Melania Garbú

Las lecciones que aprendí en mi proceso de transformación

«Para vivir una vida con propósito, responsable y libre se requiere ser la causa de que las cosas ocurran y no el resultado de algo que nos ocurrió» 

Melania Garbú

Mi verdad absoluta hasta los 36 años fue la siguiente: mi existencia ha sido un accidente, por tanto no soy nadie y no me merezco el amor de nadie. No me merezco ser feliz y disfrutar de la vida. Y mi vida ha sido el fiel reflejo de mi verdad, de lo que había pensado e interpretado sobre mi existencia y sobre mi vida. He jugado el juego de tener razón y lo he ganado una y otra vez. He sido una campeona.

Hoy en día, mi verdad es que soy merecedora de todo el amor, la riqueza, la salud y la felicidad del mundo, independientemente de las circunstancias de mi vida.

Durante mi proceso de transformación adquirí un compromiso conmigo misma:

«Convertirme en la mejor versión de mí misma, vivir mi vida con autenticidad y propósito, contribuir y marcar una diferencia en la vida de los demás».

Este compromiso fue el catalizador de mi transformación personal. Este compromiso me guio intuitivamente a lugares, personas y experiencias que me enseñaron las lecciones que necesitaba para crecer.

Y las lecciones más importantes que aprendí en mi proceso de transformación, que terminaron con mi sufrimiento y que me dieron el valor de seguir adelante y descubrir quién soy, descubrir el sentido de mi vida son las siguientes:

Amarme a mí misma

En mi pasado, una de las razones por las que estaba sufriendo y sentía que mi vida no tenía sentido era porque no me amaba a mí misma, por tanto no me valoraba y no me respetaba. Cuando uno mismo no se ama y no se valora, no puede pretender que los demás lo hagan y no puede exigirles respeto.

Es de suma importancia enfocar nuestras conciencias en el amor hacia uno mismo. Porque cuando nos amamos a nosotros mismos, nos valoramos; y cuando nos valoramos, enseñamos a los demás a tratarnos.

Cuando te amas, no es necesario controlar y dominar a los demás, ni tampoco permitir que otros te controlen, te maltraten, te humillen o te intimiden. Cuanto más te amas a ti mismo, más amor tienes para dar a los demás. Y cuanto más das, más recibes.

Sentirme agradecida

Muchos de nosotros vivimos nuestra vida como si fuera una lucha, un maratón, en una búsqueda y movimiento continuo, sin pararnos por un momento y dar las gracias por quienes somos y por lo que nos rodea. Hasta los 36 años, no recuerdo haberme sentido agradecida por mi vida y por quien soy.

Hoy en día, mi vida no tendría sentido si no me sintiera agradecida por todo lo que me rodea, por mi humanidad y por la persona en la que me he convertido. Me siento muy agradecida por todos los regalos que la vida me ha concedido, por toda la abundancia del universo y por sentir que lo tengo todo.

Ser fiel a mí misma

Es muy difícil que una persona sea fiel a sí misma y que su vida tenga sentido si no sabe quién es y cuáles son sus deseos y sus metas en la vida.

Cuántas veces hemos hecho cosas o adoptado posturas que no sentimos, por miedo a ser diferentes, y después nos lamentamos de los resultados obtenidos o de las situaciones desagradables que nos ha tocado vivir.

Y esto ocurre por no estar en coherencia con nosotros mismos, por pensar una cosa, sentir otra totalmente distinta y acabar haciendo lo que los demás quieren que hagamos. Debemos confiar en lo que somos, escuchar nuestra voz interior y ser nosotros mismos.

Yo, en el pasado, les he permitido a los demás que me digan quién soy, lo que puedo y lo que no puedo hacer y he olvidado quién soy realmente. He olvidado lo que puedo hacer y lo que me merezco en la vida. Pero un día, recordé que soy un milagro por el simple hecho de estar viva y que me lo merezco todo en la vida, por tanto empecé a actuar como tal, como un ser humano libre y fiel a mí misma.

Actualmente, cada nuevo día de mi vida es una bendición que me ofrece alegría, oportunidades y lecciones importantes para no olvidarme nunca jamás de quién soy.

Sé que soy el resultado de mis elecciones, de mis experiencias y de las oportunidades que he aprovechado en la vida. Soy fiel a mí misma y me siento muy agradecida por mi vida y por ser quien soy.

Valorar mi vida

La mayoría de nosotros vivimos como si la vida fuera un deber y, desafortunadamente, solo cuando perdemos algo que valoramos, solo cuando estamos a punto de perdernos a nosotros mismos, entendemos el valor de nuestra vida.

Hace años tuve que ser víctima de las circunstacias de mi vida para darme cuenta un día, al mirarme en el espejo, de que no sabía quién era.

Hoy, cuando pienso en el pasado, sé que el divorcio ha sido el mayor regalo que pude haber tenido en la vida. Y con el tiempo he descubierto que todos los desafíos son regalos y oportunidades del universo para cambiar y convertirme en la mejor versión de mí misma.

Para mí, la vida es un regalo maravilloso, un viaje y una oportunidad para amar, disfrutar, compartir y ser feliz, y doy gracias a la adversidad y al sufrimiento porque me han permitido descubrir quién soy, descubrir el sentido de mi vida.

Y como mensaje final, si sientes que tu vida carece de sentido y significado, te invito a escuchar y conectar con esa parte de ti que ha estado tratando de guiarte hacia tu propio camino, hacia una vida con propósito y sentido.

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