Melania Garbú - ¿Qué es la Educación Ontológica?

La solución que buscas para tus relaciones…¡No funciona! Porque la solución a un problema se convierte en el siguiente 

El primer —e imprescindible— paso para resolver tus relaciones poco saludables no es buscar su solución

Si no sabes esto, puede que no solo no estés llegando al origen de tu problema, sino que lo estés empeorando

A veces una conversación es suficiente para abrir la mente a perspectivas que jamás habías visto en tu vida

Descubre lo que le sugerí a Susana sobre sus relaciones y su vida…

Mi nombre es Melania.

Si hace ya tiempo que buscas resolución a tus problemas, seguramente, aquí no encontrarás información novedosa que actúe de clave mágica para dejarte limpio de problemas en unas pocas sesiones de coaching personalizado.

No puedo hacerlo.

No te doy soluciones, te enseño a encontrarlas tú mismo, comprendiendo el origen del problema, gracias a entrenamientos ontológicos guiados.

Te pongo un ejemplo…

Podemos reparar la pata rota de una silla porque es fácil identificar la fuente del problema y encontrar una solución.

Sin embargo, cuando algo no funciona en nuestras relaciones (a nivel personal y/o profesional) y queremos solucionar el problema, rara vez logramos lo que queremos.

¿Por qué?

Porque la solución a un problema se convierte en el siguiente problema.

  • Dejamos de fumar y engordamos cinco kilos.
  • Vamos al gimnasio para perder peso y nuestra familia se queja de que no estamos lo  suficiente en casa.
  • Pasamos más tiempo en casa y nuestro jefe se queja de que no estamos haciendo todo lo que esperaba, y que el presupuesto está fuera de control.
  • Es tanto el estrés que, antes de que nos demos cuenta, volvemos a fumar.

Es como si el sistema de relaciones en el que estamos trabajando en el trabajo, en el amor, con el dinero, con nuestro cuerpo, con nosotros mismos, fuera una vieja cámara de aire. En el momento en que tapamos un agujero y agregamos presión, aparece otro.

La resolución de problemas es como construir un castillo de arena en la playa. Tarde o temprano, la marea entrará y se lo llevará todo.

Podemos remendar las paredes a medida que disminuyas, pero solo hasta que llegue la próxima ola. Podemos construir muros más grandes y más fuertes, pero a medida que construimos sabemos que la marea también está creciendo.

Luego…

una vez que cambia la marea, nos quedamos con un castillo que está rodeado por muros muy altos y estamos cansados de haber luchado contra el desafío.

Hay un proverbio que dice:

«Todo lo que resistimos, persiste».

Piensa en las personas que conoces que han luchado con el mismo problema personal durante años: peso, drogas, alcohol o una relación de pareja infeliz.

Aunque puedan decir: «Quiero obtener ayuda», «Esto será diferente» …, sus acciones son las mismas.

Aunque casi nunca se habla de esto, es el contexto en el que las personas intentan generar cambios. Y a menos que abordemos el problemas desde uno nuevo, muy poco cambiará.

Cambia el contexto y transforma el problema

La razón por la que los problemas persisten es porque ocurren dentro del mismo contexto. Lo que queda intacto son los «obstáculos ocultos» que perpetúan el problema.

Por lo tanto, los repetimos en diferentes formas durante toda la vida.

Nuestras…

…siguen siendo las mismas y nos vemos obligados a repetirlas toda la vida —si no estamos dispuestos a hacer algo al respeto—.

Aunque casi nunca se habla de esto, es el contexto en el que las personas intentan generar cambios. Y a menos que abordemos el problema desde uno nuevo, muy poco cambiará.

Cuando comencé a meditar, lo hice por mi necesidad de relajarme. Si me sentía estresada, meditaba. Si no me sentía estresada, no meditaba.

No cambió el problema.

Se convirtió en un tira y afloja entre estar estresada y meditar.

Mis niveles de estrés disminuyeron solo cuando empecé a practicar la meditación a diario. ¡Porque la disfrutaba!

Tras mi divorcio, cuando no era todavía la que soy hoy y me sentía sola, sabía que el vacío en mi corazón no se debía a mi incapacidad para dar con una relación auténtica.

La ausencia de esa relación ideal no era la causa del problema, sino el modo en que intentaba resolverlo. Pero los cambios externos —mis intentos de encontrar pareja— no resolvían mi problema.

La raíz estaba en otro lugar.

Tuve que ser muy honesta conmigo misma y reconocer que no me sentía completa y plena internamente, por el mero hecho de ser yo.

Por tanto, decidí ocuparme de mí misma. Trabajar primero en mi relación interna, antes de trabajar en la relación con los demás y hacer un cambio en el lugar adecuado.

Cuatro años más tarde, inicié una relación auténtica con un hombre maravilloso.

Tienes el poder de reescribir el futuro de tus relaciones

No trata sobre más, mejor o diferente.

