Nuestro anhelo más profundo es el amor, la paz y la abundancia

«Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años»

Abraham Lincoln

Fragmento de mi libro Atrévete a tenerlo todo

Durante mi proceso de transformación adquirí un compromiso conmigo misma: «Convertirme en la mejor versión de mí misma, vivir mi vida con autenticidad y propósito, contribuir y marcar una diferencia en la vida de los demás».

Este compromiso fue el catalizador de mi transformación personal. Este compromiso me guió intuitivamente a lugares, personas y experiencias que me enseñaron las lecciones que necesitaba para crecer. Y las experiencias que he compartido contigo son las que terminaron con mi sufrimiento y las que me dieron el valor de seguir adelante y descubrir quién soy, descubrir el sentido de mi vida.

Vivimos en un estado contante de querer algo que no podemos alcanzar, pero ese estado es el resultado de fingir que nos hallamos en nuestro camino, que sabemos cuál es el propósito de nuestra vida, cuando realmente estamos estancados y perdidos.

Gandhi dijo: «Los únicos demonios en el mundo son los que corren en nuestros corazones. Ahí es donde debes luchar la batalla».

Nuestro anhelo más profundo es el amor, la paz y la abundancia, y nuestro deber es darnos cuenta de que estamos aquí para descubrir y honrar nuestro propio propósito. Estoy convencida de que, en algún momento, la mayoría de nosotros hemos vislumbrado al menos un rayo de nuestro propósito, pero por alguna razón hemos elegido no seguirlo.

Así que te invito a escuchar y conectar con esa parte de ti que ha estado tratando de guiarte hacia tu propio camino. Porque el sentido de la vida es crear en cada momento quién y qué eres y luego experimentarlo.

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El poder de elegir

«Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas –la elección de la actitud personal que debe afrontar frente al destino– para decidir su propio camino»

– Viktor Frankl –

Fragmento de mi libro Atrévete a tenerlo todo

La única vida que vas a vivir es la que estás viviendo, momento a momento y tú la estás creando por medio de tus acciones. Esta es tu vida, ¿qué harás con ella?

Es verdad que te tocó vivir normas impuestas por tus padres, por la sociedad, y eso no lo elegiste, y que de pronto fuiste arrojado a un juego que ya estaba. Pero lo que marca la diferencia en esta vida es cómo eliges jugar el juego de tu vida.

Nadie conoce el futuro, lo único que sabemos es que todo ocurre en el presente, aquí y ahora. Y nadie nos pide permiso por las cosas que ocurren, no es malo ni bueno, no es justo ni es injusto, simplemente es. Estar vivo, por sí mismo, no te otorga ni te promete nada.

Y los que te dicen que esos son tus derechos, se refieren simplemente a un acuerdo otorgado por otros seres humanos, no por la vida.

En realidad, lo que mereces es lo que tú crees que mereces. La vida no te da nada; sin embargo, estás donde puedes tomarlo todo, puedes elegir. La vida solamente es, y lo que marca toda la diferencia en la vida de una persona es qué postura tomará ante ella.

Puedes vivir con miedo, angustiarte por la muerte, no asumir riesgos o no hacer nada de lo que tal vez has soñado, o puedes elegir que tu vida cuenta.

Puedes elegir vivir tu vida con significado y hacer lo que elegiste hacer, antes de que sea demasiado tarde. Cada mañana, cada momento del día, invita a despertarse a un nuevo aprendizaje, a un nuevo desafío, a una nueva aventura. ¡Tú eliges!

Viktor Frankl, en su libro El hombre en busca de sentido, afirmó: «En realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino que la vida espere algo de nosotros. Dejemos de interrogarnos sobre el sentido de la vida y, en cambio, pensemos lo que la existencia nos reclama continua e incesantemente. Y respondamos no con palabras, ni con meditaciones, sino con el valor y la conducta recta y adecuada. En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a las cuestiones que la vida nos plantea, cumplir con las obligaciones que la vida nos asigna a cada uno en cada instante particular».

