Consigue controlar la ira y transformarla en energía positiva

La ira es una de las emociones más nocivas. Puede dañar tus relaciones y llevada a los extremos se convierte en agresividad y violencia. Por eso todos dicen que hay que controlar la ira.

Sin embargo tienes que comprenderla porque es una de emoción básica para el ser humano. La ira tiene que ver con el instinto de conservación, tanto físico como psicológico. El problema es que no sabes canalizarla y es entonces cuando se transforma en violencia.

La importancia de controlar la ira

Para llevar la ira a fines constructivos hay que conocerla y escucharla, como a cualquier emoción.

Cuando conoces la ira te das cuenta de que es una respuesta biológica ante algo que piensas que te puede ocasionar dolor.

Esta respuesta es la que te permite defenderte ante cualquier contratiempo. Lo que ocurre es que, al no saber controlarla, se puede disparar ante estímulos que no supongan ataque, lo cual dificulta las relaciones.

Es por esto que la ira aparece cuando sucede algo fuera de lo que crees que debería suceder y te controla si no eres capaz de gestionar la situación. Y así es como tratas de imponer tu criterio sin atender a razones, lo cual lleva a enfrentamientos que pueden ser tremendamente destructivos hasta contigo mismo.

De hecho, las guerras en el mundo son el reflejo de la ira.

¿Hay que reprimir los ataques de ira?

Quizá pienses que hay que reprimir la ira, pero no se trata de eso. Se trata de evitar que te invada. En lugar de soltar tu ira a los demás, pregúntate qué ha provocado tu enfado y qué ganas dejando que te controle. Responde para ti misma estas preguntas y estarás más cerca de canalizar correctamente tu ira.

Para que la ira no haga daño tienes que ser consciente de que está ahí y cuándo aparece.

Tomar esa consciencia requiere entrenamiento y responsabilidad de tus actos y tus palabras. Si actúas con responsabilidad, no te enfadarás ni culparás a los demás por lo que no sale como te gustaría.

A todos nos han enseñado a ver la ira como algo malo, como la peor emoción que se puede tener. Pero, correctamente gestionada, te da una oportunidad de superarte a ti mismo. Si practicas a diario la gestión de la ira, podrás canalizar la energía negativa que te genera y transformarla en positiva. Podrás crear en lugar de destruir.

¿Te resulta difícil controlar la ira? ¿Te está dando problemas para relacionarte con los demás?

Apúntate a mi seminario “Atrévete a ser feliz, libre y abundante“. En el te enseñaré a gestionar tus emociones como parte de un proceso de transformación personal que te hará más fuerte, segura de ti misma y te ayudará a sacar a relucir tu mejor versión.

Una vez te hayas apuntado, cuéntame: ¿qué situaciones despiertan tu ira? ¿Sientes que hay algo que te impide controlarla? Cuéntamelo en los comentarios. Así nos conocemos y me das la oportunidad de ayudarte.

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¿Quieres ser feliz? Transforma las emociones negativas en positivas

Las emociones están presentes en todos tus actos. Y es curioso, pero muchas de nuestras carencias en las relaciones con los demás y con nosotros mismos vienen porque no sabemos regular las emociones.

Uno de los aspectos que yo trabajo en mi desarrollo personal y que recomiendo a todos es la gestión de las emociones. Las emociones son energía que has de canalizar para mejorar las relaciones con los otros y mejorarte a ti mismo.

Las emociones negativas aparecen aunque no lo quieras

La gestión emocional es compleja porque muchas personas por naturaleza tienden a ser negativas o a ignorar sus emociones.

Vivir como si las emociones no existieran significa no escucharlas y si no las escuchas no puedes descifrar la información que te dan.

Otra razón por la que se ignoran las emociones es porque nos educan creyendo que ciertas emociones son malas. Como ejemplo de esto está la ira. Seguro que la reprimes porque siempre te han dicho que es mala. Pero eso no significa que desaparezca, de hecho no desaparece sino que se transforma y así es como con el tiempo deriva en rencor.

Haz una pausa todos los días y escúchate

En cambio, hacer una pequeña pausa en tu día a día y escucharte hará que se conecten tu parte emocional con tu parte racional. Si logras conectar estas dos partes podrás prevenir situaciones problemáticas como las emociones negativas que te paralizan e incluso los comportamientos violentos.

Para conectar con las emociones primero tienes que conectar contigo mismo. Entonces podrás reconocerlas y definirlas. El siguiente paso es descifrar lo que nos quieren decir y para ello tienes que dejarte sentir la emoción. Esto te ayudará a que, cuando llegue, no se manifieste de forma desbocada o agresiva.

Cuando aprender a reconocer tus emociones negativas y analizas por qué se están desencadenando serás capaz de canalizar esa parte destructiva de tal forma que se convierta en constructiva.

Hay muchos hábitos que ayudan a superar las emociones negativas sin contaminar a los demás con ellas. Un ejemplo de estos hábitos es hacer deporte pero cualquier hobby con el que te sientas a gusto te ayudará.

Si te paras a pensar, son muchas las conductas negativas que lanzamos en nuestro día a día: quejas, victimismo, agresiones… Esto ocurre por no saber gestionarlas correctamente. Nuestra vida es un reflejo de cómo sentimos y por tanto tiene efecto en el exterior. Si quieres que ni tú ni tu entorno se vean afectados por tus emociones negativas, debes comprometerte a poner orden en ellas. Y eso solo tú lo puedes hacer.

¿Sientes emociones negativas con frecuencia y pasas tiempo dándoles vueltas? ¿Te gustaría poder controlarlas mejor y transformarlas en algo positivo?

Apúntate a mi seminario Atrévete a ser libre, abundante y feliz. En él te enseñaré a escuchar tu voz interior, a desenmascarar todas las actitudes e interpretaciones que te hacen daño y sabrás cómo hacer que te aporten algo positivo.

Después de apuntarte, cuéntame: ¿qué tipo de emociones sientes con más frecuencia?

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Amarte a ti mismo: la única forma de dar y recibir amor de forma plena y abundante

Si de verdad quieres saber qué es el amor, empieza por amarte a ti mismo. Esta es una frase muy repetida, pero pocas personas la llevan a la práctica.

Amarte es aceptarte cómo eres, con tus luces y tus sombras. Sin embargo, puede ser una tarea difícil, ya que nos educan para agradar a los demás y conectar con ellos, no para agradarnos a nosotros mismos y vivir alineados con nuestros pensamientos, actos y sentimientos.

Así que con el tiempo te vas dando cuenta de que, a pesar de intentarlo, no consigues agradar a todo el mundo y eso genera insatisfacción debido a que, de alguna manera, tu vida gira en torno a lo piensen de ti.

¿Sientes necesidad de cambio y quieres empezar a amarte a ti mismo como mereces?

Si no te amas acabas sufriendo

No te escuchas, reprimes tus emociones y te distraes por asuntos sin importancia que no aportan nada a tu vida. Eres un mar de expectativas, temores y te cuesta tomar decisiones.

Cuando eres muy joven no te das cuenta, pero en un momento dado abres los ojos y descubres la realidad. Y en ese momento eres consciente de que el hecho de tener que sentirte aceptado y agradar a los demás te produce insatisfacción.

Entonces te das cuenta de que tienes que amarte a ti mismo más allá de lo que piensen los demás de ti, de si consigues o no los resultados que esperan de ti o de si haces o no lo adecuado.

Tú eres valioso y por eso eres digno de amor.

Es importante que aprecies esto, porque supone ir más allá de que el amor hay que ganárselo, que es lo que te han enseñado.

Da un primer paso conectando contigo. Compréndete, respétate y valora lo que necesitas en cada momento. Normalemente no haces caso a esto, no observas lo que te hace falta y por eso toda tu energía se la llevan los demás.

No dejes que los demás se lleven la atención que debes prestarte a ti.

