La locura no es solo para locos | Melania Garbú | Coraje en Acción

La locura no es solo para locos

Mucha gente cree que cuando se habla de locura se está haciendo referencia a psicosis o paranoia u otras formas de trastornos mentales.

Estas condiciones, relativamente raras, pueden ser formas de locura.

Pero hay otra forma de locura, más común y, en última instancia, más peligrosa:

¿Locos?

No lo sé, pero eso es lo que hacemos.

Somos unos genios en eso.

Y si sigues cometiendo los mismos errores una y otra vez y no sabes por qué, entonces…

¡Bienvenido a la raza humana!

Mientras tanto, buscamos pruebas para culpar a la mala suerte, a alguna circunstancia desafortunada…

En lugar de mirar dentro de nosotros mismos para identificar la causa real de nuestras repetidas decepciones.

Imagínate por un momento la siguiente escena.

A medida que crezco, todas las noches alrededor de la mesa de la cena escucho a mi padre decir una y otra vez:

«No puedes confiar en nadie.

El mundo es un lugar cruel.

Y la gente intentará engañarte y robarte cada vez que tengan la oportunidad.

Siempre tienes que estar en guardia.

Tienes que atraparlos antes de que te atrapen a ti».

Y si ya estuviéramos avisados de que los padres no leen manuales antes de darnos lecciones…

Pero ¡no! Les creemos a rajatabla y con la cabeza y el corazón abiertos al 100% porque…¡es mi padre!

Con esta creencia heredada de que las personas no son dignas de confianza, ¿qué probabilidades crees que tengo para disfrutar de relaciones auténticas y gratificantes con los demás?

¿Muchas o pocas?

Ahora, imagina que cuando consigo mi primer trabajo repartiendo periódicos a la edad de 14 años mi jefe se va de la ciudad sin pagarme el salario del último mes.

¿Se reforzará mi creencia?

¡Claro que sí!

Ya tengo pruebas de que no se puede confiar en la gente.

Sigamos imaginando que, a los 16 años, le presto a mi mejor amiga 100 € que gané limpiando las escaleras de una comunidad, y ella nunca me devuelve el dinero.

Mi creencia está en camino de volverse tan segura como la gravedad.

Ya no hay dudas de lo dicho por mi padre: ¡no se puede confiar en nadie!

Bien.

Ahora soy mayor y decido que quiero dedicarme al negocio de la consultoría de empresas.

Y voy a buscar un socio para compartir los gastos y las ganancias.

¿Qué tipo de socio necesito?

Uno en quien pueda confiar. Uno que sea honesto y mantenga sus acuerdos.

¿Verdad?

Sin embargo, con mi creencia de que las personas no son dignas de confianza, ¿qué tipo de socio voy a encontrar?

Probablemente un socio en el que no pueda confiar. Alguien que, por muy digno de confianza que parezca en la superficie, tarde o temprano me mentirá, me engañará, me robará.

Y cuando suceda, ¿qué me diré a mí misma?

«Lo sabía, sabía que sucedería. ¡No puedes confiar en nadie!»

En otra palabras…, conseguiré tener razón.

¿Y qué pasa cuando tengo razón?

Empiezo a quejarme y busco culpables afuera, mientras me quedo anclada al estatuto de la víctima.

Y no importa cuán destructivo parezca mi comportamiento o cuán infeliz pueda estar por una situación concreta: siempre hay una recompensa.

Y a menos que esté dispuesta a ver cuál es el impacto que tienen en mi vida estas quejas  ­̶ ¿qué gano y qué pierdo? ̶ , repetiré lo mismo.

Una y otra vez.

Tengo una noticia buena y una mala para ti.

  • La mala noticia, es que nadie puede escapar del juego de tener razón (sin apoyo).
  • La buena noticia, es que puedes elegir de manera consciente un juego distinto y mucho más eficaz.

De esto y otras cosas que van surgiendo, conversamos en El Club de los Valientes.

El recorrido del nuevo juego comienza cuando estás dispuesto a cambiar tu perspectiva, es decir, la manera como ves las cosas.

Cuando intuyes que, detrás de tus historias, creencias y verdades sobre quién eres, sobre tu razón de ser y el sentido de tu vida, puede haber algo más.

Mucho más…o un poquito, pero no lo ves.

Suscríbete y te contaré cómo puedes detener esta locura y experimentar nuevas formas de relacionarte con los demás, que conducen a nuevos niveles de felicidad, satisfacción y realización en las áreas más importante para ti.

Lo puedes hacer aquí debajo.

A esta charla le agregué dos opciones porque, a medida que iba leyendo lo que escribía, mi mente curiosa me hablaba y me decía…