Claves para trabajar la autoestima, superar la inseguridad y convertirte en tu mejor versión

¿Alguna vez te has preguntado por qué la mayoría de los niños tienen la autoestima alta y tienen esa facilidad para reír a carcajadas? Si lo comparamos con la edad adulta, estarás de acuerdo conmigo en que la autoconfianza, la seguridad en uno mismo y el empoderamiento personal disminuye. Y a veces lo hace hasta un punto en el que es necesario trabajar la autoestima para mejorarla.

¿Por qué ocurre esto?

Generalmente no es más que un proceso natural. Un niño tiene la autoestima alta y es feliz porque recibe muchos halagos y vive ajeno a los problemas de “la vida real”. Sobre todo cuando son pequeñitos todos reímos con lo que hacen, aplaudimos y les decimos que lo han hecho muy bien. Pero conforme el niño crece todo eso cambia.

Los reveses de la vida merman tu autoestima

Aunque es maravillosa, la vida no es un camino de rosas. Cuando eres pequeño no te das cuenta, pero llega un momento en que topas con algo que no sale como querías o escuchas un juicio o una opinión de alguien de tu entorno más cercano que te hace tambalear emocionalmente por dentro.

Si esas experiencias no son aisladas, pueden influir de forma directa en tu sistema de creencias y valores sobre ti mismo y distorsionar tu percepción sobre lo que mereces y eres capaz de conseguir en la vida. Y vives como un estigma los denominados  fracasos.

A la mayoría de la gente se le olvida que…

Fracasar no es malo; es aprendizaje y experiencia. Lo malo es darle vueltas y permitir que mine tu autoestima.

¿Qué es la autoestima?

Antes de profundizar en la importancia de trabajar la autoestima, vamos a definir qué es exactamente “autoestima”.

La autoestima es la forma en la que te valoras a ti mismo, lo cual incluye la consideración que tienes de tus valores, sentimientos y proyectos.

De esta definición se desprende que conectar con tu autoestima significa dejar atrás las creencias limitantes. Esto, aunque a priori suene sencillo, puede resultar muy difícil para algunas personas, sobre todo si temen enfrentarse a lo establecido.

¿Cómo puedes trabajar la autoestima?

Para trabajar la autoestima lo primero que debes hacer es conocerte y aceptar lo que descubres sobre ti, quién eres y cómo eres.

Se trata de ser consciente de tus talentos y dones innatos y asumir tus limitaciones, pero sin darles más importancia de lo debido. Esto te dará una visión más objetiva de ti mismo, te permitirá cuestionarte y comprometerte con tu desarrollo personal.

Para construir una autoestima sólida necesitas creer en ti.

Deja de sentir la influencia de las opiniones de otros y entonces será cuando tomes las riendas de tu vida. Además te permitirá establecer relaciones basadas en el respeto mutuo.

Pero lo realmente de mejorar la autoestima es que aprendes a amarte. Amarte a ti es el primer paso para amar a los demás y dejar atrás las relaciones tóxicas.

Si te conoces, te aceptas y te quieres, darás lo mejor en cada momento sin importarte lo que se espera de ti. Simplemente serás tú mismo y abrirás la puerta a tu libertad.

¿Sientes que tu autoestima está dañada? ¿Sientes que necesitas mejorarla?

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Y ahora, cuéntame… ¿por qué crees que tienes baja autoestima? Estoy deseando leerte en los comentarios para poder ayudarte.

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Mejora tu bienestar emocional y sé dueño de tu vida

En los últimos años la sociedad ha avanzado mucho en el ámbito técnológico. Digamos que esta evolución es de puertas para afuera. Pero, ¿qué pasa si miras hacia dentro?

No hay más que echar un vistazo a las estadísticas para comprobar que cada vez aumenta más la depresión, el estrés y la ansiedad. Todo esto acaba derivando en enfermedades. Así que, hemos avanzado mucho tecnológicamente pero no como personas. Prueba de ello es que no sabemos crearnos un bienestar emocional.

Cada vez hay más personas buscando su bienestar emocional

De todas formas hay muchas personas que quieren ver la luz por algún lado y ahondar en las causas de su malestar interior para mejorar su situación. En realidad todo se reduce a tener pensamientos positivos y gestionar convenientemente las emociones.

La gestión de las emociones es vital para afrontar los miedos, aumentar la autoestima y ser dueños de nuestras vidas.