Si sientes que algo te falta cuando prestas más atención a los demás que ti, entonces estás perdiendo tu amor propio.

Amarte a ti mismo es el camino para amar a los demás

Y además también es importante amarte para recibir el amor de otras personas. Si percibes tu propia belleza, estarás receptivo a la belleza de los demás y confiarás en el amor que te ofrecen.

Eres una persona increíble, deslumbrante,  que merece todo el amor del mundo y esto se traduce en armonía y bienestar. Pero lo más importante y lo que más mereces es el amor que profesas hacia ti mismo.

¿Te has pasado la vida intentando agradar a los demás y eso te frustra? ¿Te cuesta amarte a ti misma?

Entonces mi libro Atrévete a tenerlo todo te ayudará. En él te enseño que eres una persona maravillosa, y lo hago bajo mi propia experiencia, ya que fui muy infeliz y todo cambió cuando empecé a amarme. Si te apetece conocer más sobre mi motivación al escribir el libro, te lo cuento en esta entrevista.

Ahora, cuéntame: ¿Qué es lo que más te cuesta de aceptarte y amarte a ti mismo? ¿Vives pendiente de las opiniones de los demás?

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Claves para trabajar la autoestima, superar la inseguridad y convertirte en tu mejor versión

¿Alguna vez te has preguntado por qué la mayoría de los niños tienen la autoestima alta y tienen esa facilidad para reír a carcajadas? Si lo comparamos con la edad adulta, estarás de acuerdo conmigo en que la autoconfianza, la seguridad en uno mismo y el empoderamiento personal disminuye. Y a veces lo hace hasta un punto en el que es necesario trabajar la autoestima para mejorarla.

¿Por qué ocurre esto?

Generalmente no es más que un proceso natural. Un niño tiene la autoestima alta y es feliz porque recibe muchos halagos y vive ajeno a los problemas de “la vida real”. Sobre todo cuando son pequeñitos todos reímos con lo que hacen, aplaudimos y les decimos que lo han hecho muy bien. Pero conforme el niño crece todo eso cambia.

Los reveses de la vida merman tu autoestima

Aunque es maravillosa, la vida no es un camino de rosas. Cuando eres pequeño no te das cuenta, pero llega un momento en que topas con algo que no sale como querías o escuchas un juicio o una opinión de alguien de tu entorno más cercano que te hace tambalear emocionalmente por dentro.

Si esas experiencias no son aisladas, pueden influir de forma directa en tu sistema de creencias y valores sobre ti mismo y distorsionar tu percepción sobre lo que mereces y eres capaz de conseguir en la vida. Y vives como un estigma los denominados  fracasos.

A la mayoría de la gente se le olvida que…

Fracasar no es malo; es aprendizaje y experiencia. Lo malo es darle vueltas y permitir que mine tu autoestima.

¿Qué es la autoestima?

Antes de profundizar en la importancia de trabajar la autoestima, vamos a definir qué es exactamente “autoestima”.

La autoestima es la forma en la que te valoras a ti mismo, lo cual incluye la consideración que tienes de tus valores, sentimientos y proyectos.

De esta definición se desprende que conectar con tu autoestima significa dejar atrás las creencias limitantes. Esto, aunque a priori suene sencillo, puede resultar muy difícil para algunas personas, sobre todo si temen enfrentarse a lo establecido.

¿Cómo puedes trabajar la autoestima?

Para trabajar la autoestima lo primero que debes hacer es conocerte y aceptar lo que descubres sobre ti, quién eres y cómo eres.

Se trata de ser consciente de tus talentos y dones innatos y asumir tus limitaciones, pero sin darles más importancia de lo debido. Esto te dará una visión más objetiva de ti mismo, te permitirá cuestionarte y comprometerte con tu desarrollo personal.

Para construir una autoestima sólida necesitas creer en ti.

Deja de sentir la influencia de las opiniones de otros y entonces será cuando tomes las riendas de tu vida. Además te permitirá establecer relaciones basadas en el respeto mutuo.

