miedo a hablar en público

Cómo convertí el miedo a hablar en público en una oportunidad

Recuerdo la primera vez que me lancé a superar mi miedo a hablar en público, como uno de los peores momentos de mi vida. No porque lo pasara mal. Sino porque no lo conseguí.

En 2011, me había apuntado a un taller práctico que se titulaba «Levántate y habla», dispuesta a adquirir las habilidades que me permitirían superar el terror que me inspiraba hablar en público.

Llegó el gran día. Me senté junto a un grupo muy variado de personas —desde comerciales hasta directivos—, impaciente por aprender por fin las técnicas que me permitirían perder el miedo a hablar en público. La persona que impartía el taller nos explicó la temática y los contenidos: había una parte teórica con técnicas y herramientas para adquirir confianza y seguridad; y una parte práctica: en esta, cada participante tendría que salir y hablar delante de todos durante cinco minutos sobre el tema que escogiera.

Al principio pensé que sería divertido experimentar algo nuevo, pero poco a poco, mientras escuchaba y tomaba notas, la voz del miedo se apoderó de mí y el mecanismo se puso en marcha. Mis manos empezaron a sudar, mis piernas a temblar y un nudo en el estómago se fue encargando de encogérmelo. El pánico se apoderó de mí. El simple hecho de imaginarme delante de aquel grupo de desconocidos significaba una catástrofe de proporciones mayúsculas. La única opción a mi alcance era escapar lo antes posible.

En la primera pausa cogí el bolso y me fui al baño para refrescarme un poco la cara. Traté de tranquilizarme y de reunir fuerzas para controlar mi nerviosismo. Volvería a la sala, todo iba a ir bien. Sin embargo, al salir, mis piernas y mi cuerpo, en vez de tomar a la derecha hacia el aula, giraron a la izquierda y me sacaron del edificio.

El miedo había vencido una vez más. Y tras el miedo, el autocastigo por no haber podido superarlo.

Durante mucho tiempo no se lo conté a nadie. Era una pesadilla. Pero estaba dispuesta a encontrar la solución, el antídoto.

Hoy, doy conferencias y charlas ante decenas de personas. Y a pesar de lo vulnerable que me siento cuando vuelvo a hablar en público, he podido superar mis límites y convertir mi miedo a hablar en público en una oportunidad para conocer quién soy realmente, liberar todo mi potencial y ser consciente de todas las posibilidades maravillosas que la vida dispone ante mis ojos.

Estoy segura de que tú también puedes convertir tu miedo a hablar en público en una oportunidad. ¿Quieres saber cómo?

Todo empieza por un cambio. Y no es un cambio titánico, ni extremadamente complicado. Es algo que puede empezar muy poquito a poco: tienes que modificar la forma de hablar contigo mismo y hablar de ti a los demás.

Pero para ello deber conocer cuál es tu Mecanismo del miedo©. Aquello que te lleva a huir, que hace que salgas de la habitación sin poder hacer nada para evitarlo. Para superarlo.

Imagen - Mecanismo del miedo©

Porque tras el miedo a hablar en público hay otro más profundo, arraigado en nuestra memoria, nuestra experiencia. Todos tenemos uno. El mío era “miedo a ser invisible”. Si aún no sabes cuál es el tuyo, contacta conmigo y lo descubriremos juntos.

El Mecanismo del miedo© es un círculo vicioso, un ciclo de eventos en los que la solución aparente a un problema causa un nuevo problema que te devuelve al problema original.

Cada uno de nosotros tiene un Mecanismo del miedo© individual anclado en cuatro pilares que lo vuelven muy estable: la herencia familiar, el sistema de creencias sostenido generación tras generación, las heridas emocionales de la infancia y las propias experiencias.

Conoces la voz del miedo, ¿verdad?

Es esa voz que te dice “no lo mereces”, o “no lo vas a conseguir” o “no vales suficientemente”. Quizás tú la conoces por otro nombre. Quizás llamas a esa voz “ser realista”, o “ser precavido” o incluso “ser listo”. Pero la verdad es que es la voz del miedo.

Y el primer paso para reducir su dominio sobre ti es identificarla y reconocer lo que dice.

El segundo paso es agradecerle su preocupación por ti. En última instancia su objetivo es protegerte, aun a costa de limitarte, de cortar tus alas. Y forma parte de ti. Abrázala como tal.

Y por último, déjala marchar. demuestra que no la necesitas. Que eres lo suficientemente fuerte para afrontar lo que venga.

Realizando esos tres pasos, verás como la voz del miedo pierde fuerza poco a poco y se va transformando en seguridad a la hora de enfrentar nuevos retos. Cómo tus límites se convierten en el motor que te da potencia para despegar.

Una vez que identificas y aceptas tu miedo, el paso siguiente es disponerte a hacer un trabajo interior:

a) Cuestionar tus creencias y verdades sobre ciertas cosas;

b) Renunciar a tu verdad absoluta sobre algo y aceptar que no es la única verdad;

c) Elegir tu nueva experiencia. 

Pero el proceso no termina aquí. Porque la consecuencia del miedo era el autocastigo, ¿recuerdas?

Para desarmar para siempre el miedo y convertirlo en los cimientos de lo que puedes llegar a ser, debes transformar ese autocastigo en reconocimiento.

Reconocerte a ti mismo por lo que haces te ayuda a dominar el miedo, aumenta tu conciencia de quien realmente eres y te motiva a seguir adelante y emprender acciones en otra dirección.

Pon en valor cada gesto de coraje que realices, cada instante en el que desafías tus límites y los superas. Por pequeño que sea. Escribe cada día, de tres a cinco reconocimientos:

“Hoy me reconozco a mí mismo por…”

Cuando consigas practicar el reconocimiento contigo mismo, reconoce también a los demás. Gratificarles, hacerles saber que son importantes, que las cosas que hacen son importantes, es el mejor regalo que se le puede hacer a una persona.

Comprométete contigo mismo y con este cambio. Sé firme y paciente. Reconócete y reconoce a los que te rodean. Y entonces podrás decir que estás dominando tu miedo. Que trabaja para ti. Y te empodera para seguir creciendo. Para ser cada día un poco mejor.

Y si necesitas ayuda para conseguirlo, no dudes en escribirme (info@melaniagarbu.com). Juntos, convertiremos tus límites en dos poderosas alas con las que volar libre.

Me encantará leerte en los comentarios.

P.D Si te ha gustado este artículo, suscríbete a la comunidad de profesionales valientes dispuestos a desafiar sus miedos, gestionar sus emociones y desarrollar todo su potencial.

Haz click en la imagen para suscribirte y llévate tu REGALO.

Guía Gratuita - estrés

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *