Una lección valiosa que cambió el destino de mi vida

Recordaré siempre la experiencia magnífica de mi primer seminario de desarrollo personal y la lección valiosa que recibí; una lección que cambió el rumbo de mi vida, aunque entonces no fuera capaz de verlo así.

En el año 2009, después de casi un año de lucha, que fue el periodo que duró el divorcio, un día me encontré por la calle a una amiga, que hace años que no veía. Sabía que había pasado por una situación personal muy complicada, unos años atrás, pero en aquel momento estaba radiante y se veía feliz y en paz con ella misma.

Me sorprendió tanto su cambio, que quise saber cómo lo había conseguido. Así que, nos fuimos a tomar un café y entre otras cosas, me habló de un entrenamiento de desarrollo personal que hizo y que según ella, le había cambiado la vida.

No me lo pensé dos veces y en ese mismo momento decidí inscribirme al próximo entrenamiento. Pero, tenía un problema. No tenía suficiente dinero para pagar el curso. Pero ese obstáculo, no me detuvo. Estaba tan desesperada por salir de aquella situación, que se me ocurrió vender parte de mis joyas para poder pagar el curso. ¡Y lo hice!

¡Llegó el gran día! Y nada más empezar el curso, nos dijeron cuál eran las reglas del entrenamiento. La que más me llamó la atención, fue la siguiente: “prohibido hablar de los demás”. Cuando lo oí me puse hecha una furia y pensé: «¡Están locos! Si no puedo hablar de los demás, ¿a quién le echaré la culpa por todas mis desgracias? Mis desgracias no me las he buscado yo. Siempre son otros los causantes». Estaba destrozada.

El primer día del entrenamiento me resultó muy incómodo. Por primera vez se trataba de mi misma y no de los demás. Por un instante tuve que ser honesta conmigo misma y reconocer que algo me pasaba que me bloqueaba y me impedía estar en paz. Era un hecho que ni podía ser feliz ni disfrutaba de la vida. No obstante, me resistía con todas mis fuerzas a asumir aquella responsabilidad, a tener la valentía necesaria para abandonar mi espacio de seguridad ficticia. La zona de confort —desde mi punto de vista, mal llamada así— es, en realidad, un lugar conocido, pero poco amparador. Solo que… resulta tan familiar… Sucede como con el animal habituado al maltrato: le duele, pero, tristemente, está en un territorio que conoce.

En medio de aquel malestar pasaron los dos primeros días. Al tercero, me presenté media hora antes para hablar con el líder, una mujer carismática de unos cincuenta años que enseguida me llamó la atención. Me acerqué, le dije quién era, que mi vida apestaba —en una palabra— y que yo había entendido que ese seminario me la iba a cambiar. En mi desesperación e ingenuidad, supuse que por el simple hecho de participar y sin hacer nada más, alguien externo me iba a solucionar los problemas y a cambiarme la vida. ¡Qué equivocada estaba! Ahora lo pienso y me produce ternura.

Y mientras le hablaba, de repente, la mujer me detuvo, me miró a los ojos y me preguntó: «Melania, ¿cuántos años tienes?»

Yo, encantada de que por fin se estuviera interesando en mí, respondí: tengo treinta y seis. Ella dijo, a su vez: «¡Enhorabuena Melania!, todavía estas a tiempo de seguir desperdiciando tu vida».

Se dio la vuelta y se marchó.

Me quedé de piedra. Muda. Y con cada minuto que pasaba, mi rabia y mi frustración aumentaban. Acabé el seminario, pero mi vida no cambió.

¿Sabes por qué?

  1. Primero, porque no me estaba haciendo la pregunta correcta. Yo quería saber por qué me habían pasado a mí todos aquellos desastres, cuando la pregunta correcta era para qué todo aquello y para qué precisamente a mí. ¿Cuál era el aprendizaje que había detrás? ¿Cómo dejar de obsesionarme con mi dolor y mi frustración y comenzar a reconocer todas las cosas buenas que me rodeaban?
  2. Segundo, porque todavía no estaba dispuesta a renunciar a mi papel de víctima. Porque me empeñaba una y otra vez en tener razón. Porque me empeñaba una y otra vez en tener razón y en utilizar las trampas a mi alcance: excusas, quejas, resentimiento, expectativas, autocastigo, autosabotaje.