Pero lo realmente de mejorar la autoestima es que aprendes a amarte. Amarte a ti es el primer paso para amar a los demás y dejar atrás las relaciones tóxicas.

Si te conoces, te aceptas y te quieres, darás lo mejor en cada momento sin importarte lo que se espera de ti. Simplemente serás tú mismo y abrirás la puerta a tu libertad.

¿Sientes que tu autoestima está dañada? ¿Sientes que necesitas mejorarla?

Apúntate a mi curso online Superando el miedo. En él te guiaré y te motivaré para que te conozcas mejor. Así recuperarás tu autoestima y confiarás de verdad en ti.

Y ahora, cuéntame… ¿por qué crees que tienes baja autoestima? Estoy deseando leerte en los comentarios para poder ayudarte.

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Cómo aprender a perdonar y quitarte el peso del rencor

Uno de los fenómenos más frecuentes en nuestra vida es el conflicto. Se inicia cuando alguien te hace algo que consideras injusto y, por tanto, te enfadas. En ocasiones, ese enfado se diluye con el tiempo, pero otras veces el malestar continúa transformándose en rencor.

Resolver los conflictos es francamente difícil y la realidad es que la infelicidad de muchas personas viene por la gran cantidad de conflictos mal gestionados que han acumulado. ¿Cómo se pueden solucionar esas situaciones? Solo hay una forma: aprender a perdonar.

Para aprender a perdonar tienes que saber cómo te afecta el rencor

Todos somos diferentes. Tu forma de pensar, sentir o actuar es distinta de la de otras personas, lo cual es una fuente de enriquecimiento personal entre unos y otro, pero también es un pozo de malentendidos que muchas veces derivan en conflictos.

Cuando el conflicto no se resuelve, puede surgir rencor.

Las personas más propensas a desarrollarlo son las que se toman ciertos comentarios o acciones como ofensas personales hacia ellos.

El rencor es la herida que supura y no se cura nunca. Tienes grabada a fuego esa ofensa y la recuerdas constantemente, lo cual te hace infeliz y afecta negativamente a tus relaciones. Incluso te lleva a protegerte para no sentir dolor de nuevo, pero eso tampoco es positivo en tu interacción con los demás.

¿Cómo puedes dejar a un lado el rencor?

La única forma es aprender a perdonar; pero cuidado con esto. Muchos dicen que perdonan, pero no olvidan; y no, esto no es perdonar.

El perdón ha de ser sincero, interno y completo. Es importante ponerse en los zapatos de la persona que te ha ofendido para saber cómo siente y ser capaz de mirar con ojos nuevos esas palabras y acciones que te afectaron. Entonces te darás cuenta de que quizá esa persona no actuó con maldad, sino más bien de forma ignorante o inconsciente.

El perdón libera el rencor acumulado.

Se trata de una decisión que tomas conscientemente, la cual nace de la comprensión. Cuando perdonas de verdad te das la oportunidad de liberarte y avanzar.

¿Por qué cuesta tanto perdonar?

Es curioso que el perdón sea tan difícil teniendo en cuenta sus beneficios. Pero es así: perdonar cuesta porque en muchas ocasiones el orgullo y el ego pueden con nosotros. En este caso, has de darte cuenta que si perdonas vas a salir ganando. Te vas a liberar de la carga emocional negativa que bloquea tus relaciones.

Aprende a perdonar, esfuérzate para lograrlo. Es uno de los mejores regalos que puedes hacerte a ti y hacer a los demás.

¿Existen personas a las que guardas rencor y te invade un sentimiento negativo cuando las ves? ¿Te gustaría perdonarlas, pero te resulta imposible?

Descárgate mi audio El poder del perdón. En él te enseño a liberarte de la culpa y el dolor para que camines hacia tu futuro disfrutando de la vida.

Cuando hayas escuchado el audio, cuéntame: ¿qué te impide perdonar? ¿Cómo te sentirías si perdonaras? Déjame un comentario con tu experiencia y así puedo conocerte y ayudarte.

