni culparás a los demás por lo que no sale como te gustaría.

A todos nos han enseñado a ver la ira como algo malo, como la peor emoción que se puede tener. Pero, correctamente gestionada, te da una oportunidad de superarte a ti mismo. Si practicas a diario la gestión de la ira, podrás canalizar la energía negativa que te genera y transformarla en positiva. Podrás crear en lugar de destruir.

¿Te resulta difícil controlar la ira? ¿Te está dando problemas para relacionarte con los demás?

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Una vez te hayas apuntado, cuéntame: ¿qué situaciones despiertan tu ira? ¿Sientes que hay algo que te impide controlarla? Cuéntamelo en los comentarios. Así nos conocemos y me das la oportunidad de ayudarte.

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¿Quieres ser feliz? Transforma las emociones negativas en positivas

Las emociones están presentes en todos tus actos. Y es curioso, pero muchas de nuestras carencias en las relaciones con los demás y con nosotros mismos vienen porque no sabemos regular las emociones.

Uno de los aspectos que yo trabajo en mi desarrollo personal y que recomiendo a todos es la gestión de las emociones. Las emociones son energía que has de canalizar para mejorar las relaciones con los otros y mejorarte a ti mismo.

Las emociones negativas aparecen aunque no lo quieras

La gestión emocional es compleja porque muchas personas por naturaleza tienden a ser negativas o a ignorar sus emociones.

Vivir como si las emociones no existieran significa no escucharlas y si no las escuchas no puedes descifrar la información que te dan.

Otra razón por la que se ignoran las emociones es porque nos educan creyendo que ciertas emociones son malas. Como ejemplo de esto está la ira. Seguro que la reprimes porque siempre te han dicho que es mala. Pero eso no significa que desaparezca, de hecho no desaparece sino que se transforma y así es como con el tiempo deriva en rencor.

Haz una pausa todos los días y escúchate

En cambio, hacer una pequeña pausa en tu día a día y escucharte hará que se conecten tu parte emocional con tu parte racional. Si logras conectar estas dos partes podrás prevenir situaciones problemáticas como las emociones negativas que te paralizan e incluso los comportamientos violentos.

Para conectar con las emociones primero tienes que conectar contigo mismo. Entonces podrás reconocerlas y definirlas. El siguiente paso es descifrar lo que nos quieren decir y para ello tienes que dejarte sentir la emoción. Esto te ayudará a que, cuando llegue, no se manifieste de forma desbocada o agresiva.

Cuando aprender a reconocer tus emociones negativas y analizas por qué se están desencadenando serás capaz de canalizar esa parte destructiva de tal forma que se convierta en constructiva.

Hay muchos hábitos que ayudan a superar las emociones negativas sin contaminar a los demás con ellas. Un ejemplo de estos hábitos es hacer deporte pero cualquier hobby con el que te sientas a gusto te ayudará.

Si te paras a pensar, son muchas las conductas negativas que lanzamos en nuestro día a día: quejas, victimismo, agresiones… Esto ocurre por no saber gestionarlas correctamente. Nuestra vida es un reflejo de cómo sentimos y por tanto tiene efecto en el exterior. Si quieres que ni tú ni tu entorno se vean afectados por tus emociones negativas, debes comprometerte a poner orden en ellas. Y eso solo tú lo puedes hacer.

¿Sientes emociones negativas con frecuencia y pasas tiempo dándoles vueltas? ¿Te gustaría poder controlarlas mejor y transformarlas en algo positivo?

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Amarte a ti mismo: la única forma de dar y recibir amor de forma plena y abundante

Si de verdad quieres saber qué es el amor, empieza por amarte a ti mismo. Esta es una frase muy repetida, pero pocas personas la llevan a la práctica.

Amarte es aceptarte cómo eres, con tus luces y tus sombras. Sin embargo, puede ser una tarea difícil, ya que nos educan para agradar a los demás y conectar con ellos, no para agradarnos a nosotros mismos y vivir alineados con nuestros pensamientos, actos y sentimientos.

Así que con el tiempo te vas dando cuenta de que, a pesar de intentarlo, no consigues agradar a todo el mundo y eso genera insatisfacción debido a que, de alguna manera, tu vida gira en torno a lo piensen de ti.

¿Sientes necesidad de cambio y quieres empezar a amarte a ti mismo como mereces?

Si no te amas acabas sufriendo

No te escuchas, reprimes tus emociones y te distraes por asuntos sin importancia que no aportan nada a tu vida. Eres un mar de expectativas, temores y te cuesta tomar decisiones.

Cuando eres muy joven no te das cuenta, pero en un momento dado abres los ojos y descubres la realidad. Y en ese momento eres consciente de que el hecho de tener que sentirte aceptado y agradar a los demás te produce insatisfacción.

Entonces te das cuenta de que tienes que amarte a ti mismo más allá de lo que piensen los demás de ti, de si consigues o no los resultados que esperan de ti o de si haces o no lo adecuado.