Pero, con el tiempo aprendí que…

La vida es muy sabía y siempre nos pone

en bandeja aquello que tenemos que aprender

y experimentar, con el único propósito de

despertar y descubrir quiénes somos

y para qué estamos aquí.

Mi vida empezó a cambiar el día que elegí dejar de luchar contra mí misma y perdonarme a mí misma por permitirles a los demás que me hagan daño y que me traten mal. El día que elegí asumir la responsabilidad total y completa de mí vida. Entonces empezó mi proceso de transformación personal.

Sin duda, la frase: “¡Enhorabuena Melania!, ¡Todavía estás a tiempo para seguir desperdiciando tu vida!” se me quedó grabada en mi mente y me ha perseguido durante todos estos años. Incluso, podría decir que de alguna manera ha sido mi salvación. Porque cada vez que me caía, recordaba esa frase… y al día siguiente no me quedaba más remedio que levantarme y seguir adelante.

Hoy día sigo recordando aquella lección que me cambió para siempre y me señaló la forma de reorientar el rumbo.

Después de aquel entrenamiento de desarrollo personal, empecé a investigar más sobre el ser humano y su potencial extraordinario con el único propósito de averiguar 3 cosas: ¿quién soy?, ¿para qué estoy aquí? y ¿cuál es el sentido de mi vida?

Y para acabar, te invito a leer el artículo,  las lecciones más importantes que aprendí en mi proceso de transformación, que terminaron con mi sufrimiento y me dieron el valor de seguir adelante y descubrir quién soy, descubrir el sentido de mi vida.

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¿Quieres ser feliz? Transforma las emociones negativas en positivas

Las emociones están presentes en todos tus actos. Y es curioso, pero muchas de nuestras carencias en las relaciones con los demás y con nosotros mismos vienen porque no sabemos regular las emociones.

Uno de los aspectos que yo trabajo en mi desarrollo personal y que recomiendo a todos es la gestión de las emociones. Las emociones son energía que has de canalizar para mejorar las relaciones con los otros y mejorarte a ti mismo.

Las emociones negativas aparecen aunque no lo quieras

La gestión emocional es compleja porque muchas personas por naturaleza tienden a ser negativas o a ignorar sus emociones.

Vivir como si las emociones no existieran significa no escucharlas y si no las escuchas no puedes descifrar la información que te dan.

Otra razón por la que se ignoran las emociones es porque nos educan creyendo que ciertas emociones son malas. Como ejemplo de esto está la ira. Seguro que la reprimes porque siempre te han dicho que es mala. Pero eso no significa que desaparezca, de hecho no desaparece sino que se transforma y así es como con el tiempo deriva en rencor.

Haz una pausa todos los días y escúchate

En cambio, hacer una pequeña pausa en tu día a día y escucharte hará que se conecten tu parte emocional con tu parte racional. Si logras conectar estas dos partes podrás prevenir situaciones problemáticas como las emociones negativas que te paralizan e incluso los comportamientos violentos.

Para conectar con las emociones primero tienes que conectar contigo mismo. Entonces podrás reconocerlas y definirlas. El siguiente paso es descifrar lo que nos quieren decir y para ello tienes que dejarte sentir la emoción. Esto te ayudará a que, cuando llegue, no se manifieste de forma desbocada o agresiva.

Cuando aprender a reconocer tus emociones negativas y analizas por qué se están desencadenando serás capaz de canalizar esa parte destructiva de tal forma que se convierta en constructiva.

Hay muchos hábitos que ayudan a superar las emociones negativas sin contaminar a los demás con ellas. Un ejemplo de estos hábitos es hacer deporte pero cualquier hobby con el que te sientas a gusto te ayudará.

Si te paras a pensar, son muchas las conductas negativas que lanzamos en nuestro día a día: quejas, victimismo, agresiones… Esto ocurre por no saber gestionarlas correctamente. Nuestra vida es un reflejo de cómo sentimos y por tanto tiene efecto en el exterior. Si quieres que ni tú ni tu entorno se vean afectados por tus emociones negativas, debes comprometerte a poner orden en ellas. Y eso solo tú lo puedes hacer.

¿Sientes emociones negativas con frecuencia y pasas tiempo dándoles vueltas? ¿Te gustaría poder controlarlas mejor y transformarlas en algo positivo?