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Cómo afrontar los miedos y evitar que te paralicen

El miedo es una sensación física innata y necesaria para la supervivencia. ¿Alguna vez has pensado que es malo sentir miedo o te has sentido mal contigo por no saber cómo afrontar los miedos? Pues te digo desde ya que ni es malo ni debe preocuparte, porque ese temor es lo que te protege de un potencial peligro.

Ahora bien… ¿cuántas veces has sentido miedo porque tu vida estaba en peligro?

Posiblemente pocas o ninguna. Pero miedo has sentido en muchas ocasiones a lo largo de tu vida.

Por eso, en este artículo quiero hablarte de otro tipo de miedo: el que se adentra en el terreno de lo emocional. Este miedo emocional es el que marca tus decisiones y puede ser muy dañino.

Es necesario afrontar los miedos para ser tú misma y desarrollarte en plenitud

Si reflexionas sobre la cantidad de cosas que has dejado de hacer por miedo, apuesto a que podrías hacer una lista bastante larga. Y es que el miedo es la parálisis que te impide dar rienda suelta a tu verdadero potencial.

Tener miedo es atarte corto. Y si estás atada, no puedes desarrollar tus aspiraciones profesionales ni relacionarte con las personas que querrías. En definitiva, no tienes una vida auténtica.

Pero aunque tu vida se vea muy limitada, es muy posible que ni siquiera seas consciente de ello, porque sientes seguridad. Claro, es normal: salir de la zona de confort y enfrentarse a nuevos retos y desafíos personales no es fácil.

Imagina esta situación: te gustaría comenzar tu propio negocio, pero no lo haces porque te da miedo, así que acabas trabajando en una empresa (aunque el trabajo no te haga feliz) y piensas que es lo mejor porque es más seguro.

Tener miedo es vender tu libertad a cambio de seguridad.

Entiendo que te cueste reconocerlo y afrontar los miedos. Y lo entiendo porque a mí también me pasó. Por eso, hoy puedo decirte que tu vida se basa en la incertidumbre y el cambio constante. Cuando eres capaz de aceptar ese punto de inseguridad es cuando conectas con la verdadera libertad.

¿Cómo puedo afrontar los miedos?

Los seres humanos desarrollamos muchos temores que se sostienen en nuestro sistema de creencias. Por ello, la única manera de superarlos es mirando en tu interior y dialogando contigo misma. Entonces verás que las situaciones que más temes son aquellas que no dependen de ti.

Para tener los temores a raya solo hay un antídoto: la confianza.

Si crees en ti te centrarás en lo que te motiva y seguirás tu camino a pesar de los riesgos. Esta es la actitud que te ayudará a centrarte en aquello que sí depende de ti.

Vencer los temores requiere valor. Aunque no lo parezca, armarse de valor es conectar con tus valores. De ahí la importancia del desarrollo personal para descubrirlos. Una vez los hayas descubierto, vivirás en consonancia con ellos, derribando la coraza de los miedos y creencias limitantes.

Es difícil controlar el miedo. Pero también está en tus manos abordar la incertidumbre como una forma de aprender y crecer.

¿Te consideras una persona insegura y miedosa? ¿Quieres saber cómo afrontar los miedos que te paralizan?

Apúntate a mi Curso online Superando el miedo. Con él te enseñaré a dejar de sentir esos temores que te tienen encarcelado dentro de tus creencias limitantes.

Después de apuntarte al seminario, reflexiona por un momento: ¿a qué tienes miedo ahora mismo? ¿Se trata de un miedo que puedes controlar o te está bloqueando? Me encantará que me dejes un comentario compartiendo ese sentimiento conmigo. Así podré aconsejarte.

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Creencias potenciadoras: la llave que te permitirá conquistar tus sueños

Cuando hablo a la gente de creencias, muchos siguen asociándolas con las religiosas. Es así, pero hay muchas más. Para trabajar tu desarrollo personal debes tener en cuenta 2 tipos fundamentales de creencias: las creencias potenciadoras y las limitantes.

