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Lidera tu vida y conquista tus sueños

¿Alguna vez te has mirado al espejo y te has preguntado qué has hecho para conseguir tus sueños?

Es un ejercicio muy difícil, porque para que realmente funcione tienes que ser absolutamente sincero contigo mismo. Mírate y sin excusas, ni culpables, ni objeciones, con una transparencia total, haz una lista de todas las cosas que te podían ayudar a lograr la ilusión de tu vida: más comodidades, o más amigos, o conseguir una relación feliz y completa.

¿Cuántas has llevado a cabo? El resultado en la mayoría de los casos es sorprendente, porque nos pasamos la vida creyendo que hemos luchado para alcanzar todo aquello que deseábamos, cuando en realidad, hemos hecho muy poco o nada para conseguirlo.

¿Por qué?

Porque aunque deseemos algo con todas nuestras fuerzas, si en nuestra cabeza no tenemos la actitud adecuada, nunca lo conseguiremos.

¿Qué es la actitud?

Últimamente está de moda porque es una habilidad muy demandada a la hora de encontrar un puesto de trabajo, “tener actitud”. Pero está mal empleada, porque lo que realmente se busca es predisposición: a aprender, a comprometerse con la empresa, a cumplir con las responsabilidades.

La actitud es otra cosa. Es un estado mental en el que nos reconocemos abiertamente con todas nuestras fortalezas y nuestras debilidades. Es ser consciente del propio potencial, de la enorme capacidad de lucha y esfuerzo que tenemos los seres humanos. Y es saber discernir, de entre todos los sueños, cuáles son aquellos por los que merece la pena luchar.

William James, un psicólogo y filósofo norteamericano, señaló que el mayor descubrimiento que su generación había aportado a la humanidad fue que los seres humanos podían cambiar sus vidas si modificaban su estado mental.

En otras palabras, sea lo que sea lo que desees en la vida (salud, prosperidad, una relación amorosa, paz interior, etcétera), lo primero que tienes que hacer es examinarte a ti mismo, tu capacidad y tu talento. Y luego, olvidando los prejuicios y los temores, con la tranquilidad y la calma que da el autoconocimiento, examinar lo que es posible y lo imposible y verás que realmente hay muy poco imposible.

Tu actitud, tu compromiso contigo mismo, puede cambiarte la vida. A mí me la cambió.

En el año 2009, tras un terrible proceso de divorcio, lo dejé todo y decidí empezar de nuevo, con mi hija de 2 años. No fue nada fácil.

Tuve que enfrentarme a mis peores pesadillas y me caía una y otra vez. Sin embargo, me levantaba al día siguiente convencida de que todo pasa por algo, de que lo mejor estaba por llegar y de que lo conseguiría.

Me mudé a Barcelona y pedí un préstamo de 3.000€. No conocía a nadie y no contaba con ningún apoyo.

Alquilé una habitación en un piso compartido y encontré trabajo en menos de un mes. Y cada mañana me decía a mí misma: «Soy capaz; lo conseguiré», «Puedo hacerlo».

Necesitaba, desesperadamente, encontrarme a mí misma, descubrir quién era y descubrir cuál era el propósito de mi vida.

Y mi salvación fue mi actitud. Y mi mayor motivación, mi hija.

  • Mi actitud me ayudó a ver oportunidades donde parecía que había obstáculos. Mi actitud me ayudó a enfocarme en las soluciones, no en los problemas.
  • Mi actitud me ayudó a saber ver lo mejor en los demás. Mi actitud me ayudó a ser persistente y a perseguir mis sueños. Mi actitud me ayudó a ser responsable de mi vida.

En aquellos primeros momentos de debilidad, todas las circunstancias me empujaban hacia el fracaso. Pero mi actitud ante ellas, mi decisión de no rendirme, me puso en el camino del éxito.

Hoy puedo decir que lo he conseguido, que he logrado todo lo que ansiaba tener: he fundado Liderazgo Emocional, una consultoría de desarrollo personal y profesional; escribo libros para ayudar a personas que quieren hacer frente a sus límites y potenciar su talento; dirijo un negocio próspero en el sector energético y lo más importante, tengo una familia que me quiere y apoya por encima de todo.

Y lo conseguí porque un día me miré al espejo, fui sincera y me prometí a mí misma que todo iba a cambiar.

Decidí que me lo merecía TODO en la vida.

Decidí que había nacido para ser libre, abundante y feliz.