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Amarte a ti mismo: la única forma de dar y recibir amor de forma plena y abundante

Si de verdad quieres saber qué es el amor, empieza por amarte a ti mismo. Esta es una frase muy repetida, pero pocas personas la llevan a la práctica.

Amarte es aceptarte cómo eres, con tus luces y tus sombras. Sin embargo, puede ser una tarea difícil, ya que nos educan para agradar a los demás y conectar con ellos, no para agradarnos a nosotros mismos y vivir alineados con nuestros pensamientos, actos y sentimientos.

Así que con el tiempo te vas dando cuenta de que, a pesar de intentarlo, no consigues agradar a todo el mundo y eso genera insatisfacción debido a que, de alguna manera, tu vida gira en torno a lo piensen de ti.

¿Sientes necesidad de cambio y quieres empezar a amarte a ti mismo como mereces?

Si no te amas acabas sufriendo

No te escuchas, reprimes tus emociones y te distraes por asuntos sin importancia que no aportan nada a tu vida. Eres un mar de expectativas, temores y te cuesta tomar decisiones.

Cuando eres muy joven no te das cuenta, pero en un momento dado abres los ojos y descubres la realidad. Y en ese momento eres consciente de que el hecho de tener que sentirte aceptado y agradar a los demás te produce insatisfacción.

Entonces te das cuenta de que tienes que amarte a ti mismo más allá de lo que piensen los demás de ti, de si consigues o no los resultados que esperan de ti o de si haces o no lo adecuado.

Tú eres valioso y por eso eres digno de amor.

Es importante que aprecies esto, porque supone ir más allá de que el amor hay que ganárselo, que es lo que te han enseñado.

Da un primer paso conectando contigo. Compréndete, respétate y valora lo que necesitas en cada momento. Normalemente no haces caso a esto, no observas lo que te hace falta y por eso toda tu energía se la llevan los demás.

No dejes que los demás se lleven la atención que debes prestarte a ti.

Si sientes que algo te falta cuando prestas más atención a los demás que ti, entonces estás perdiendo tu amor propio.

Amarte a ti mismo es el camino para amar a los demás

Y además también es importante amarte para recibir el amor de otras personas. Si percibes tu propia belleza, estarás receptivo a la belleza de los demás y confiarás en el amor que te ofrecen.

Eres una persona increíble, deslumbrante,  que merece todo el amor del mundo y esto se traduce en armonía y bienestar. Pero lo más importante y lo que más mereces es el amor que profesas hacia ti mismo.

¿Te has pasado la vida intentando agradar a los demás y eso te frustra? ¿Te cuesta amarte a ti misma?

Entonces mi libro Atrévete a tenerlo todo te ayudará. En él te enseño que eres una persona maravillosa, y lo hago bajo mi propia experiencia, ya que fui muy infeliz y todo cambió cuando empecé a amarme.

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Mejora tu bienestar emocional y sé dueño de tu vida

En los últimos años la sociedad ha avanzado mucho en el ámbito técnológico. Digamos que esta evolución es de puertas para afuera. Pero, ¿qué pasa si miras hacia dentro?

No hay más que echar un vistazo a las estadísticas para comprobar que cada vez aumenta más la depresión, el estrés y la ansiedad. Todo esto acaba derivando en enfermedades. Así que, hemos avanzado mucho tecnológicamente pero no como personas. Prueba de ello es que no sabemos crearnos un bienestar emocional.

Cada vez hay más personas buscando su bienestar emocional

De todas formas hay muchas personas que quieren ver la luz por algún lado y ahondar en las causas de su malestar interior para mejorar su situación. En realidad todo se reduce a tener pensamientos positivos y gestionar convenientemente las emociones.

La gestión de las emociones es vital para afrontar los miedos, aumentar la autoestima y ser dueños de nuestras vidas.

Cada vez más personas están dándose cuenta de la necesidad de alcanzar bienestar emocional y empiezan a profundizar en su desarrollo personal. Invertir tiempo en desarrollo personal sirve para conocer y entrenar tus cualidades y habilidades innatas. Gracias a ese entrenamiento podrás desplegar todo tu potencial y mostrar tu mejor versión, dejando a un lado las creencias limitadoras.

Para mejorar tu bienestar emocional tienes que cambiar tu vida

Si quieres evolucionar tienes que cambiar. Vas por la vida sin propósito, con prisas y siendo poco consciente de lo que ocurre en tu interior. Proponte hacer lo contrario, que es actuar con plena consciencia y libertad asumiendo tu responsabilidad personal.