Cada vez más personas están dándose cuenta de la necesidad de alcanzar bienestar emocional y empiezan a profundizar en su desarrollo personal. Invertir tiempo en desarrollo personal sirve para conocer y entrenar tus cualidades y habilidades innatas. Gracias a ese entrenamiento podrás desplegar todo tu potencial y mostrar tu mejor versión, dejando a un lado las creencias limitadoras.

Para mejorar tu bienestar emocional tienes que cambiar tu vida

Si quieres evolucionar tienes que cambiar. Vas por la vida sin propósito, con prisas y siendo poco consciente de lo que ocurre en tu interior. Proponte hacer lo contrario, que es actuar con plena consciencia y libertad asumiendo tu responsabilidad personal.

No hay otro camino hacia la evolución como personas que el desarrollo personal.

El desarrollo personal tiene muchas vertientes, pero puedes comenzar trabajando el autoconocimiento y la inteligencia emocional. Somos desconocidos hasta para nosotros mismos por eso comenzar en el camino del autoconomiento es tan fascinante, aunque por otro lado es una lástima que lo descubramos tan tarde.

La autoestima alta te ayudará a hacer frente a los cambios

Cambiar es muy difícil porque todas las personas somos resistentes al cambio. Esto sucede aun cuando las situaciones que vivimos son injustas y lo pasas mal. Te da todavía más miedo el cambio porque piensas que quizá lo que viene va a ser peor.

La forma de vencer el miedo a los cambios es la autoestima.

Si te sientes seguro y capaz de afrontar lo que venga, verás los cambios como retos y motivaciones.

¿Eres una persona a la que le cuestan los cambios? ¿Por qué crees que es así?

Si te identificas con esto que te planteo, puedo ayudarte con mi libro Atrévete a tenerlo todo. En el cuento mi propia historia de superación personal que empezó con mucho sufrimiento y conseguí superar con aprendizaje e identificando mi propósito en la vida.

Y ahora, cuéntame: ¿crees que no puedes cambiar tus circunstancias ni la actitud que tomas frente a ellas? Te agradeceré que me pongas un comentario, así puedo conocerte y ayudarte.

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Cómo aprender a perdonar y quitarte el peso del rencor

Uno de los fenómenos más frecuentes en nuestra vida es el conflicto. Se inicia cuando alguien te hace algo que consideras injusto y, por tanto, te enfadas. En ocasiones, ese enfado se diluye con el tiempo, pero otras veces el malestar continúa transformándose en rencor.

Resolver los conflictos es francamente difícil y la realidad es que la infelicidad de muchas personas viene por la gran cantidad de conflictos mal gestionados que han acumulado. ¿Cómo se pueden solucionar esas situaciones? Solo hay una forma: aprender a perdonar.

Para aprender a perdonar tienes que saber cómo te afecta el rencor

Todos somos diferentes. Tu forma de pensar, sentir o actuar es distinta de la de otras personas, lo cual es una fuente de enriquecimiento personal entre unos y otro, pero también es un pozo de malentendidos que muchas veces derivan en conflictos.

Cuando el conflicto no se resuelve, puede surgir rencor.

Las personas más propensas a desarrollarlo son las que se toman ciertos comentarios o acciones como ofensas personales hacia ellos.

El rencor es la herida que supura y no se cura nunca. Tienes grabada a fuego esa ofensa y la recuerdas constantemente, lo cual te hace infeliz y afecta negativamente a tus relaciones. Incluso te lleva a protegerte para no sentir dolor de nuevo, pero eso tampoco es positivo en tu interacción con los demás.

¿Cómo puedes dejar a un lado el rencor?

La única forma es aprender a perdonar; pero cuidado con esto. Muchos dicen que perdonan, pero no olvidan; y no, esto no es perdonar.

El perdón ha de ser sincero, interno y completo. Es importante ponerse en los zapatos de la persona que te ha ofendido para saber cómo siente y ser capaz de mirar con ojos nuevos esas palabras y acciones que te afectaron. Entonces te darás cuenta de que quizá esa persona no actuó con maldad, sino más bien de forma ignorante o inconsciente.

El perdón libera el rencor acumulado.

Se trata de una decisión que tomas conscientemente, la cual nace de la comprensión. Cuando perdonas de verdad te das la oportunidad de liberarte y avanzar.