Decidí que podía conseguirlo.

Si yo lo hice, tú también puedes. Infórmate sobre mi mentoría “Talento sin límites” y da el primer paso. Ahora es el momento. Empieza ya a conquistar tus sueños.

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Libro Del miedo a la libertad
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Aprende a superar tus límites

Si nos vemos incapaces de superar un obstáculo o resolver un problema, tenemos dos opciones:

  1. Dejarlo estar, hacer que como que no existe, confiando en que desaparecerá solo; cosa que raramente ocurre, muy al contrario, el problema se hace generalmente más grande.
  2. Buscar ayuda. Y esa ayuda puede ser de muchas formas, pero lo más normal es que con la mejor intención, te digan cuál es la solución al problema.

Por ejemplo: tu problema es que no te gustan las verduras. Y es necesario tomarlas para tu salud y el bienestar de tu cuerpo. Si vas a un amigo, o a un familiar, o incluso a un profesional de la nutrición, probablemente te dirán: “Come purés, guisados, salteados, guisos en los que las verduras estén, pero no se noten”. A lo que tú responderás: “Vale, pero ¿¿cómo?? ¿Cómo hago eso?”. Necesitas las recetas.

Cuando estás sometido a tus límites, a tus temores, eres sensato e inteligente y buscas ayuda, que te digan que tienes que estar bien, que tienes que superarlo, que tienes que luchar para vencer eso que te tiene preso… no te sirve de mucho. Porque en verdad eso es lo que tú quieres y necesitas, pero no sabes cómo hacerlo.

Los seres humanos, y esto lo tenemos en común con otros animales, tenemos capacidad de aprendizaje. Pero lo que nos diferencia de ellos, es que una vez hemos aprendido algo, ampliamos nuestra área de conocimientos hasta que encontramos algo nuevo que aprender. Por eso es por lo que hemos evolucionado. Y para ir superando estos nuevos desafíos, hemos creado y fabricado herramientas.

Nuestra mente es igual. Necesita aprender a superar sus límites y para ello debemos proporcionarle herramientas que le faciliten el trabajo y la ayuden a alcanzar el éxito.

En mi libro Del miedo a la libertad, he desarrollado una herramienta que te permite gestionar y superar tus miedos para situarte en el camino hacia la libertad.

Es un proceso que consta de ocho pasos, y que comienza en el momento en el que algo dispara tu miedo. Reconoces los síntomas: palpitaciones, sudor frío, náuseas… ya has sufrido el impacto emocional que te lleva hasta un momento sin retorno, en el que, o huyes, o decides enfrentarte a lo que te está pasando. Estos son los tres primeros pasos del proceso.

  • Si decides huir, le das credibilidad a tu miedo, lo conviertes en real, le das estatus de verdad.
  • Si decides enfrentarlo, te adentrarás en un viaje libertador del que saldrás fortalecido, más sabio y más preparado para conseguir todo aquello que deseas.

No te voy a engañar. El viaje no es fácil. Pero no estarás solo. Tendrás las herramientas necesarias para emprenderlo con decisión y confianza. Sabiendo que la recompensa, tu libertad, es merecedora de cualquier esfuerzo.

Si quieres saber más sobre el Proceso Del miedo a la libertad®, te invito a que te descargues de manera gratuita el e-book de mi libro, Del miedo a la libertad. Estará disponible gratis, sólo durante el miércoles 25.

Y no lo olvides: Eres merecedor de todo el amor, la abundancia, la salud y la felicidad del mundo.

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Libro Del miedo a la libertad
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5 hábitos para un bienestar emocional saludable

Nunca antes habíamos tenido tantas posibilidades para comunicarnos y sin embargo, las estadísticas son bien claras: cada vez nos sentimos más solos y aislados. Los abundantes casos de estrés, depresión y ansiedad, son un síntoma de que no estamos prestando la atención necesaria a nuestro bienestar emocional.

Y si nos hacemos chequeos periódicos, si llevamos una adecuada higiene, si hacemos deporte y nos alimentamos de manera saludable, si cuidamos nuestro físico para mantenerlo sano y en buena forma, ¿por qué no hacemos lo mismo con nuestro bienestar emocional?

Tenemos que cambiar eso y empezar a ver nuestra felicidad interior como una parte de nuestro cuerpo, igual de importante que las demás y por tanto necesitada también de nuestros cuidados.

Pero cambiar no es fácil, da miedo y pereza porque cambiar es enfrentarse a algo que desconoces. ¿Cómo cuidar nuestro bienestar emocional? No podemos cepillarlo, como hacemos con nuestros dientes, es cierto. Pero sí podemos entrenarlo, como hacemos con nuestros músculos, sí podemos hacer que trabaje, igual que el corazón late a más velocidad cuando corremos.

¿Cómo cuidar nuestro bienestar emocional?

  1. Aprende a gestionar tus emociones. La gestión de las emociones es vital para afrontar los miedos, aumentar la autoestima y ser dueños de nuestras vidas.
  2. Practica el pensamiento positivo. ¿Ves siempre el vaso medio vacío? Intenta verlo medio lleno. Busca el aprendizaje en todo aquello con lo que no estás satisfecho.
  3. Profundiza en tu desarrollo personal . Invertir tiempo en desarrollo personal sirve para conocer y entrenar tus cualidades y habilidades innatas. Gracias a ese entrenamiento podrás desplegar todo tu potencial y mostrar tu mejor versión, dejando a un lado las creencias limitadoras.
  4. Empieza el autoconocimiento. Somos desconocidos hasta para nosotros mismos, empezar por saber quien eres de verdad, cuáles son tus sueños, tus deseos, es el primer paso para conseguirlos.
  5. Fortalece tu autoestima. La forma de vencer el miedo a los cambios es la Si te sientes seguro y capaz de afrontar lo que venga, verás los cambios como retos y motivaciones.

Cuidar nuestro bienestar emocional es cultivar nuestra propia felicidad y plenitud para no depender de nada ni nadie y ser libres de poder elegir vivir la vida que soñamos.

¿No crees que es demasiado importante para no prestarle la atención adecuada?

Si lo ves demasiado complicado, o no sabes por donde empezar, o simplemente te cuesta sacar tiempo para ello, en mi web dispones de recursos gratuitos que te ayudarán a dar ese primer paso hacia el cambio.

Y en mi libro, Del miedo a la libertad, te cuento desde mi propia experiencia cómo conseguí salir de una vida desgraciada y sin sentido, empezar a ser yo misma y alcanzar así todos mis objetivos.

Si te ha gustado este artículo, compártelo con tus contactos y en tus redes sociales. De este modo podrás ayudarme a concienciar a más personas de la necesidad del cambio en sus vidas para alcanzar bienestar emocional y felicidad.

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Guía Gratuita - estrés
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Cómo convertí el miedo a hablar en público en una oportunidad

Recuerdo la primera vez que me lancé a superar mi miedo a hablar en público, como uno de los peores momentos de mi vida. No porque lo pasara mal. Sino porque no lo conseguí.

En 2011, me había apuntado a un taller práctico que se titulaba «Levántate y habla», dispuesta a adquirir las habilidades que me permitirían superar el terror que me inspiraba hablar en público.

Llegó el gran día. Me senté junto a un grupo muy variado de personas —desde comerciales hasta directivos—, impaciente por aprender por fin las técnicas que me permitirían perder el miedo a hablar en público. La persona que impartía el taller nos explicó la temática y los contenidos: había una parte teórica con técnicas y herramientas para adquirir confianza y seguridad; y una parte práctica: en esta, cada participante tendría que salir y hablar delante de todos durante cinco minutos sobre el tema que escogiera.

Al principio pensé que sería divertido experimentar algo nuevo, pero poco a poco, mientras escuchaba y tomaba notas, la voz del miedo se apoderó de mí y el mecanismo se puso en marcha. Mis manos empezaron a sudar, mis piernas a temblar y un nudo en el estómago se fue encargando de encogérmelo. El pánico se apoderó de mí. El simple hecho de imaginarme delante de aquel grupo de desconocidos significaba una catástrofe de proporciones mayúsculas. La única opción a mi alcance era escapar lo antes posible.

En la primera pausa cogí el bolso y me fui al baño para refrescarme un poco la cara. Traté de tranquilizarme y de reunir fuerzas para controlar mi nerviosismo. Volvería a la sala, todo iba a ir bien. Sin embargo, al salir, mis piernas y mi cuerpo, en vez de tomar a la derecha hacia el aula, giraron a la izquierda y me sacaron del edificio.

El miedo había vencido una vez más. Y tras el miedo, el autocastigo por no haber podido superarlo.

Durante mucho tiempo no se lo conté a nadie. Era una pesadilla. Pero estaba dispuesta a encontrar la solución, el antídoto.