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Qué o quién nos impide tener lo que queremos en la vida

“Todo lo que logramos y todo lo que dejamos de lograr es un resultado directo de nuestros propios pensamientos. Eres el regidor de tu alma y el responsable de tu destino. Tenlo siempre presente: tienes la capacidad de elegir. ¡Escoge la vida!, ¡Escoge el amor!, ¡Escoge la salud!; ¡Escoge la felicidad!”

– Joseph Murphy –

¿Por qué no tenemos el trabajo, las relaciones y el dinero que queremos para disfrutar de nuestras vidas?

¿Qué o quién nos lo impide?

Llevo muchos años haciéndome una y otra vez estas mismas preguntas y he conseguido encontrar la respuesta. Hoy la voy a compartir contigo.

Mi propia vida ha sido mi mejor maestra, y mi divorcio (en 2009) fue el detonante que me llevó a conectar por fin conmigo misma, con mi verdadera esencia.

Mi vida fue un infierno durante muchos años, hasta que decidí cambiar las cosas y vivir a mi manera. Lo dejé todo y empecé desde cero una nueva aventura, en búsqueda de mi camino y de mi propósito en este mundo.

Esa experiencia marcó en mí un antes y un después. Tomé las riendas de mi vida y le di la vuelta como a un calcetín.

Hoy, mirando atrás, me doy cuenta de que, hasta los 36 años, lo único que me ha impedido ser feliz y disfrutar de mi vida, han sido mis propias creencias.

Y en este artículo te voy a contar una de mis experiencias más impactantes y que supuso el principio de mi camino hacia la persona que soy hoy: un ser humano libre, feliz, humilde y abundante.

Hace 7 años, mientras estaba en una conferencia sobre el desarrollo personal, experimenté algo especial y al mismo tiempo algo muy diferente de todo lo que había experimentado hasta ese momento.

Estaba sentada en mi silla, en una sala enorme, con más de 300 personas, y mientras escuchaba la conferencia, estaba pensando en mi vida y en las cosas que quería y que no tenía: una familia feliz, un negocio próspero, dinero en abundancia y una vida plena y auténtica.

Y en ese mismo instante, me di cuenta de que para cada fracaso de mi vida encontraba una explicación muy válida; es decir, me empeñaba en tener razón.

Recuerdo ese momento como si hubiera pasado ayer.

Al final de la presentación, nos invitaron a inscribirnos en un entrenamiento de 3 días que prometía ser muy interesante y que (según el líder que daba la conferencia) cambiaría nuestras vidas.

Yo quería participar, pero al mismo tiempo sentía una resistencia brutal al cambio. De pronto, el líder dijo lo siguiente: “Si ves algo posible para ti y para tu vida y deseas participar en el curso, pero sientes que algo te detiene, mira lo que te detiene a inscribirte, escucha que te dice —la voz de tu cabeza— y descubrirás lo que te impide que tengas lo que deseas en tu vida”.

Me quede en silencio, en un intento de escuchar mi voz interior, pero no escuché nada. No vi nada.

Estaba en el peor momento de mi vida (en pleno divorcio) y necesitaba desesperadamente “ver” lo que me detenía inscribirme al curso, porque en realidad quería descubrir lo que me frenaba en mi vida, lo que me impedía vivir la vida de mis sueños.

Así que me quedé allí, esperando poder oír la voz de mi cabeza, esa voz que nos habla a todos sin parar, esa voz que nos dice en cada momento lo que podemos hacer o no, según nuestra programación y según nuestras creencias.

Sé que puede sonar extraño, pero en realidad todos hablamos con nosotros mismos, conscientemente o inconscientemente. Mantenemos conversaciones con nosotros mismos de manera permanente. No hablamos en voz alta, pero los pensamientos no cesan nunca.

Esa voz nos indica lo que decimos y lo que podemos hacer, lo que somos, de dónde venimos y a dónde vamos.

Y seguramente te preguntarás, ¿de dónde viene esa voz, de donde vienen esos pensamientos?