¿Por qué cuesta tanto perdonar?

Es curioso que el perdón sea tan difícil teniendo en cuenta sus beneficios. Pero es así: perdonar cuesta porque en muchas ocasiones el orgullo y el ego pueden con nosotros. En este caso, has de darte cuenta que si perdonas vas a salir ganando. Te vas a liberar de la carga emocional negativa que bloquea tus relaciones.

Aprende a perdonar, esfuérzate para lograrlo. Es uno de los mejores regalos que puedes hacerte a ti y hacer a los demás.

¿Existen personas a las que guardas rencor y te invade un sentimiento negativo cuando las ves? ¿Te gustaría perdonarlas, pero te resulta imposible?

Descárgate mi audio El poder del perdón. En él te enseño a liberarte de la culpa y el dolor para que camines hacia tu futuro disfrutando de la vida.

Cuando hayas escuchado el audio, cuéntame: ¿qué te impide perdonar? ¿Cómo te sentirías si perdonaras? Déjame un comentario con tu experiencia y así puedo conocerte y ayudarte.

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Cómo afrontar los miedos y evitar que te paralicen

El miedo es una sensación física innata y necesaria para la supervivencia. ¿Alguna vez has pensado que es malo sentir miedo o te has sentido mal contigo por no saber cómo afrontar los miedos? Pues te digo desde ya que ni es malo ni debe preocuparte, porque ese temor es lo que te protege de un potencial peligro.

Ahora bien… ¿cuántas veces has sentido miedo porque tu vida estaba en peligro?

Posiblemente pocas o ninguna. Pero miedo has sentido en muchas ocasiones a lo largo de tu vida.

Por eso, en este artículo quiero hablarte de otro tipo de miedo: el que se adentra en el terreno de lo emocional. Este miedo emocional es el que marca tus decisiones y puede ser muy dañino.

Es necesario afrontar los miedos para ser tú mismo y desarrollarte en plenitud

Si reflexionas sobre la cantidad de cosas que has dejado de hacer por miedo, apuesto a que podrías hacer una lista bastante larga. Y es que el miedo es la parálisis que te impide dar rienda suelta a tu verdadero potencial.

Tener miedo es atarte corto. Y si estás atada, no puedes desarrollar tus aspiraciones profesionales ni relacionarte con las personas que querrías. En definitiva, no tienes una vida auténtica.

Pero aunque tu vida se vea muy limitada, es muy posible que ni siquiera seas consciente de ello, porque sientes seguridad. Claro, es normal: salir de la zona de confort y enfrentarse a nuevos retos y desafíos personales no es fácil.

Imagina esta situación: te gustaría comenzar tu propio negocio, pero no lo haces porque te da miedo, así que acabas trabajando en una empresa (aunque el trabajo no te haga feliz) y piensas que es lo mejor porque es más seguro.

Tener miedo es vender tu libertad a cambio de seguridad.

Entiendo que te cueste reconocerlo y afrontar los miedos. Y lo entiendo porque a mí también me pasó. Por eso, hoy puedo decirte que tu vida se basa en la incertidumbre y el cambio constante. Cuando eres capaz de aceptar ese punto de inseguridad es cuando conectas con la verdadera libertad.

¿Cómo puedo afrontar los miedos?

Los seres humanos desarrollamos muchos temores que se sostienen en nuestro sistema de creencias. Por ello, la única manera de superarlos es mirando en tu interior y dialogando contigo misma. Entonces verás que las situaciones que más temes son aquellas que no dependen de ti.

Para tener los temores a raya solo hay un antídoto: la confianza.

Si crees en ti te centrarás en lo que te motiva y seguirás tu camino a pesar de los riesgos. Esta es la actitud que te ayudará a centrarte en aquello que sí depende de ti.

Vencer los temores requiere valor. Aunque no lo parezca, armarse de valor es conectar con tus valores. De ahí la importancia del desarrollo personal para descubrirlos. Una vez los hayas descubierto, vivirás en consonancia con ellos, derribando la coraza de los miedos y creencias limitantes.

Es difícil controlar el miedo. Pero también está en tus manos abordar la incertidumbre como una forma de aprender y crecer.

¿Te consideras una persona insegura y miedosa? ¿Quieres saber cómo afrontar los miedos que te paralizan?