Una creencia es más poderosa de lo que piensas

Las creencias son capaces de mover a millones de personas, tanto para lo bueno como para lo malo. Unas veces las vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida y otras las tenemos ahí desde que nacemos, porque las aprendemos de pequeños, a partir de nuestro entorno más cercano: familia, amigos y escuela.

Estas creencias heredadas del ámbito familiar son bastante fuertes y funcionan como el filtro mental a través del cual se comprende la realidad. Además, conforme vamos acumulando experiencias hay otra serie de creencias que vas añadiendo a las familiares. Te dejo dos ejemplos concretos de creencias adquiridas para que lo veas más claro:

  • “Se me da mal el deporte”.
  • “No te puedes fiar ni de los amigos”.

Fíjate que los ejemplos son negativos, y lo he hecho así para que veas hasta qué punto determinan como te ves a ti mismo y te relacionas con los demás. Por ejemplo, si crees que se te da mal el deporte, no lo practicarás aunque te apetezca. Del mismo modo, pensar que no te puedes fiar de los amigos es determinante para relacionarte de una forma u otra con ellos.

Reflexiona sobre tus creencias

Aunque no seas consciente de ellas, tienes un montón de creencias. Piensa cuáles son y escríbelas. Ahora, reflexiona: ¿me resulta útil pensar así? ¿Me hace feliz?

“Si crees que puedes, estás en lo cierto. Si por el contrario crees que no puedes, también estás en lo cierto”, Anthony de Mello

El sentido que tiene esta frase de Anthony de Mello es que un hecho podemos interpretarlo de muchas formas diferentes y eso depende de ti mismo.

Transforma tus creencias limitantes en creencias potenciadoras

Puedes tener la creencia limitadora de que se te da mal el deporte. O bien la creencia potenciadora pensando que hacer deporte es bueno y que si te apetece lo vas a hacer.

La creencia limitante te resta capacidad. Si la cambias por creencias potenciadoras tendrás confianza en ti.

Y aunque no lo creas, todo esto te ayudará a afrontar con éxito muchas situaciones complicadas.

Antes te comentaba que analizases tus creencias y las apuntases. Ahora ya puedes dar un paso más, que se trata de transformar las creencias negativas en potenciadoras. No te lo tomes como algo sin fecha. Hazlo ya y te aseguro que los resultados llegarán a corto plazo.

¿Vives inmerso en una serie de creencias limitantes que te impiden hacer lo que realmente deseas?

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¿Te gustaría encontrar creencias potenciadoras en tu vida pero no sabes cómo hacerlo? Te animo a que compartas tus sentimientos en los comentarios. Así me das la oportunidad de conocerte y darte unas pautas que te harán más feliz.

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¿Buscas siempre tener razón? Descubre por qué esa actitud te perjudica

¿Te gusta tener razón? Yo creo que a todos nos gusta. Cuando tienes una discusión por diferencia de pareceres y la otra persona te acaba dando la razón, te sientes como si recibieras un premio.

Pero, como todo, tratar de tener razón a toda costa tiene sus problemas. El hecho de que varias personas tengan una disputa y pretendan salirse con la suya siembra discordia y conflicto; en ocasiones de forma innecesaria.

Si eres observador, te darás cuenta de que en la mayoría de tus conversaciones expresas tu opinión sobre acontecimientos que ves o te suceden.

El tener una opinión u otra depende de nuestra perspectiva particular.

Eres subjetivo (aunque no lo creas), piensas que tu punto de vista es el mejor y a tus interlocutores les sucede lo mismo.

¿Por qué entramos en conflicto con otros cuando tratamos de tener razón?

No solo quieres tener razón, sino que piensas que no tenerla es lo mismo que estar equivocado.

Reflexiona sobre esto. ¿Crees de verdad que es así?

Pero vamos un poco más allá: ¿hasta qué punto tener razón te hace mejor persona? Tú ves la realidad de una forma y un amigo tuyo la verá de otra. Ambas son válidas y merecen el mismo respeto.