Los grandes psicólogos dicen que nuestras opiniones sobre nosotros mismos y sobre la vida no son nuestras, sino que son creencias asumidas desde que somos niños y que hemos escuchado de la gente importante de nuestro entorno.

Por ejemplo, si tu madre o tu profesor te han repetido suficientes veces que no haces bien las cosas, has llegado a creértelo y a decírtelo a ti mismo.

Cuando llegas a la edad adulta, sigues actuando de esa manera, sin ser consciente del condicionamiento de tus pensamientos.

Desafortunadamente no nos damos cuenta de estas cosas que nos limitan la vida.

Pero, una vez que has aceptado que solo son creencias heredadas, se despeja el extraordinario camino que tienes por delante. Por eso, te recomiendo que identifiques las creencias que tienes sobre ti mismo, qué impacto ejercen sobre ti y sobre tu vida y, lo más importante, cómo se pueden cambiar.

¿Cómo podemos identificar esas creencias limitantes?

El objetivo es que reconozcas cuál es tu reacción en ciertas situaciones. 

Por ejemplo…

No estás satisfecho con tu trabajo, pero no haces nada para cambiar la situación.

En el momento en el que te das cuenta de ello, puedes analizar esas conversaciones internas que mantienes contigo mismo.

Y tus conversaciones internas (dialogo interno) podrían ser estas:

“No me siento bien en este trabajo y el dinero que gano no es suficientes, así que quiero otro trabajo”.

Sí, pero ¿cómo sé que encontraré uno mejor?

Bueno, podría intentarlo.

Pero tú, ¿en qué mundo vives? Estamos en crisis económica. Además, ¿tú no te acuerdas de lo difícil que fue conseguir este trabajo?

¿Quieres pasar de nuevo por esa situación?

¿Quién sabe si serás capaz de enfrentarte a los nuevos retos?

¿Y si no eres capaz de manejar la situación?, ¿y si te despiden?

¿Qué harás? Te quedarás sin trabajo y sin ingresos. No te puedes permitir arriesgarte. Mejor quédate donde estás”.

Y de este modo, renuncias a la idea de encontrar un mejor trabajo.

Esta es la voz interior o tú dialogo interno.

¿Te resulta familiar?

Pues este no es ni siquiera un diálogo muy destructivo. Puede ser mucho peor.

Después de explorar cuál es tu mecanismo para tomar decisiones (o, mejor dicho, para no hacer nada) y no cambiar nada en tu vida, te puedes hacer una idea de lo que te dices a ti mismo y de cómo te autosaboteas.

En ese momento, para y recuerda quién te dijo esas cosas sobre ti (padres, abuelos, profesores, compañeros) y de dónde proceden.

Cuando tomes conciencia de que es solo una opinión de alguien, podrás liberarte de ella.

A continuación, vamos a ver cuál es el impacto que tienen esas creencias limitantes sobre ti.

Imagínate que tienes a tu lado a una “persona” (creencias limitantes) muy negativa, que constantemente crea escenarios críticos y negativos.

Y esa persona está contigo por todas partes, en tu casa, en tu trabajo, de vacaciones, cuando comes, cuando te duchas, etc.

Todo lo que hace es limitarse a repetirte constantemente, cada vez que quieres hacer algo, por qué no podrás conseguirlo.

Incluso por la noche, cuando intentas dormir, te recuerda lo que no has hecho bien durante el día, y además te convence de que no vale la pena que te esfuerces, porque vas a fracasar y nunca llegarás a cumplir tus sueños. ¡Que es imposible!  

Puede sonar exagerado, pero por desgracia no lo es. La mayoría de nosotros tenemos una voz interior muy crítica.

Y con el tiempo, esa voz interior será cada vez más fuerte y nos quitará toda la energía, la fuerza y la alegría de vivir.

La buena noticia es que ¡podemos liberarnos de ella!