Apúntate a mi Curso online Superando el miedo. Con él te enseñaré a dejar de sentir esos temores que te tienen encarcelado dentro de tus creencias limitantes.

Después de apuntarte al curso, reflexiona por un momento: ¿a qué tienes miedo ahora mismo? ¿Se trata de un miedo que puedes controlar o te está bloqueando? Me encantará que me dejes un comentario compartiendo ese sentimiento conmigo. Así podré aconsejarte.

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Vence tu miedo al rechazo y muestra al mundo tu verdadero “yo”

Hace unos días recordaba las veces que me he sentido rechazada. Cuando sufría alguna experiencia en la que los demás no me aceptaban me acababa sintiendo triste e insegura. No quería que aquello se volviera a repetir y por ello desarrollé miedo al rechazo.

La posibilidad de rechazo te acompaña cada vez que te muestras vulnerable. Puede ser con tu pareja, tus compañeros de trabajo, tus amigos e incluso tu familia más cercana.

¿Qué es el rechazo y por qué le tenemos miedo?

Rechazar es excluir a una persona de forma deliberada. Hay rechazos evidentes y otros más sutiles. Un ejemplo de rechazo evidente es el bullying y otro de rechazo sutil es simplemente ignorar a una persona.

Si sufres rechazo sientes vergüenza y tristeza, lo que te lleva a sentir miedos e inseguridades.

En esa amalgama de sentimientos oscuros acabas preguntándote: ¿por qué me rechazan?

El miedo al rechazo y la necesidad de ser aceptados

El temor al rechazo comienza con el miedo a mostrarte como eres. Dicho miedo va unido a la necesidad de sentirte apreciado por las personas cercanas.

¿Cómo lo combates?

Pues seguramente intentas agradar por evitar el rechazo y para ello llegas a contradecir tus principios. Incluso en ocasiones eres tú quien rechaza para evitar que te rechacen.

No obstante, la raíz del rechazo está es ti mismo. Si lo piensas, verás que repudias y escondes ciertos aspectos tuyos que te da miedo que los demás descubran y conozcan.

Cierto es que no puedes gustar a todos y te pueden rechazar. Pero tomártelo de una forma u otra depende de ti. Convendría que te hicieras la siguiente pregunta:

¿Me considero una persona digna de ser aceptada?

Mucho de lo que sucede en tu interior sale al exterior. Por eso, si no te sientes digno de aceptación, recrearás situaciones en tu vida que te lo confirmarán.

¿Cómo puedes superar el miedo al rechazo?

Lo primero que debes hacer es conocerte y aceptarte. Deja de estar continuamente alerta para evitar salirte de ciertos límites establecidos.

De esta forma cambiará la relación que tienes contigo mismo. Si transformas dicha relación, cambiará tu forma de relacionarte con los demás.

Al igual que otros te aceptan o te rechazan, tú también puedes hacer que una persona se sienta excluida o integrada.

Por tanto, acoge a los demás como te gusta que hagan contigo. De esta forma superas el miedo al rechazo aceptándote como eres y aceptando a los demás.

¿Te gustaría apartar ese miedo al rechazo que condiciona tus relaciones?

Apúntate a mi curso online Superando el miedo.

Aprenderás a aceptarte como eres y evitar caer en un victimismo cómodo. Solo tú eres responsable de romper las cadenas que te impiden ser tú mismo para lograr la aceptación de los demás.

Después de apuntarte, piensa: ¿el miedo al rechazo determina tus relaciones? ¿Qué te aporta compararte con los demás? Me gustaría que lo compartieras conmigo en la zona de comentarios.

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Ser agradecido es mucho más que decir “gracias”

Es de bien nacido ser agradecido, reza el dicho. En mi caso, mis padres me lo inculcaron y desde pequeña me enseñaron a decir “gracias” en numerosas ocasiones. Cuando alguien me daba un objeto que pedía, cuando alguien sujetaba una puerta para dejarme pasar, cuando alguien me regalaba algo… Estuve muchos años dando las gracias varias veces al día cuando las personas hacían algo que me favorecía.

Te suena, ¿verdad? Seguro que a ti también te enseñaron a decir “gracias”, como a mí. Pero ¿se puede afirmar que por dar las gracias alguien realmente es agradecido? ¿Qué quiere decir ser agradecido? ¿Y qué implica?

En este artículo quiero invitarte a reflexionar conmigo sobre dar las gracias, ser agradecido y sentir agradecimiento en la vida. ¿Me acompañas?