Se trata de reescribir el futuro. Reescribir lo que sabes que sucederá en tus relaciones futuras si sigues en el mismo camino. El resultado es la transformación de tu situación. Y eso lleva a cambios radicales en tu vida.

Basta con un segundo de coraje y una acción

El poder de la metodología Coraje en acciónproviene del uso de 3 principios universales que se aplican cada vez que los seres humanos experimentan algún tipo de resistencia.

Cuando se aplican estos 3 principios, los resultados se transforman a un nivel mucho más allá de lo que la mayoría de la gente cree que es posible.

Primer Principio Universal

Los resultados de tus relaciones nacen de la forma en que percibes las situaciones

¿Por qué la gente hace lo que hace?

Cuando hacemos algo, siempre tiene mucho sentido para nosotros. Cuando otros hacen algo, a menudo nos preguntamos: «¿Por qué están haciendo eso? ¡No tiene ningún sentido!».

Cada persona asume que la forma en la que percibe las cosas es la misma forma en que percibe las cosas la otra persona.

Pero, la verdad, es que cada persona percibe de manera diferente una situación.

«Cómo percibes una situación» incluye tu visión del pasado («la vida es como es», «las cosas son como son»…) y del futuro (hacia dónde va todo esto).

Para que lo entiendas mejor, piensa en una persona con la que no estás contento en este momento. Tal vez, alguien con quien has estado resentido durante años.

¿Qué palabras te vienen a la mente?

Podrías decir «obstinado», «egocéntrico» e «irracional». Incluso es posible que estés dispuesto a jurar sobre una pila de Biblias que estas palabras son precisas.

Pero, date cuenta que has descrito tu percepción sobre esa persona…¡no los hechos!  

Ninguno de nosotros ve las cosas como son. Las vemos como las percibimos.

Considera los problemas de tu vida o aquellas áreas de tu vida en las que te sientes estancado.

Date cuenta que tu futuro ya está escrito, porque como dice el Primer Principio, los resultados de las personas siempre se correlacionan con la forma en que perciben las situaciones.

Percibo, le doy significado, actúo y tengo un resultado.

Y a menos que hagas algo para transformar esas situaciones —problemas—, el futuro predeterminado se materializa.

Piensa en alguien que intenta perder peso.

  • Para la persona, su peso se presenta como un problema que puede solucionar.
  • Busca una solución a su problema, como una dieta.
  • Adelgaza, engorda, adelgaza…
  • Ahora percibe su peso como un problema que requiere más fuerza de voluntad que la propia.
  • Y debido a que sus acciones se correlacionan con cómo percibe esa situación (perder peso), se rinde.
  • Se resigna a que su peso ha llegado para quedarse.

La mayoría de las personas están atrapadas en el mismo ciclo: resisten un problema tratando de solucionarlo, pero cuanto más se resisten, más persiste el problema.

Cuando la percepción cambia, las acciones también lo hacen y los resultados cambian.

Segundo Principio Universal 

La forma en que las personas perciben las situaciones surgen en el lenguaje

El lenguaje siempre ha estado con nosotros, igual que la respiración.

No prestamos atención a su presencia. Sin embargo, el lenguaje es el medio a través del cual tu futuro ya está escrito.

También es el medio a través del cual se puede reescribir.

Lo no dicho pero comunicado

En nuestra vida hay facetas que escapan a nuestro control.

Y a este fenómeno lo llamamos lo no dicho pero comunicado y se manifiesta a través del lenguaje corporal: las expresiones faciales, el tono de voz, las imágenes y los dibujos, la música, la forma de vestirse y cualquier otra acción que tenga una intención simbólica.

Lo no dicho pero comunicado incluye…

Para la mayoría de las personas, explorar lo que no se dice es como entrar en una cueva…

…el viaje va de brillante a oscuro.

Imagínate a alguien explorando en la oscuridad absoluta, solo con el tacto. Mientras se arrastra, centímetro a centímetro, busca objetos reconocibles: caídas repentinas, estalactitas, agua y cosas por el estilo.

Si encuentra una cresta rugosa que crece desde abajo hacia arriba, sabe que es una estalagmita, y aproximadamente cuán grande será, y que necesita gatear alrededor de ella.

Su activo más valioso es su conocimiento para identificar el tipo de cosas que acecha en la cueva.

La voz crítica interna

Pasa lo mismo con nosotros. A medida que nos movemos por lo no dicho, hay formas y objetos que buscar.

La primera, es la voz interior que es la voz en tu cabeza que habla constantemente de todo y de cualquier cosa. Tiene la cualidad de ser como el aire para el pájaro o el agua para el pez: siempre presente y nunca la notas.

Podrías considerarla algo así como pensar pero, en realidad, es una conversación que estás teniendo contigo mismo.

No piensas en ello ni lo mencionas con quienes te rodean, aunque también ellos tienen esa voz crítica: la que opina, insiste, repite que no podrás…

Vive en cada persona como vive en ti y apenas difiere en pequeños matices.