Como he comentado antes, es muy importante que te des cuenta de que interpretas todo lo que ves y te sucede. Lo pasas por el filtro de tus creencias.

Las creencias son tus esquemas mentales; esas afirmaciones que tienes grabadas en tu mente y para ti son verdades universales.

Están tan arraigadas en ti que conforman tu conducta. Por eso tiendes a pensar que eres objetivo cuando en realidad no lo eres.

Para evitar entrar en conflicto tienes que apartarte un poco de tu sistema de creencias, ya que eso te ayudará a ser más receptivo con las opiniones de los demás y no pretenderás salirte con la tuya a toda costa. El hecho de mirar tu mapa mental desde lejos te hará ver si de verdad te está ayudando a gestionar tu vida y a alcanzar la felicidad.

Pretendes tener razón porque no sabes escuchar

Otra de las razones por las que tienes el mal hábito de querer llevar razón siempre es porque no sabes escuchar. Nuestra educación se basa en oír, pero no en desarrollar la escucha activa.

Si practicas la escucha activa, dejas de juzgar y creas un espacio de comprensión, confianza y autenticidad. No se trata de ver quién tiene razón, sino de comprender las motivaciones y sentimientos de las personas con las que hablas.

¿Estás obsesionado con tener razón siempre y eso dificulta tus relaciones?

Entonces puedo ayudarte con mi seminario Atrévete a ser libre, abundante y feliz. En él te enseño a escuchar activamente, a los demás y a ti mismo. Escuchar tu propia voz te hará desenmascarar las actitudes e interpretaciones que te hacen daño y te impiden relacionarte con empatía.

¿Qué te aporta tener razón? ¿Te aleja o te acerca a los demás? Te animo a que compartas estas reflexiones conmigo en los comentarios. Es una buena forma de conocernos y enriquecernos unos a otros.

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La cultura de la queja: ¿realmente sirve quejarte por lo que sale mal?

La queja parece algo que viene de serie con el ser humano. Cuando vives cualquier situación y no sale como te gustaría, te quejas ante cualquier persona o, si no tienes a nadie, lo haces contigo mismo y empiezas a dar vueltas y más vueltas a ese contratiempo.

A veces pienso que vivimos en una especie de cultura de la queja. Cuando hablo con familiares y amigos, siempre hay una parte de la conversación que consta de alguna queja. Lo curioso es que esto mismo no solo me pasa cuando hablo con personas de confianza: muchas de las veces que estoy en la cola del supermercado escucho a la gente quejarse.

¿Eres consciente de cuánto tiempo pasas quejándote?

Si lo piensas, seguramente te des cuenta de que es bastante. Y ahora, dime una cosa: ¿qué te aportan las quejas? ¿Cómo influyen en tus relaciones con los demás?

En un primer momento, la queja te alivia porque necesitas exteriorizar tus sentimientos y descargar un poco el problema. Pero esto es solo momentáneo.

Si te instalas en la queja no serás feliz. ¿Por qué?

En la vida hay muchos problemas y tu satisfacción se basa en tu capacidad de superarlos.

Si te quejas constantemente, construyes un muro ante ti que te impide superar los contratiempos.

Cuando te quejas, no resuelves nada. Es más: contribuyes a crear más malestar a tu alrededor.

Esto no significa que no puedas comentar con otras personas algo que te ha pasado o una situación con la que no estás de acuerdo, te duele o te molesta. Pero si lo haces con mucha frecuencia, puedes llegar a cansarles e incluso pueden llegar a considerarte una persona tóxica.

Vivir en una queja constante y manifiesta te impide resolver tus problemas y sin darte cuenta trasladas la responsabilidad de solucionarlos en terceras personas. Por eso, lo mejor que puedes hacer es dejar a un lado las quejas y ponerte inmediatamente a buscar soluciones.

Aunque no lo creas hay un abanico grande de posibilidades que se abre ante ti.

Cambia la queja por una propuesta constructiva

No siempre es posible cambiar las circunstancias, pero sí podemos cambiar la manera de interpretarlas. Para ello debes aprender a valorar lo que tienes. Y eso significa agradecer.