Ser educado no es lo mismo que ser agradecido

Yo me consideraba una persona educada, pero una cosa es ser educado y otra muy distinta es saber agradecer.

Si tú preguntas a muchas personas qué significa ser agradecido, quizá algunas te digan que tiene que ver con dar las gracias. Es cierto, hay que dar las gracias, pero ¿cómo?

La gratitud no es una fórmula de cortesía, es un sentimiento y una actitud ante la vida.

Si realmente eres una persona agradecida, interpretarás la realidad que te rodea de forma positiva. La vida nos pone pruebas, pero si has entendido el significado de la gratitud incluso serás capaz de transformar las relaciones con las personas que te rodean.

Sentirse agradecido es ser abundante

Es muy frecuente pasar por la vida con prisas y dando por sentadas muchas de las de las cosas que tenemos. Yo te propongo algo diferente. Párate a pensar todo lo que tienes: tu casa, tu familia, tus amigos y otras actividades que realizas normalmente. ¿Realmente las aprecias? ¿Qué valor tienen para ti?

Ser agradecido es dejar de ver todo como un problema para tomarlo como una oportunidad.

También puede ser que estés pasando por un momento difícil. ¿Qué estás aprendiendo de esa experiencia? Las experiencias negativas suelen ser la ventana que podemos decidir abrir para aprender que todo tiene un lado positivo.

¿Cómo te sientes cuando alguien te da las gracias?

Hasta ahora te he hablado del agradecimiento que viene de tu interior. Pero vamos a hacer el ejercicio contrario, porque es una sensación que merece la pena disfrutar. Y digo esto porque considero que hay que tener cuidado y no caer en la tentación de pensar que se nos debe algo cuando esperamos que sean los demás los que sean agradecidos con nosotros.

Tu trabajo por los demás ha de ser desinteresado. Habrá personas que te agradezcan lo que haces, pero no serán todas. Así que si siempre estás pensando en que los demás tienen que agradecerte lo que haces, acabarás perturbándote y frustrándote sin necesidad.

No todo el mundo ha aprendido lo que significa agradecer. Por eso la mejor actitud es aceptar lo que venga de tal forma que te sientas coherente con tus valores sin necesidad de crearte expectativas.

¿Te resistes a agradecer? ¿Cómo puedes convertir tu agradecimiento en felicidad para ti y los que te rodean?

Descárgate mi audio El Poder de la Gratitud.

Con él te enseño cómo vivir con gratitud da sentido a tu vida para liberarte de la lucha continua donde solo buscas cumplir objetivos. Para ello, te muestro cómo transformarte a ti mismo para ser capaz de dar gracias por ser quien eres y por todo lo maravilloso que vives a diario.

Cuando lo escuches, ¿me dejas un comentario contándome lo que has descubierto? ¿Qué te impedía saber agradecer? 

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No permitas que el sentimiento de culpa te fustigue

El sentimiento de culpa es uno de los más frecuentes y más controvertidos. Aparece cuando revisas tu forma de actuar y reconoces que no lo has hecho bien o has herido a alguien.

Sentirse culpable no es positivo, está claro. Nadie disfruta con él y, como todo sentimento negativo, es difícil de gestionar.

Tanto es así que a menudo permitimos que nuestro “juez interno” cobre tal protagonismo que nos cuesta silenciarlo y, sin darnos cuenta, acabamos siendo demasiado duros con nosotros mismos.

Pero es no tiene por qué ser  así. Y en este post quiero ayudarte a gestionar con eficacia el sentimiento de culpa para que no te atormente ni te torture.

¿Por qué te sientes culpable?

Experimentar un sentimiento de culpa depende de 2 tipos de factores fundamentales:

  • Las creencias, valores y cultura.
  • La forma de ser de cada uno.

Tus esquemas mentales están relacionados con tu educación y cultura, y son las creencias aprendidas, heredadas y asumidas las que determinan tu forma de percibir la realidad. 

A su vez, cada persona es un mundo. Así, 2 personas con una educación muy similar pueden sentir la culpa con diferente intensidad por las mismas acciones.

Somos culpables de lo que hacemos y de lo que no hacemos

El sentimiento de culpa también emerge cuando no has hecho algo que se esperaba de ti. Es en esos momentos cuando no dejas de repetirte: “y si hubiera hecho esto…”, “y si se me hubiera ocurrido antes aquello…”

¿Está ayudando a alguien tu sentimiento de culpa?