Es inagotable.

Habla incluso por la noche; cuando intentas dormir, te reproduce la lista de cosas que no has hecho bien y te convence de que no tiene sentido probar otras rutas.

«Si lo intentas, vas a fracasar».

«Los sueños se cumplen en las películas bobas y para algunos privilegiados».

«Para ti, olvídalo y no seas iluso: ¡es imposible!»

Deprimente, ¿verdad?

Nuestra voz interna siempre está haciendo y respondiendo preguntas, tales como:

¿Es esto cierto?, ¿Es esto falso?, ¿Es esto correcto?, ¿Esto está mal, ¿Es esto bueno?, ¿Es esto malo?, ¿Cuál es el problema?, ¿Cuál es la solución?, ¿Cuál es la respuesta?, ¿Cuál es la pregunta?, ¿Por qué debería hacer esto?, ¿Cómo debería hacer esto?, ¿Estoy de acuerdo?, ¿No estoy de acuerdo?, ¿Qué hay para mí ahí dentro?, ¿Qué hay para él o ella o ellos?

Esta voz interna, la voz en tu cabeza que te estoy invitando a escuchar en este mismo momento, te habla tan constantemente y no puedes apagarla, ni siquiera cuando lo intentas.

Piensa en un desafío y observa lo que tiene que decir tu voz interna.

Para la mayoría de la gente, es algo como…

«¿Quizás no me estoy esforzando lo suficiente?»

«¿O simplemente tengo mala suerte?»

«¿Ayudará este entrenamiento? Probablemente no, pero sería bueno si lo hiciera».

Las historias limitantes

A medida que continuamos nuestro viaje hacia lo no dicho y continuamos con la analogía de la cueva, el interior se oscurece.

Es aquí donde la mayoría de las personas se bloquean.

¿Por qué?

Pues, porque no saben cómo detectar sus historias limitantes sobre circunstancias difíciles de su pasado.

Las historias limitantes de tu vida son formas improductivas de ser (resignado, triste, aislado, frustrado…) que incluyen quejas persistentes de que algo no debería ser como es.

Todos conocemos la sensación de tratar de trabajar en un escritorio repleto de papeles, carpetas y notas adhesivas.

No hay espacio para trabajar.

Un armario con cajas y ropa que se cae al abrir la puerta no tiene espacio para nada nuevo. No se puede usar para su propósito —almacenamiento—, porque ya está repleto de cosas.

Tienes que «crear un espacio», para que puedas poner algo nuevo en el escritorio o en el armario.  ¿Verdad?

Pasa lo mismo con nuestras historias limitantes.

Antes de que pueda suceder algo nuevo en nuestra vida, hay que sacar los problemas —historias limitantes— a la luz de la discusión, decirlos y examinarlos.

La técnica más poderosa para «crear un espacio» es la de:

  • renunciar a las historias limitantes sobre circunstancias difíciles del pasado
  • ver los incidentes desde una perspectiva diferente.

¡Ojo!

No se trata de negar las experiencias difíciles de tu pasado.

Se trata de romper las cadenas que te mantienen atado para que puedas avanzar y crear lo que tu corazón desee para tu futuro, libre de resentimiento, ira o amargura.

Cuando asumimos nuestra implicación real en las historias limitantes y nos responsabilizamos de ellas, el espacio comienza a abrirse y logramos recuperar el control de nuestra vida.

No podemos cambiar nuestro pasado, pero podemos interpretar de forma diferente las historias que cargamos a nuestra espalda.

Al reescribir nuestro pasado, podemos reescribir nuestro futuro.

Tercer Principio Universal

El lenguaje basado en el futuro transforma la percepción de las personas sobre cualquier situación

Hay dos formas diferentes de utilizar el lenguaje:

  • El lenguaje descriptivo, que describe las cosas como son o como han sido. 

  • El lenguaje basado en el futuro, no es un intento de arreglar un problema o una circunstancia, pero tiene el poder de crear nuevos futuros, a través de declaraciones inspiradoras. 

Por ejemplo…

Los jueces crean el futuro cuando anuncian la sentencia de un criminal.

La generación de un nuevo futuro se inicia en el lenguaje, con la creación de una visión, y cobra vida en la conversación.

El proceso de crear un nuevo futuro, como posibilidad, es un entrenamiento que expande tu conciencia. 

Te permite:

  • darte cuenta dónde estás y quién eres,

  • distinguir la historia que te cuentas y desde la que estás operando

  • tomar acción y obtener los resultados deseados, desde una nueva visión. 

Cuando cambias la perspectiva desde la que ves la vida, todo cambia. 

Creas un nuevo futuro siendo consciente de lo que eliges en cada momento acorde con quién eres y sabiendo hacia dónde vas.

A eso me dedico y de eso vamos a hablar en los correos que recibirás a diario.

¡Lo último! Si quieres saber más sobre mí, es por aquí.