Cambia la cultura de la queja por la del agradecimiento.

Agradecer y valorar lo que tienes hace que tu conducta sea más responsable ante los retos de tu día a día. Tu capacidad de agradecer puede ser ilimitada una vez que eres consciente de los detalles maravillosos que tiñen tu vida cada día.

¿Eres de las personas que se instalan en la queja y les cuesta encontrar salida a sus dificultades?

Entonces te ayudará mi libro Atrévete a tenerlo todo. En él te enseño a descubrir el poder que tienes de cambiar y elegir. Solo así podrás ver el abanico de opciones que tienes ante ti para que los contratiempos se conviertan en oportunidades.

¿En qué medida la queja me impide valorar el momento presente? ¿Puedo hacer algo para cambiar aquello de lo que me quejo? Me harás muy feliz si lo compartes conmigo en los comentarios.

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Vence tu miedo al rechazo y muestra al mundo tu verdadero “yo”

Hace unos días recordaba las veces que me he sentido rechazada. Cuando sufría alguna experiencia en la que los demás no me aceptaban me acababa sintiendo triste e insegura. No quería que aquello se volviera a repetir y por ello desarrollé miedo al rechazo.

La posibilidad de rechazo te acompaña cada vez que te muestras vulnerable. Puede ser con tu pareja, tus compañeros de trabajo, tus amigos e incluso tu familia más cercana.

¿Qué es el rechazo y por qué le tenemos miedo?

Rechazar es excluir a una persona de forma deliberada. Hay rechazos evidentes y otros más sutiles. Un ejemplo de rechazo evidente es el bullying y otro de rechazo sutil es simplemente ignorar a una persona.

Si sufres rechazo sientes vergüenza y tristeza, lo que te lleva a sentir miedos e inseguridades.

En esa amalgama de sentimientos oscuros acabas preguntándote: ¿por qué me rechazan?

El miedo al rechazo y la necesidad de ser aceptados

El temor al rechazo comienza con el miedo a mostrarte como eres. Dicho miedo va unido a la necesidad de sentirte apreciado por las personas cercanas.

¿Cómo lo combates?

Pues seguramente intentas agradar por evitar el rechazo y para ello llegas a contradecir tus principios. Incluso en ocasiones eres tú quien rechaza para evitar que te rechacen.

No obstante, la raíz del rechazo está es ti mismo. Si lo piensas, verás que repudias y escondes ciertos aspectos tuyos que te da miedo que los demás descubran y conozcan.

Cierto es que no puedes gustar a todos y te pueden rechazar. Pero tomártelo de una forma u otra depende de ti. Convendría que te hicieras la siguiente pregunta:

¿Me considero una persona digna de ser aceptada?

Mucho de lo que sucede en tu interior sale al exterior. Por eso, si no te sientes digno de aceptación, recrearás situaciones en tu vida que te lo confirmarán.

¿Cómo puedes superar el miedo al rechazo?

Lo primero que debes hacer es conocerte y aceptarte. Deja de estar continuamente alerta para evitar salirte de ciertos límites establecidos.

De esta forma cambiará la relación que tienes contigo mismo. Si transformas dicha relación, cambiará tu forma de relacionarte con los demás.

Al igual que otros te aceptan o te rechazan, tú también puedes hacer que una persona se sienta excluida o integrada.

Por tanto, acoge a los demás como te gusta que hagan contigo. De esta forma superas el miedo al rechazo aceptándote como eres y aceptando a los demás.

¿Te gustaría apartar ese miedo al rechazo que condiciona tus relaciones?

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Aprenderás a aceptarte como eres y evitar caer en un victimismo cómodo. Solo tú eres responsable de romper las cadenas que te impiden ser tú mismo para lograr la aceptación de los demás.

Después de apuntarte, piensa: ¿el miedo al rechazo determina tus relaciones? ¿Qué te aporta compararte con los demás? Me gustaría que lo compartieras conmigo en la zona de comentarios.

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