No hay otro camino hacia la evolución como personas que el desarrollo personal.

El desarrollo personal tiene muchas vertientes, pero puedes comenzar trabajando el autoconocimiento y la inteligencia emocional. Somos desconocidos hasta para nosotros mismos por eso comenzar en el camino del autoconomiento es tan fascinante, aunque por otro lado es una lástima que lo descubramos tan tarde.

La autoestima alta te ayudará a hacer frente a los cambios

Cambiar es muy difícil porque todas las personas somos resistentes al cambio. Esto sucede aun cuando las situaciones que vivimos son injustas y lo pasas mal. Te da todavía más miedo el cambio porque piensas que quizá lo que viene va a ser peor.

La forma de vencer el miedo a los cambios es la autoestima.

Si te sientes seguro y capaz de afrontar lo que venga, verás los cambios como retos y motivaciones.

¿Eres una persona a la que le cuestan los cambios? ¿Por qué crees que es así?

Si te identificas con esto que te planteo, puedo ayudarte con mi libro Atrévete a tenerlo todo. En el cuento mi propia historia de superación personal que empezó con mucho sufrimiento y conseguí superar con aprendizaje e identificando mi propósito en la vida.

Y ahora, cuéntame: ¿crees que no puedes cambiar tus circunstancias ni la actitud que tomas frente a ellas? Te agradeceré que me pongas un comentario, así puedo conocerte y ayudarte.

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Ser agradecido es mucho más que decir “gracias”

Es de bien nacido ser agradecido, reza el dicho. En mi caso, mis padres me lo inculcaron y desde pequeña me enseñaron a decir “gracias” en numerosas ocasiones. Cuando alguien me daba un objeto que pedía, cuando alguien sujetaba una puerta para dejarme pasar, cuando alguien me regalaba algo… Estuve muchos años dando las gracias varias veces al día cuando las personas hacían algo que me favorecía.

Te suena, ¿verdad? Seguro que a ti también te enseñaron a decir “gracias”, como a mí. Pero ¿se puede afirmar que por dar las gracias alguien realmente es agradecido? ¿Qué quiere decir ser agradecido? ¿Y qué implica?

En este artículo quiero invitarte a reflexionar conmigo sobre dar las gracias, ser agradecido y sentir agradecimiento en la vida. ¿Me acompañas?

Ser educado no es lo mismo que ser agradecido

Yo me consideraba una persona educada, pero una cosa es ser educado y otra muy distinta es saber agradecer.

Si tú preguntas a muchas personas qué significa ser agradecido, quizá algunas te digan que tiene que ver con dar las gracias. Es cierto, hay que dar las gracias, pero ¿cómo?

La gratitud no es una fórmula de cortesía, es un sentimiento y una actitud ante la vida.

Si realmente eres una persona agradecida, interpretarás la realidad que te rodea de forma positiva. La vida nos pone pruebas, pero si has entendido el significado de la gratitud incluso serás capaz de transformar las relaciones con las personas que te rodean.

Sentirse agradecido es ser abundante

Es muy frecuente pasar por la vida con prisas y dando por sentadas muchas de las de las cosas que tenemos. Yo te propongo algo diferente. Párate a pensar todo lo que tienes: tu casa, tu familia, tus amigos y otras actividades que realizas normalmente. ¿Realmente las aprecias? ¿Qué valor tienen para ti?

Ser agradecido es dejar de ver todo como un problema para tomarlo como una oportunidad.

También puede ser que estés pasando por un momento difícil. ¿Qué estás aprendiendo de esa experiencia? Las experiencias negativas suelen ser la ventana que podemos decidir abrir para aprender que todo tiene un lado positivo.

¿Cómo te sientes cuando alguien te da las gracias?

Hasta ahora te he hablado del agradecimiento que viene de tu interior. Pero vamos a hacer el ejercicio contrario, porque es una sensación que merece la pena disfrutar. Y digo esto porque considero que hay que tener cuidado y no caer en la tentación de pensar que se nos debe algo cuando esperamos que sean los demás los que sean agradecidos con nosotros.

Tu trabajo por los demás ha de ser desinteresado. Habrá personas que te agradezcan lo que haces, pero no serán todas. Así que si siempre estás pensando en que los demás tienen que agradecerte lo que haces, acabarás perturbándote y frustrándote sin necesidad.