¿De qué sirve dar vueltas sin parar a este sentimiento?

Si le has hecho daño a alguien, ¿va a ayudarle a sentirse mejor el hecho de que te sientas culpable? Está claro que no; y además, lo único que vas a conseguir es amargarte.

Pero ahí no acaba todo.

No solo es que tú te sientas culpable, sino que también tiendes a culpar a los demás.

Cuando trabajas en una empresa y algo sale mal, los trabajadores siempre se culpan unos a otros. Si algo pasa es porque alguien ha cometido un error, pero nadie lo reconoce. Y en otras circunstancias fuera del entorno laboral, si te fijas, pasa lo mismo.

Sé responsable, asume las consecuencias de tus actos y reconoce tus debilidades

Más que verte a ti mismo como culpable, piensa que tienes virtudes y defectos. Reconocer tus errores debe ayudarte a crecer más como persona y ser más consciente de las consecuencias de tus actos.

No te castigues continuamente y perdónate a ti mismo. Eso te ayudará también a perdonar a los demás y aprenderás a vivir siendo responsable, en lugar de buscar culpables.

¿Quieres profundizar en el sentimiento de culpa y aprender a gestionarlo?

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Cuando hayas escuchado el audio, cuéntame: ¿qué te impide perdonar? ¿Cómo te sentirías si perdonaras? Déjame un comentario con tu experiencia y así puedo conocerte y ayudarte.

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Amarse a uno mismo: la clave para tener alta autoestima

Amarse a uno mismo significa vivir en coherencia contigo mismo y aceptar tus cualidades y defectos, sin condiciones.

Sin embargo, muchos de nosotros no somos felices porque vivimos desconectados de nuestro corazón.

De ahí que hay personas que no soportan estar consigo mismas, en silencio y sin hacer nada. Y teniendo en cuenta que la sociedad nos condiciona para creer que el amor hacia nosotros mismos es un acto de egoísmo, solemos esperar que alguien externo a nosotros, nos ame para dejar de sentirnos incompletos, insatisfechos e infelices.

Tener alta autoestima es imposible sin la aceptación y el amor hacia uno mismo.

Amarse a uno mismo significa por una parte saber quién eres, escucharte, aceptarte, apreciarte, valorarte  y respetarte. Y por otra parte aceptar tus cualidades y defectos, sin condiciones.

Por desgracia, muchos de nosotros no queremos amarnos a nosotros mismos hasta cuándo: encontramos la pareja ideal, encontramos el empleo que tanto anhelamos, tengamos la casa de nuestros sueños, perdamos peso, etc. En otras palabras, no estamos dispuestos a amarnos a nosotros mismos sin condiciones.

En mi pasado, una de las razones por las que estaba sufriendo y sentía que mi vida no tenía sentido, era porque no me amaba a mí, por lo tanto no me valoraba y no me respetaba.

Y cuando uno no se ama y no se respeta, no puede pretender que los demás lo hagan, ni tampoco pueden exigirles respeto. Por eso es tan importante amarnos a nosotros mismos.

“Cuando nos amamos a nosotros  mismos, nos valoramos y respetamos, y cuando nos valoramos enseñamos a los demás a tratarnos.” Melania Garbú

Cuando te amas a ti mismo, no es necesario controlar y dominar a los demás, ni tampoco permites que otros te controles, te dominen, te maltraten, te humillen o te intimiden. Y cuanto más te amas a ti mismo, más amor tienes para dar a los demás. Y cuanto más das, más recibes.

Así que, te invito a escuchar y conectar con esa parte amorosa de ti mismo, que ha estado tratando de guiarte hacia tu propio camino.

Y recuerda, que la relación más importante que tienes es contigo mismos y que necesitas constantemente aprender, experimentar y superar los obstáculos que a veces se interponen en tu camino.

Y voy a terminar con una última reflexión.

Hay otra manera de vivir la vida, pero para eso tienes que estar dispuesto a mirar hacia tu interior y darte cuenta de que eres mucho más de lo que la sociedad piensa que eres y puedes hacer.