Para ello, el primer paso es identificar y reconocer lo que nos dice esa voz interior. Pero no es tarea fácil, porque desde pequeños nos han enseñado a identificarnos con esa voz, con esas creencias y a creer todo lo que nos dice.

Sin embargo, en el momento en el que identificamos esa voz y reconocemos que solo es una creencia heredada, recuperamos el poder y la claridad parar emprender un verdadero cambio en nuestras vidas.

Liberarte de tus creencias limitantes, de esa voz interior tan crítica, es lo más importante que puedes hacer para mejorar tu bienestar, iniciar una vida abundante y generosa, asumir la responsabilidad de tu vida y cumplir tus sueños más profundos.

Así que dejar de culpar a otros, o al destino, o a la vida misma, y empieza a identificar lo que te limita cada vez que te frenas cuando visualizas una meta en tu mente. No es un camino fácil, lo sé por propia experiencia, pero será el principio de un camino lleno de oportunidades y de resultados asombrosos.

¿Cuáles son las creencias limitantes que te impiden avanzar y vivir una vida plena y feliz? Te espero en los comentarios.

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Claves para descubrir tus talentos y tu propósito en la vida

“Sé quién en verdad eres. Descubre tus talentos y tu propósito en la vida.
Esto te llevará a hacer lo que amas; y porque haces las cosas con amor, obtendrás lo que necesitas”.

-Erich Fromm-

Una de nuestras principales misiones como personas debería ser: vivir desde el amor y la abundancia, disfrutar de la vida y tener calidad de vida.

Sin embargo, la pregunta que se formulan la mayoría de las personas sigue siendo la misma: ¿cómo puedo descubrir mi verdadero propósito en la vida?

Y dado que he recibido muchos mensajes de mis lectores preguntándome lo mismo, quiero ayudarte a descubrir tus talentos y tu propósito en la vida, partiendo de lo que dijo Mike Burdock: “Todo lo creado resuelve un problema”.

Tus ojos ven, tu nariz huele, tus oídos escuchan…, los abogados resuelven problemas legales, los médicos resuelven problemas de salud, los contables resuelven problemas financieros, etc.

Todo fue creado para resolver un problema, y tu éxito depende de tu capacidad para descubrir ese problema y resolverlo.

Según una encuesta reciente, más del 70% de la población no es consciente de los problemas que es capaz de resolver. Es un dato bastante triste, porque solo puedes vivir la vida de tus sueños si te dedicas a lo que naciste para hacer.

La buena noticia es que, si encuentras ese problema, habrás descubierto tu propósito en la vida, y la solución de este problema es el cumplimiento de tu propósito.

Ahora, vamos a dar respuesta a la pregunta que te ronda la cabeza: ¿cómo descubrir el problema que tú puedes resolver?

Con el fin de averiguar cuáles son tus talentos y tu propósito en la vida, te propongo como tarea que te sientes (con papel y boli) y contestes a las siguientes preguntas:

¿Qué es lo que más te gusta hacer?

Llevo muchos años leyendo sobre las personas exitosas, y me he dado cuenta de que el propósito de vida de todas ellas se basa en hacer aquello que más les gusta.

Por ejemplo, a Jim Rohn le encanta motivar e inspirar a los demás; a Tiger Woods le encanta jugar al golf; a Steve Jobs le encantaba la tecnología; y Oprah Winfrey adora la televisión.

Tu propósito de vida tiene que estar relacionado con lo que más te gusta hacer. Tal vez te gusta leer, tal vez te gusta escuchar a los demás, tal vez te gusta practicar deporte, tal vez te gusta vender, etc.

Sé valiente, prueba actividades nuevas y no tengas miedo. Ese es el camino para descubrir lo que es importante para ti y para encontrar tu misión en este mundo.

Concédete permiso para cambiar de trabajo, carrera, empresas y negocios. Y acuérdate de que los únicos límites que se presentan ante ti son los límites que te impones tú mismo.

Ha llegado el momento de la verdad. J

Anota ahora todo lo que te gusta hacer. Y puedes empezar diciendo: “Me encanta…”.

En tu vida personal, ¿de qué te fascina hablar y nunca te cansas?, ¿qué te gustaría hacer si tuvieras más tiempo libre?, ¿qué aprecia la familia y los amigos de ti?

Y no me refiero a tu trabajo ni a tus responsabilidades diarias. Me refiero a la verdadera razón por la que existes y por la que has venido a este mundo.

Te reto a observar tus dones y talentos, y a verlos como solucionadores de problemas. Luego, encuentra a las personas que están dispuestas a pagar para resolver esos problemas y para los que tú tienes la solución de forma innata.

Venga, anímate y escribe ahora todas las respuestas.

¡También puedes pedir ayuda! Pregunta a 5 personas (amigos, familiares, colegas) que te describan con las 5 características o particularidades que más te definen.

Es una forma muy divertida de descubrir cuáles son tus dones y tus particularidades.

¿Si echara un vistazo a tu biblioteca, ¿qué libros encontraría?

Libros de educación financiera, desarrollo personal, arte, cocina, novelas, etc. Es muy fácil darte cuenta y encontrar pistas sobre tu pasión: solo hay que estar despierto y atento a los detalles.

Por ejemplo, si en tu biblioteca la mayoría de los libros son sobre cocina, deberías hacer algo relacionado con la cocina.

¿Qué despierta tu creatividad?, ¿qué te hace feliz?

Pintar, hablar, correr, cantar, diseñar, cocinar, enseñar…

Tómate tu tiempo para contestar. Cuando termines, te darás cuenta de que algunas respuestas son muy similares, o que incluso se repiten.

De este modo, estarás un paso más cerca de encontrar tu propósito de vida.

Lo importante de este ejercicio es dejarte llevar y escribir sin parar, hasta encontrar las respuestas que te hacen vibrar y sentir esa emoción que te mueve hacia tu verdadero ser.

Por experiencia te puedo decir que es posible encontrarte con algunas resistencias, como por ejemplo tener ganas de levantarte y hacer otra cosa o simplemente pensar: “No tengo un propósito”, “Mi vida es un asco y no tiene sentido”, etc.

Si es el caso, descansa unos minutos, relájate, cierra los ojos y céntrate en la intención de encontrar tu verdadero propósito en la vida. Ya verás como la respuesta llegará cuando menos te lo esperas.

¿Quién eres?

¡Tú propósito de vida protege tu identidad!

Conocer tu propósito te ayuda a valorar tu importancia y tu valor como ser humano. Define lo que vas a hacer y lo que no harás.

Tu propósito de vida se convierte en el estándar que utilizas para evaluar qué es importante para ti y qué no lo es. Y de esta manera no perderás el tiempo en cosas que no son importantes.

Serás capaz de servir al mundo en sintonía con quien eres, de mirar alrededor y preguntarte “¿en qué puedo ayudar a los demás?”.

Y una vez que descubres tu propósito de vida, serás imparable.

Por último, te recuerdo que sin un propósito, tu vida no tiene significado. La mayor satisfacción y plenitud que jamás podrás lograr en la vida es vivir en sintonía con tu propósito de vida.

¡Enhorabuena, acabas de descubrir tu propósito!

¿Te ha costado encontrar tu propósito de vida? ¿Ya lo tenías identificado? ¿Estás en pleno proceso para averiguarlo? Te espero en los comentarios.

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¿Qué es lo que te impide ser feliz ahora?

Muchas personas eligen consciente o inconscientemente el sufrimiento, la tristeza, las adicciones y la infelicidad, porque así han sido educadas para vivir sus vidas.

Buscan la seguridad y la zona de confort. Sin embargo, la zona de confort en la que viven no les proporciona comodidad, sino una continua tormenta que debilita la salud mental y la física.

Entonces, sienten que viven encerrados en una prisión. Una prisión con la puerta abierta, pero prisión, al fin y al cabo, y sienten miedo constantemente.