No todo el mundo ha aprendido lo que significa agradecer. Por eso la mejor actitud es aceptar lo que venga de tal forma que te sientas coherente con tus valores sin necesidad de crearte expectativas.

¿Te resistes a agradecer? ¿Cómo puedes convertir tu agradecimiento en felicidad para ti y los que te rodean?

Descárgate mi audio El Poder de la Gratitud.

Con él te enseño cómo vivir con gratitud da sentido a tu vida para liberarte de la lucha continua donde solo buscas cumplir objetivos. Para ello, te muestro cómo transformarte a ti mismo para ser capaz de dar gracias por ser quien eres y por todo lo maravilloso que vives a diario.

Cuando lo escuches, ¿me dejas un comentario contándome lo que has descubierto? ¿Qué te impedía saber agradecer? 

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Amarse a uno mismo: la clave para tener alta autoestima

Amarse a uno mismo significa vivir en coherencia contigo mismo y aceptar tus cualidades y defectos, sin condiciones.

Sin embargo, muchos de nosotros no somos felices porque vivimos desconectados de nuestro corazón.

De ahí que hay personas que no soportan estar consigo mismas, en silencio y sin hacer nada. Y teniendo en cuenta que la sociedad nos condiciona para creer que el amor hacia nosotros mismos es un acto de egoísmo, solemos esperar que alguien externo a nosotros, nos ame para dejar de sentirnos incompletos, insatisfechos e infelices.

Tener alta autoestima es imposible sin la aceptación y el amor hacia uno mismo.

Amarse a uno mismo significa por una parte saber quién eres, escucharte, aceptarte, apreciarte, valorarte  y respetarte. Y por otra parte aceptar tus cualidades y defectos, sin condiciones.

Por desgracia, muchos de nosotros no queremos amarnos a nosotros mismos hasta cuándo: encontramos la pareja ideal, encontramos el empleo que tanto anhelamos, tengamos la casa de nuestros sueños, perdamos peso, etc. En otras palabras, no estamos dispuestos a amarnos a nosotros mismos sin condiciones.

En mi pasado, una de las razones por las que estaba sufriendo y sentía que mi vida no tenía sentido, era porque no me amaba a mí, por lo tanto no me valoraba y no me respetaba.

Y cuando uno no se ama y no se respeta, no puede pretender que los demás lo hagan, ni tampoco pueden exigirles respeto. Por eso es tan importante amarnos a nosotros mismos.

“Cuando nos amamos a nosotros  mismos, nos valoramos y respetamos, y cuando nos valoramos enseñamos a los demás a tratarnos.” Melania Garbú

Cuando te amas a ti mismo, no es necesario controlar y dominar a los demás, ni tampoco permites que otros te controles, te dominen, te maltraten, te humillen o te intimiden. Y cuanto más te amas a ti mismo, más amor tienes para dar a los demás. Y cuanto más das, más recibes.

Así que, te invito a escuchar y conectar con esa parte amorosa de ti mismo, que ha estado tratando de guiarte hacia tu propio camino.

Y recuerda, que la relación más importante que tienes es contigo mismos y que necesitas constantemente aprender, experimentar y superar los obstáculos que a veces se interponen en tu camino.

Y voy a terminar con una última reflexión.

Hay otra manera de vivir la vida, pero para eso tienes que estar dispuesto a mirar hacia tu interior y darte cuenta de que eres mucho más de lo que la sociedad piensa que eres y puedes hacer.

Tienes que estar dispuesto a:

  1. Dejar de luchar contra ti mismo y perdonarte por permitirles a los demás que te hagan daño y que te traten mal.
  2. Practicar la gratitud, aquí y ahora. Sentirte agradecido por quién eres, por todo lo que te rodea y por toda la abundancia del Universo.
  3. Enfocar tu conciencia en el amor hacia ti mismo y hacia los demás. Porque cuando te amas, te valoras y respetas, y cuando te valoras enseñas a los demás a tratarte

En ti está la responsabilidad de sentir que eres suficiente, recuperar tu poder personal y empezar a vivir tu propia vida, sin victimismo y sin culpables.

Porque cuando sientes que eres suficiente, sólo entonces dejaras de gritar y sufrir y empezaras a escuchar y conectar contigo mismo. Empezaras a vivir tu vida por elección, asumiendo en cada momento, quién eres y cómo quieres vivir tu vidas: desde el amor y la abundancia o desde el conformismo y el miedo.