Tienes que estar dispuesto a:

  1. Dejar de luchar contra ti mismo y perdonarte por permitirles a los demás que te hagan daño y que te traten mal.
  2. Practicar la gratitud, aquí y ahora. Sentirte agradecido por quién eres, por todo lo que te rodea y por toda la abundancia del Universo.
  3. Enfocar tu conciencia en el amor hacia ti mismo y hacia los demás. Porque cuando te amas, te valoras y respetas, y cuando te valoras enseñas a los demás a tratarte

En ti está la responsabilidad de sentir que eres suficiente, recuperar tu poder personal y empezar a vivir tu propia vida, sin victimismo y sin culpables.

Porque cuando sientes que eres suficiente, sólo entonces dejaras de gritar y sufrir y empezaras a escuchar y conectar contigo mismo. Empezaras a vivir tu vida por elección, asumiendo en cada momento, quién eres y cómo quieres vivir tu vidas: desde el amor y la abundancia o desde el conformismo y el miedo.

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El camino de regreso: del miedo a la libertad de ser nosotros mismos

Todos anhelamos poder hacer lo que queremos, cómo queremos y cuándo queremos.

Pero para las personas que han sido víctimas de las circunstancias de su vida, es mucho más difícil al principio, sentir la verdadera libertad.

Una vez que hemos decidido pasar de ser víctimas, a ser las protagonistas de nuestras propias vidas, y hemos eliminado la fuente del dolor, empieza el viaje hacia la libertad, hacia nosotros mismos.

Pero, no es un viaje nada fácil. Porque el dolor, la vergüenza y el miedo se han asentado en nuestro cuerpo y aunque ya no estamos en esa situación abusiva, el recuerdo de ese dolor permanece y nos mantiene en un estado de alerta máxima.

El poder personal fue abandonado o tal vez, regalado (sin darnos cuenta) y además se crearon hábitos que nos llevaron a un estado de impotencia, desesperación y sufrimiento.

Yo personalmente he estado allí…

Sé lo que es ser humillada, intimidada, controlada y dominada.

Sé lo que es ser silenciada y sentir la pesada carga del miedo y de la tristeza.

Sé lo que es llegar a no tener ni una pizca de dignidad.

Sé lo que es hacerse pequeña para no alterar el ego del otro.

Sé lo que es ser esclavizada por las cadenas psicológicas y físicas.

Durante años, después de ser víctima de las circunstancias de mi vida, he vivido en la confusión e incertidumbre. No porque no supiera lo que quería, sino porque al mirarme al espejo ya no reconocía a la persona en la que me he convertido.

Esa persona que veía en el reflejo, había renunciado a todo lo que tenía para mantenerse a flote y todavía sentía como si se hubiera ahogado.  Esa persona, no sabía quién era, para qué ha venido a este mundo y cuál era el sentido de su vida.

El camino de regreso a mí misma fue muy largo, y fue un camino lleno de aprendizajes, elecciones, desafíos y muchas oportunidades para crecer, experimentar y convertirme en la persona que soy hoy.

Sin duda alguna, el camino de regreso, me trajo una conciencia increíble.

Y las lecciones que he aprendido, no tienen precio. Lo que creemos sobre nosotros mismos, (quiénes somos, como somos y lo que podemos alcanzar en la vida o no), lo que creemos sobre el mundo, sobre el amor, la gratitud y el perdón, puede inspirarnos a ser más conscientes y experimentar una profunda transformación, o pueden paralizarnos  e impedirnos ser felices y disfrutar de nuestras vidas.

Si queremos vivir la vida que siempre hemos deseado vivir, tenemos que estar dispuestos a desaprender algunos de nuestros modos de pensar y actuar, y adoptar otros nuevos.

Tenemos que estar dispuestos a enfrentarnos a nuestras propias verdades y a nuestros propios miedos. Porque solo cuando aprendemos a enfrentamos a nuestros propios miedos, desaparece todo aquello que nos limitaba, y donde antes habitaba el miedo, aparecen la libertad y el valor de ser nosotros mismos.

Tenemos que estar dispuestos a mirar hacia nuestro interior, para darnos cuenta que nuestros deseos nunca se fueron y que siguen estando allí para indicarnos el camino que debemos tomar y convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

Seguir siendo víctimas nos encierra en el sufrimiento. Pero el sufrimiento no es lo mismo que el dolor. El dolor es inevitable, en cambio el sufrimiento es opcional, es la historia que seguimos perpetuando después de una experiencia. Y al parecer, para algunas personas, esas historias son más importantes que la libertad y la paz interior.

