3 técnicas prácticas y efectivas para ser un líder mejor

En una manada de lobos, el líder siempre camina el último. A unos pocos metros del resto. Vigilando que no se pierda nadie ni se quede rezagado. Atendiendo que ningún peligro les pille desprevenidos por la espalda. Cuida. Protege.

¿Cuál es la función hoy por hoy del líder en la empresa?

Como responsable de un equipo, es en esencia la misma. ¿Cómo cuidas a tu equipo, cómo lo proteges? La única forma es conocerlos, entenderlos. Para saber cuáles son sus talentos, sus capacidades, hasta dónde pueden llegar.

El lobo es #líder porque ha demostrado a la manada que es el más fuerte. El más rápido. El más feroz. Se conoce a la perfección y también conoce a los miembros de su manada. Y a la hora de cazar forman una máquina perfecta en la que cada uno tiene su función y cumple con ella para alcanzar el éxito.

Si el lobo no estuviera seguro de sí mismo, si no creyera en sí mismo, si no se conociera y supiera que es el más fuerte, ¿podría ser líder?

¿Podrías serlo tú?

¿Puede un líder alcanzar la integración y coordinación perfecta de un equipo, que proyecte los diferentes perfiles y los optimice, si no está seguro de su propia valía? ¿Si no sabe liderarse a sí mismo?

Tú, que eres #empresario, #directivo o #profesional, ¿dedicas aunque sea un poco de tu tiempo a conocerte?

La verdad que lo tenemos complicado. Todos los días hay 1000 fuegos que apagar, 1000 problemas que resolver. Lo sé, porque yo también soy empresaria. Y sin embargo, soy totalmente consciente de que conocerme a mí misma, conocer mis límites, saber gestionar mis emociones, me ha hecho mejor empresaria y mejor líder.

Y tú también puedes serlo. Para ello necesitas conocer tres técnicas muy sencillas que si pones en funcionamiento te aportarán desde el minuto 1 una mayor claridad para la toma de decisiones y un mejor conocimiento, tuyo y de tu equipo.

1.    Conocerte… sin juzgarte.

Determina qué acciones son las que más orgulloso te hacen sentir y cuáles las que menos. Y busca las motivaciones que tuviste para llevarlas a cabo. Sin juzgarte, infravalorarte, o buscar excusas.

El simple hecho de comprender por qué actúas y reaccionas de la manera en que lo haces es suficiente para marcar una gran diferencia en tu vida y en tu negocio y para entender cómo actúan los demás.

2.    Toma distancia.

A los empresarios nos es muy difícil separar la vida profesional de la personal. Invertimos tantas horas, ilusión, trabajo y dinero en la empresa que vivimos con ella en simbiosis. Y las críticas que recibimos nos las tomamos como algo personal.

Cuando no es así.

Tenemos que saber diferenciar nuestro proyecto profesional de nuestro proyecto personal.

Cuando termines tu jornada apaga el móvil y desconecta. Aunque no lo creas, tu empresa lo agradecerá.

3.    Cuida tu mente, pero también tu cuerpo.

Te levantas de tu silla de trabajo para sentarte en el sillón de tu casa. Esa inmovilidad no te ayuda, ni a ti, ni a tu empresa. Muévete. Y no hace falta que hagas kilómetros corriendo, o escales una montaña.

Sal a caminar una hora diaria a buen ritmo. Despejará tu cabeza, pensarás con más claridad y priorizarás mejor.

Es algo fisiológico. El corazón bombea y la sangre riega mejor el cerebro.

Como ves son tres técnicas sencillas, prácticas y gratuitas. Notarás sus efectos beneficiosos desde el primer día.

Somos empresarios, pero también personas. Y lo mismo pasa con nuestro equipo y nuestra empresa. Dedicándonos un poco de tiempo a nosotros, estamos invirtiendo en ella. Estamos en el camino de ser mejores líderes.

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