Hoy, doy conferencias y charlas ante decenas de personas. Y a pesar de lo vulnerable que me siento cuando vuelvo a hablar en público, he podido superar mis límites y convertir mi miedo a hablar en público en una oportunidad para conocer quién soy realmente, liberar todo mi potencial y ser consciente de todas las posibilidades maravillosas que la vida dispone ante mis ojos.

Estoy segura de que tú también puedes convertir tu miedo a hablar en público en una oportunidad. ¿Quieres saber cómo?

Todo empieza por un cambio. Y no es un cambio titánico, ni extremadamente complicado. Es algo que puede empezar muy poquito a poco: tienes que modificar la forma de hablar contigo mismo y hablar de ti a los demás.

Pero para ello deber conocer cuál es tu Mecanismo del miedo©. Aquello que te lleva a huir, que hace que salgas de la habitación sin poder hacer nada para evitarlo. Para superarlo.

Imagen - Mecanismo del miedo©

Porque tras el miedo a hablar en público hay otro más profundo, arraigado en nuestra memoria, nuestra experiencia. Todos tenemos uno. El mío era “miedo a ser invisible”. Si aún no sabes cuál es el tuyo, contacta conmigo y lo descubriremos juntos.

El Mecanismo del miedo© es un círculo vicioso, un ciclo de eventos en los que la solución aparente a un problema causa un nuevo problema que te devuelve al problema original.

Cada uno de nosotros tiene un Mecanismo del miedo© individual anclado en cuatro pilares que lo vuelven muy estable: la herencia familiar, el sistema de creencias sostenido generación tras generación, las heridas emocionales de la infancia y las propias experiencias.

Conoces la voz del miedo, ¿verdad?

Es esa voz que te dice “no lo mereces”, o “no lo vas a conseguir” o “no vales suficientemente”. Quizás tú la conoces por otro nombre. Quizás llamas a esa voz “ser realista”, o “ser precavido” o incluso “ser listo”. Pero la verdad es que es la voz del miedo.

Y el primer paso para reducir su dominio sobre ti es identificarla y reconocer lo que dice.

El segundo paso es agradecerle su preocupación por ti. En última instancia su objetivo es protegerte, aun a costa de limitarte, de cortar tus alas. Y forma parte de ti. Abrázala como tal.

Y por último, déjala marchar. demuestra que no la necesitas. Que eres lo suficientemente fuerte para afrontar lo que venga.

Realizando esos tres pasos, verás como la voz del miedo pierde fuerza poco a poco y se va transformando en seguridad a la hora de enfrentar nuevos retos. Cómo tus límites se convierten en el motor que te da potencia para despegar.

Una vez que identificas y aceptas tu miedo, el paso siguiente es disponerte a hacer un trabajo interior:

a) Cuestionar tus creencias y verdades sobre ciertas cosas;

b) Renunciar a tu verdad absoluta sobre algo y aceptar que no es la única verdad;

c) Elegir tu nueva experiencia. 

Pero el proceso no termina aquí. Porque la consecuencia del miedo era el autocastigo, ¿recuerdas?

Para desarmar para siempre el miedo y convertirlo en los cimientos de lo que puedes llegar a ser, debes transformar ese autocastigo en reconocimiento.

Reconocerte a ti mismo por lo que haces te ayuda a dominar el miedo, aumenta tu conciencia de quien realmente eres y te motiva a seguir adelante y emprender acciones en otra dirección.

Pon en valor cada gesto de coraje que realices, cada instante en el que desafías tus límites y los superas. Por pequeño que sea. Escribe cada día, de tres a cinco reconocimientos:

“Hoy me reconozco a mí mismo por…”

Cuando consigas practicar el reconocimiento contigo mismo, reconoce también a los demás. Gratificarles, hacerles saber que son importantes, que las cosas que hacen son importantes, es el mejor regalo que se le puede hacer a una persona.

Comprométete contigo mismo y con este cambio. Sé firme y paciente. Reconócete y reconoce a los que te rodean. Y entonces podrás decir que estás dominando tu miedo. Que trabaja para ti. Y te empodera para seguir creciendo. Para ser cada día un poco mejor.

Y si necesitas ayuda para conseguirlo, no dudes en escribirme (info@melaniagarbu.com). Juntos, convertiremos tus límites en dos poderosas alas con las que volar libre.

Me encantará leerte en los comentarios.

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