¿Por qué estás en la cárcel cuando la puerta está abierta? (Rumi)

Y mi pregunta es la siguiente: ¿de qué tienes miedo?

De cambiar tu vida, de las cosas nuevas, de lo que piensen los demás sobre ti, de no defraudar a alguien, de asumir la responsabilidad de tu vida, o tal vez de ser feliz ahora…

Desafortunadamente, algunas personas piensan que la vida es una larga cadena de sufrimiento, que tienen que soportar su “cruz” y que la alegría de vivir y disfrutar es solo una ilusión inalcanzable que existe únicamente en los libros.

En realidad, jugar el papel de víctima es muy cómodo y refleja la falta de respeto y autoestima hacia uno mismo, además de cobardía e irresponsabilidad.

Por otro lado, las personas que se respetan y se aman a ellas mismas no toleran que los demás las traten con falta de consideración, y no permiten que se abuse de ellas física o mentalmente, por lo que reniegan de convertirse en víctimas.

La ausencia de sacrificio y de compromiso con la que eliges vivir no es símbolo de virtud, sino de tu falta de coraje y dignidad.

Y la vida sigue, encorsetada en las creencias limitantes que heredaste, sin cuestionarlas y sin pasarlas por tu propio filtro.

Déjame decirte que nada me parece más triste que el sufrimiento innecesario que implica vivir “una vida normal y limitada”.

¿Sabes qué? Cuando aprendemos a enfrentarnos a nuestros miedos, desaparece todo aquello que nos limitaba, y donde antes habitaba el miedo, aparecen la libertad y el valor de ser nosotros mismos.

Mira a tu alrededor y déjate inspirar solo por las personas que son verdaderamente felices y a las que admiras.

Has nacido libre y tienes el derecho de ser como elijas ser. ¿Por qué aceptas vivir en la cárcel?

Yo hace muchos años descubrí lo que me ataba a una vida sin sentido y lo que me impedía ser feliz.

Me he dado cuenta de que cada vez que decía “quiero/deseo algo” pronunciaba la palabra “PERO”, y lo que le seguía a la palabra “pero” era siempre una negación a lo que afirmaba que quería.

No es que yo sea rara. Este mecanismo lo tenemos todos, y lo puedes comprobar ahora mismo si quieres.

Piensa en algo que deseas y escucha lo que te dices a ti mismo después. Siempre encontrarás alguna excusa para convencerte de que no es posible conseguir lo que quieres. ¡Pruébalo!

Yo hace muchos años decía:

“Quiero ser feliz, pero mi vida es complicada ahora y no tengo tiempo para pensar en tonterías”;

“Quiero irme de vacaciones, pero no tengo dinero”;

“Quiero una pareja, pero todos los hombres son unos machistas egoístas”, etc.

Y así, todos los días, me ponía excusas de “por qué no”, sin ser consciente de que lo que me decía a mí misma era como una “ley universal” que siempre se cumplía. Era la manera de autojustificar una vida sin sentido y de continuo sufrimiento. Además, era el juego perfecto para quedar bien delante de los demás.

¡Qué triste!

Hasta que un día me desperté cansada de desempeñar el papel de víctima y decidí que quería otra cosa para mí y para mi vida: ser feliz, abundante, libre, vivir la vida de mis sueños y contribuir en la vida de las personas de una manera auténtica.

¿Cuáles son tus excusas para no ser feliz ahora y conseguir todo lo que deseas?

Cualquier argumento que expongas es simplemente una excusa, y puedes elegir tener razón o ser feliz.

Así que ha llegado el momento de tomar una decisión ¡y ser feliz ahora! Ha llegado el momento de respetarte, de atreverte a salir de tu zona de confort, de apartarte de las relaciones tóxicas y de disfrutar de la vida de una vez por todas.

Mirando a mi alrededor, veo que cada vez somos más las personas que buscamos algo diferente. Y me he dado cuenta de que al final todos buscamos lo mismo: queremos ser felices.

¿De verdad crees que es una meta inalcanzable?