Tú eres valioso y por eso eres digno de amor.

Es importante que aprecies esto, porque supone ir más allá de que el amor hay que ganárselo, que es lo que te han enseñado.

Da un primer paso conectando contigo. Compréndete, respétate y valora lo que necesitas en cada momento. Normalemente no haces caso a esto, no observas lo que te hace falta y por eso toda tu energía se la llevan los demás.

No dejes que los demás se lleven la atención que debes prestarte a ti.

Si sientes que algo te falta cuando prestas más atención a los demás que ti, entonces estás perdiendo tu amor propio.

Amarte a ti mismo es el camino para amar a los demás

Y además también es importante amarte para recibir el amor de otras personas. Si percibes tu propia belleza, estarás receptivo a la belleza de los demás y confiarás en el amor que te ofrecen.

Eres una persona increíble, deslumbrante,  que merece todo el amor del mundo y esto se traduce en armonía y bienestar. Pero lo más importante y lo que más mereces es el amor que profesas hacia ti mismo.

¿Te has pasado la vida intentando agradar a los demás y eso te frustra? ¿Te cuesta amarte a ti misma?

Entonces mi libro Atrévete a tenerlo todo te ayudará. En él te enseño que eres una persona maravillosa, y lo hago bajo mi propia experiencia, ya que fui muy infeliz y todo cambió cuando empecé a amarme.

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Claves para trabajar la autoestima, superar la inseguridad y convertirte en tu mejor versión

¿Alguna vez te has preguntado por qué la mayoría de los niños tienen la autoestima alta y tienen esa facilidad para reír a carcajadas? Si lo comparamos con la edad adulta, estarás de acuerdo conmigo en que la autoconfianza, la seguridad en uno mismo y el empoderamiento personal disminuye. Y a veces lo hace hasta un punto en el que es necesario trabajar la autoestima para mejorarla.

¿Por qué ocurre esto?

Generalmente no es más que un proceso natural. Un niño tiene la autoestima alta y es feliz porque recibe muchos halagos y vive ajeno a los problemas de «la vida real». Sobre todo cuando son pequeñitos todos reímos con lo que hacen, aplaudimos y les decimos que lo han hecho muy bien. Pero conforme el niño crece todo eso cambia.

Los reveses de la vida merman tu autoestima

Aunque es maravillosa, la vida no es un camino de rosas. Cuando eres pequeño no te das cuenta, pero llega un momento en que topas con algo que no sale como querías o escuchas un juicio o una opinión de alguien de tu entorno más cercano que te hace tambalear emocionalmente por dentro.

Si esas experiencias no son aisladas, pueden influir de forma directa en tu sistema de creencias y valores sobre ti mismo y distorsionar tu percepción sobre lo que mereces y eres capaz de conseguir en la vida. Y vives como un estigma los denominados  fracasos.

A la mayoría de la gente se le olvida que…

Fracasar no es malo; es aprendizaje y experiencia. Lo malo es darle vueltas y permitir que mine tu autoestima.

¿Qué es la autoestima?

Antes de profundizar en la importancia de trabajar la autoestima, vamos a definir qué es exactamente «autoestima».

La autoestima es la forma en la que te valoras a ti mismo, lo cual incluye la consideración que tienes de tus valores, sentimientos y proyectos.

De esta definición se desprende que conectar con tu autoestima significa dejar atrás las creencias limitantes. Esto, aunque a priori suene sencillo, puede resultar muy difícil para algunas personas, sobre todo si temen enfrentarse a lo establecido.

¿Cómo puedes trabajar la autoestima?

Para trabajar la autoestima lo primero que debes hacer es conocerte y aceptar lo que descubres sobre ti, quién eres y cómo eres.

Se trata de ser consciente de tus talentos y dones innatos y asumir tus limitaciones, pero sin darles más importancia de lo debido. Esto te dará una visión más objetiva de ti mismo, te permitirá cuestionarte y comprometerte con tu desarrollo personal.

Para construir una autoestima sólida necesitas creer en ti.

Deja de sentir la influencia de las opiniones de otros y entonces será cuando tomes las riendas de tu vida. Además te permitirá establecer relaciones basadas en el respeto mutuo.

Pero lo realmente de mejorar la autoestima es que aprendes a amarte. Amarte a ti es el primer paso para amar a los demás y dejar atrás las relaciones tóxicas.

Si te conoces, te aceptas y te quieres, darás lo mejor en cada momento sin importarte lo que se espera de ti. Simplemente serás tú mismo y abrirás la puerta a tu libertad.

¿Sientes que tu autoestima está dañada? ¿Sientes que necesitas mejorarla?

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Y ahora, cuéntame… ¿por qué crees que tienes baja autoestima? Estoy deseando leerte en los comentarios para poder ayudarte.

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Recursos gratuitos Melania Garbú

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