Lo que tenemos que comprender es que no importa cuánto tiempo hemos vivido en la oscuridad, en el infierno, porque nunca es demasiado tarde para elegir algo diferente, para encontrar el camino de regreso a la luz, a nosotros mismos.

Lo único que tenemos que hacer, es preguntarnos qué necesitamos para poder dar el primer paso en la dirección de nuestros corazones.

Y si necesitas ayuda para dar el primer paso, estoy aquí para ayudarte, apoyarte y guiarte a través de mi Tienda de desarrollo personal.

Como siempre, te agradezco que respondas en los comentarios. Eso me ayudará a que el próximo artículo que escriba sea aún más útil para ti.

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Terapia para recuperar la autoestima y confianza en ti mismo

Hace 10 años estaba pasando por el peor momento de mi vida.

Después de muchos años de sufrimiento y mucho dolor, un día decidí acabar con mi matrimonio. Pero esa decisión fue el comienzo de un periodo aún más difícil, doloroso y agotador…

Y después de casi un año de lucha, que fue el periodo que duró el divorcio, un día decidí inscribirme a un curso de desarrollo personal que prometía ser muy interesante y según la amiga que me lo recomendó, podría cambiarme la vida.

Hice el curso y a partir de ese momento, empecé a investigar más sobre el ser humano y su potencial extraordinario con el único propósito de averiguar:

  • ¿Quién soy?
  • ¿Para qué estoy aquí?
  • ¿Cual es el sentido de mi vida?

Y empecé con el proceso del perdón. Lo primero que hice después de aquel entrenamiento, fue dejar de luchar contra mi misma y perdonarme. 

Lo más difícil que he hecho en toda mi vida, ha sido perdonarme a mí misma por permitirles a los demás que me hagan daño y que me traten mal.

Y solo después de perdonarme a mí misma, entendí por fin, que lo que pasó en mi vida, no me pasó a mí, sino para míPasó para ayudarme a despertar, crecer y convertirme en la persona que soy hoy. 

Entendí por fin, que el perdón, es el mayor acto de valentía y el mejor regalo que te puedes dar a ti mismo.

El perdón, es el mayor acto de valentía y el mejor regalo que te puedes dar a ti mismo.

Así que, si sientes que tu vida no tiene sentido, o te siente estancado en algún aspecto de tu vida, puede deberse a una carencia de perdón. A lo mejor no te has perdonado a ti mismo o a lo mejor no has perdonado a otras personas. No importa. Lo que tienes que hacer es perdonar.

Porque el perdón nos libera:

  • De la culpa y del pasado
  • Del dolor y el resentimiento
  • Y nos ayuda a crear nuestro futuro

Nelson Mandela dijo una vez: “El resentimiento es como tomar veneno y luego vivir esperanzados de que va a matar a tus enemigos”.

Para liberarnos y dejar atrás el pasado, tenemos que estar dispuestos a perdonar. Y sabemos que estamos por el camino correcto y que nos hemos perdonado a nosotros mismos y a los demás, cuando ya no miramos atrás.

Yo no estaría hoy aquí si no me habría perdonado a mí misma  y a las personas que me hicieron daño. Yo, ya no estoy dispuesta a castigarme en el presente por lo que algunas personas me hicieron en el pasado. Y no quiero decir que lograrlo haya sido fácil. Solo que ahora puedo mirar hacia atrás y decir: “Eso es algo que sucedió, pero ya no vivo allí”

Por esa razón, he sido capaz de escribir un libro basado en mi historia de superación personal, Atrévete a tenerlo todo. Un libro para todas aquellas personas que piensan que hay otra manera de vivir la vida y que están dispuestas a recuperar su poder personal, dispuestas a mirar hacia su interior y darse cuenta de que son mucho más de lo que la sociedad piensa que son y pueden hacer.

Después de perdonarme a mí misma y a los demás, la segunda herramienta que empecé a utilizar en mi proceso de cambio, fue la gratitud.

Así que, si todavía no lo has hecho, te animo a perdonarte a ti mismo y a los demás, a liberarte del pasado, para poder vivir en el presente y disfrutar de tu vida. Y para ayudarte, he creado un audio El poder del Perdón. Te animo de corazón que practiques el perdón para poder dejar atrás el pasado!

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