Hace mucho tiempo vi la película The Buchet List, de la que se me ha quedado grabado en la mente una escena en concreto:

“Había dos protagonistas, a los que les quedaban solo unos meses de vida. Cuando están en la cima de una pirámide en Egipto, uno le dice al otro: “¿Sabes lo que te preguntan cuando llegas a las puertas del Cielo?

La primera pregunta: ¿cuánta alegría has tenido en tu vida?

La segunda pregunta: ¿cuánta alegría has ofrecido a los demás?”.

Si te paras a pensar, te darás cuenta de que todos y cada uno de nosotros lo que realmente queremos es sentir alegría en nuestras vidas.

Nelson Mandela dijo una vez que “la gente no tiene miedo de la oscuridad, sino más bien del brillo que llevan dentro”.

¿Por qué?

Porque si perciben su brillantez, su grandeza, deben asumir la responsabilidad de sus vidas, y… ya no podrán culpar a nadie.

Preferimos ser víctimas que personas libres, felices y vivir plenamente nuestras vidas.

Ahora, te animo a que reflexiones un poco sobre lo que has leído. Si detectas algo en ti que encaja con lo que he contado, renuncia por un momento a tener razón y elige ser feliz ahora.

Y luego cuéntame en los comentarios cómo te sientes. ¡Estoy deseando escucharte!

Siéntete agradecido por vivir, ofrece alegría a los demás y amor incondicional. Es lo que queremos todos:)

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¡Aquello que puedes hacer o sueñas que puedes hacer, comiénzalo!

Cada vez que tomas acción, la vida te enseña, te guía y te educa. Lo importante es tomar acción. 

Hoy quiero compartir contigo un poema de Goethe que me inspira y me anima cada día a ser audaz y perseguir mis sueños.

¡Que lo disfrutes!

El compromiso

                                                               by Goethe

Hasta que nos comprometemos,

hay vacilación y la posibilidad de retroceder.

En lo concerniente a todos los actos

de iniciativa y creación,

hay una verdad elemental,

cuya ignorancia mata incontables ideas

y espléndidos planes:

Que en el momento en que nos comprometemos

definitivamente, la Providencia da el paso también.

Todo tipo de cosas ocurren para ayudarnos,

que de otra manera nunca hubieran ocurrido.

Una corriente de eventos surgidos de la decisión,

genera a nuestro favor, toda clase de incidentes y

encuentros imprevistos y asistencia material,

que ningún hombre podría haber soñado

jamás que vendría en su ayuda.

Aquello que puedes hacer

o sueñas que puedes hacer,

comiénzalo.

La audacia tiene genio, poder y magia.

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Cambia tus creencias limitantes. Transforma tu vida.

¿Sabías que tienes hábitos heredados de otras personas?

Somos el producto de la forma habitual de pensar de otros.

Es una cuestión de genética.

¿Por qué crees que te pareces a tus abuelos o a tus padres? ¿Crees que es un accidente? En realidad, se debe a la “programación genética”. Todo está programado en los genes desde antes del nacimiento. Posteriormente, crecemos y vivimos de acuerdo al código que hemos heredado y a partir de los hábitos mentales que aprendemos en nuestro entorno desde la niñez.

Y es que, además de las cuestiones puramente genéticas, somos el resultado del conjunto de valores, principios, estilo de vida y límites mentales que nos inculcan nuestros modelos (familiares, educativos, sociales, culturales…). En definitiva, somos fruto de nuestros genes y de la cultura en la que crecemos.

¿Sabías que ni siquiera sabemos dónde empezaron muchas de nuestras limitaciones?

Piensa por un momento en esto:

¿Qué hace la mayoría de la gente cuando empieza a tener problemas financieros?

Te diré exactamente lo que hace (yo también lo hice): reducir su estándar de vida para que se ajuste a sus ingresos.

Sin embargo, esta solución no funciona y, además, es una muy mala idea.

Y entonces, ¿por qué lo hacemos?