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El camino de regreso: del miedo a la libertad de ser nosotros mismos

Todos anhelamos poder hacer lo que queremos, cómo queremos y cuándo queremos.

Pero para las personas que han sido víctimas de las circunstancias de su vida, es mucho más difícil al principio, sentir la verdadera libertad.

Una vez que hemos decidido pasar de ser víctimas, a ser las protagonistas de nuestras propias vidas, y hemos eliminado la fuente del dolor, empieza el viaje hacia la libertad, hacia nosotros mismos.

Pero, no es un viaje nada fácil. Porque el dolor, la vergüenza y el miedo se han asentado en nuestro cuerpo y aunque ya no estamos en esa situación abusiva, el recuerdo de ese dolor permanece y nos mantiene en un estado de alerta máxima.

El poder personal fue abandonado o tal vez, regalado (sin darnos cuenta) y además se crearon hábitos que nos llevaron a un estado de impotencia, desesperación y sufrimiento.

Yo personalmente he estado allí…

Sé lo que es ser humillada, intimidada, controlada y dominada.

Sé lo que es ser silenciada y sentir la pesada carga del miedo y de la tristeza.

Sé lo que es llegar a no tener ni una pizca de dignidad.

Sé lo que es hacerse pequeña para no alterar el ego del otro.

Sé lo que es ser esclavizada por las cadenas psicológicas y físicas.

Durante años, después de ser víctima de las circunstancias de mi vida, he vivido en la confusión e incertidumbre. No porque no supiera lo que quería, sino porque al mirarme al espejo ya no reconocía a la persona en la que me he convertido.

Esa persona que veía en el reflejo, había renunciado a todo lo que tenía para mantenerse a flote y todavía sentía como si se hubiera ahogado.  Esa persona, no sabía quién era, para qué ha venido a este mundo y cuál era el sentido de su vida.

El camino de regreso a mí misma fue muy largo, y fue un camino lleno de aprendizajes, elecciones, desafíos y muchas oportunidades para crecer, experimentar y convertirme en la persona que soy hoy.

Sin duda alguna, el camino de regreso, me trajo una conciencia increíble.

Y las lecciones que he aprendido, no tienen precio. Lo que creemos sobre nosotros mismos, (quiénes somos, como somos y lo que podemos alcanzar en la vida o no), lo que creemos sobre el mundo, sobre el amor, la gratitud y el perdón, puede inspirarnos a ser más conscientes y experimentar una profunda transformación, o pueden paralizarnos  e impedirnos ser felices y disfrutar de nuestras vidas.

Si queremos vivir la vida que siempre hemos deseado vivir, tenemos que estar dispuestos a desaprender algunos de nuestros modos de pensar y actuar, y adoptar otros nuevos.

Tenemos que estar dispuestos a enfrentarnos a nuestras propias verdades y a nuestros propios miedos. Porque solo cuando aprendemos a enfrentamos a nuestros propios miedos, desaparece todo aquello que nos limitaba, y donde antes habitaba el miedo, aparecen la libertad y el valor de ser nosotros mismos.

Tenemos que estar dispuestos a mirar hacia nuestro interior, para darnos cuenta que nuestros deseos nunca se fueron y que siguen estando allí para indicarnos el camino que debemos tomar y convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

Seguir siendo víctimas nos encierra en el sufrimiento. Pero el sufrimiento no es lo mismo que el dolor. El dolor es inevitable, en cambio el sufrimiento es opcional, es la historia que seguimos perpetuando después de una experiencia. Y al parecer, para algunas personas, esas historias son más importantes que la libertad y la paz interior.

Lo que tenemos que comprender es que no importa cuánto tiempo hemos vivido en la oscuridad, en el infierno, porque nunca es demasiado tarde para elegir algo diferente, para encontrar el camino de regreso a la luz, a nosotros mismos.

Lo único que tenemos que hacer, es preguntarnos qué necesitamos para poder dar el primer paso en la dirección de nuestros corazones.

Y si necesitas ayuda para dar el primer paso, estoy aquí para ayudarte, apoyarte y guiarte a través de mi Tienda de desarrollo personal.

Como siempre, te agradezco que respondas en los comentarios. Eso me ayudará a que el próximo artículo que escriba sea aún más útil para ti.

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