Porque estamos programados; nos han enseñado a seguir este patrón. Y cualquier alternativa es sinónimo de ser irresponsable.

Tenía una amiga empresaria que hace unos años tuvo problemas económicos y estuvo a punto de vender su casa para solucionar su situación.

Esta fue nuestra conversación:

¿Por qué quieres vender tu casa?

—Porque no puedo permitirme el lujo de mantenerla.

—No. No puedes darte el lujo de venderla. Toma una decisión. ¿Te gusta la casa?

—Sí, me gusta mi casa, y no quiero venderla; pero no tengo otra opción…

—Entonces no la vendas. Solo busca una forma de ganar más dinero. Simplemente tienes que tomar una decisión. Nada más.

Lo hizo…. ¡Y lo consiguió!

Es lo que hace la gente exitosa: lograr que sus ingresos se ajusten a su estándar de vida.

¿Por qué es tan importante identificar tus creencias limitantes sobre el dinero?

¿De dónde proceden tus esquemas mentales? ¿Por qué piensas de forma distinta a otras personas?

La respuesta se encuentra en tus creencias limitantes y en la programación recibida de padres, amigos, profesores, medios de comunicación, religión, cultura, etc.

Tu programación recibida lleva a tus pensamientos;

tus pensamientos llevan a tus sentimientos;

tus sentimientos llevan a tus acciones;

y tus acciones llevan a tus resultados.

La buena noticia es que podrás cambiar tus resultados si identificas tus creencias limitantes y cambias tu programación.

Para ello, debemos conocer de qué manera estamos condicionados.

Programación verbal

¿Qué oías en tu infancia sobre el dinero y la gente rica?

En mi casa, mi madre decía constantemente: “el dinero es el ojo del diablo”, “hay que trabajar muy duro para tener algo en la vida”, “si no tienes una casa, no eres nadie”, “los ricos son mezquinos y malvados”, etc.

Y tú, ¿qué escuchaste en tu infancia sobre el dinero?

El problema es que todas esas afirmaciones que oíste permanecen en tu subconsciente y están rigiendo tu vida económica. Pero no te preocupes, porque hay una solución (la veremos más adelante).

Los modelos de referencia

 ¿Qué veías cuando eras pequeño?

¿Cómo se comportaban tus padres respecto al dinero?

¿Gastaban mucho o eran ahorradores?

¿Asumían riesgos o eran conservadores?

¿El dinero llegaba con facilidad a tu familia o era siempre una lucha conseguirlo?

¿El dinero era una fuente de alegría en tu casa o la causa de muchas discusiones?

¿Por qué es tan importante identificar esta información?

Porque, en general, en el ámbito de las finanzas tendemos a comportarnos idénticamente a uno de nuestros progenitores o adoptamos una actitud que es una combinación de la que cada uno de ellos tenía.

Por ejemplo, mi madre era empleada en una empresa textil; era muy conservadora y ahorradora, y siempre decía: “quien no tiene una casa en propiedad no es nadie”.

Y te puedes imaginar en qué invertí mis esfuerzos…

Conseguí tener una casa, dinero y negocios, para demostrarle a mi madre que yo era alguien, para luego perderlo todo y convertirme en “nadie”, según ella. Por suerte, aprendí a reprogramar mi mente y a dejar de sabotearme a mí misma. Así logré vivir la vida que siempre he deseado vivir.

Incidentes concretos

¿Qué experimentaste cuando eras pequeño en torno al dinero, la riqueza y los ricos?

Las experiencias son muy importantes, teniendo en cuenta que dan forma a las creencias que ahora tienes y que te condicionan la vida.

Las estadísticas demuestran que el dinero es la causa principal del fracaso en un negocio o en una relación.

Pero, en realidad, la razón más importante que hay detrás de nuestros fracasos no es el dinero en sí, sino las creencias limitantes respecto a ello que hemos heredado de nuestros padres, profesores, amigos, abuelos, etc.

La clave está en comprender que tratas con creencias, no con dinero; y que hay una forma de cambiar dichas convicciones.

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